Rusia: 1917 - 2017: 100 años de la gran Revolución Socialista de Octubre

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A las 22 horas de 25 de octubre* (7 de noviembre) de 1917, el tronar de los cañones del Crucero Aurora, navío de guerra controlado por la Escuadra del Báltico, anunció el desencadenamiento de la insurrección.

Dirigido por el Partido Comunista de Rusia (bolchevique) – PCR(b), bajo la jefatura del gran Lenin, por medio de la violencia revolucionaria, el proletariado asaltó los cielos. Los fusiles de los soldados rojos y de las masas revolucionarias barrieron impiedosamente el centro del viejo imperio militar-feudal zarista y tomaron el Poder político para el proletariado. ¡Triunfó la gran Revolución Socialista de Octubre!

La Revolución de 1917 en Rusia abrió las puertas de la historia de la Humanidad para una Nueva Era: la era de la Revolución Proletaria Mundial.

Obra de una lucha titánica del proletariado para establecer su partido de vanguardia que tuvo en Lenin su artífice y jefe incontestado.

Por primera vez, el proletariado, dirigido por el Partido Comunista, triunfó en su lucha de muerte contra el imperialismo y estableció la dictadura del proletariado sobre la base de la sólida alianza con las masas de campesinos, principalmente pobres, y las demás clases revolucionarias.

Con este acontecimiento monumental, cuyo significado histórico universal determinó un cambio radical en todo el desarrollo de la sociedad contemporánea, fue marcado de forma indeleble en la historia el fin de la era del monopolio del poder político por la burguesía y las demás clases explotadoras y el inicio de una nueva era de dura y prolongada batalla por la victoria del socialismo y del comunismo.

Como parte de las celebraciones del centenario de la gran Revolución Socialista de Octubre, publicaremos en las páginas de AND una serie de artículos marcando los principales acontecimientos del año de 1917, de los preparativos de la insurrección triunfante.

Triunfa la Revolución Democrática1

En 1905, la primera Revolución Rusa había sido derrotada y el país había pasado a vivir bajo el terror aún mayor de la reacción stolipyniana. El POSDR, Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (cómo se denominaba la organización de los marxistas en Rusia) se había dividido sobre cómo posicionarse frente a la revolución burguesa en curso en el país. El partido de Lenin aún no estaba preparado para conducir la revolución, pero iría a tirar grandes lecciones. Aunque derrotada la revolución, las acciones armadas y huelgas siguieron ocurriendo hasta 1909. Sin embargo, el partido había sido desbaratado y con el avance de la contrarrevolución, la capitulación y la renegación del marxismo tomaron sus hileras. Como afirmó Stalin por ocasión de los funerales de Lenin, que este, al contrario de los vacilantes, era un “hombre de partido”, no había perdido la fe en la revolución y afirmaba  que las contradicciones que hicieron eclosionar la Revolución de 1905 no habían sido resueltas y que, tiempo más tiempo menos, la situación revolucionaria nuevamente eclosionaría. O sea, que con los que se mantuvieran firmes, combatiendo la contrarrevolución, el partido estaría pronto para llevar la revolución al triunfo.

Lenin y su fiel discípulo Stalin, que nunca cambiaron de partido – bolcheviques toda la vida – sólo doce años después de aquella derrota estarían al frente de la primera revolución socialista triunfante.

El año de 1917 se había iniciado con el Imperio Ruso hundido en una profunda crisis, el país estaba exhausto por casi cuatro años de guerra (Primera Guerra Mundial). La insatisfacción de las masas se veía aumentar extraordinariamente en las ciudades y en los campos. Se sucedían violentas insurrecciones campesinas contra el hambre, la guerra y por tierra; huelgas eclosionaban en los centros industriales. En febrero, el Comité de Petrogrado del Partido Bolchevique convoca una serie de manifestaciones en el aniversario de 2  años de la represión a los diputados bolcheviques en la Duma, que habían sido condenados y exiliados en Siberia por pronunciarse contra la guerra y exhortar las masas a derrotar el propio gobierno y la transformación de la guerra imperialista en guerra civil revolucionaria.

Las acciones tuvieron inicio en 10 de febrero. Más de 90 mil obreros de 58 empresas tomaron las calles exclamando lemas formulados por los bolcheviques y entonando canciones revolucionarias. Hubieron tentativas de la policía de prender manifestantes que fueron firmemente rechazadas por las masas.

Los días 13 y 14 la agitación se extendió para otras ciudades. En 17, obreros iniciaron la huelga en la fábrica metalúrgica Putílov, a lo que la administración reaccionó cerrando la empresa. El movimiento de apoyo a los obreros de la fábrica Putílov se fundió con las huelgas aumentando formidablemente la protesta popular.

En 23 de febrero (8 de marzo), fue convocada una huelga general que se extendió por toda Petrogrado. Ese mismo día ocurre una gigantesca manifestación de mujeres, preparada y convocada por los bolcheviques. Miles de mujeres tomaron las calles en protesta contra el hambre, la guerra y el zarismo.

En 25 de febrero, la huelga se convierte en huelga política general. El Comité de Petrogrado del Partido Bolchevique emite una proclamación:

“Proletarios de todos los países, uníos! La vida se hizo imposible. No hay nada para comer. No hay con que nos vestir y calentarnos.

En el frente – sangre, las mutilaciones, la muerte. Hornada después de hornada. Tren después de tren, como rebaños de ganado, nuestros hijos y nuestros hermanos son enviados para el matadero de hombres. ¡No podemos callarnos!

[...] Llegó el momento de la lucha abierta. Las huelgas, comicios y manifestaciones no enflaquecerán la organización, antes la reforzarán. Aprovechad todas las ocasiones, todos los días convenientes. Siempre y en toda parte con las masas y con sus palabras revolucionarias.

[…] Llamad todos a la lucha. Más vale morir de una muerte gloriosa, luchando por la causa obrera, de que sucumbir en el frente para provecho del capital o enflaquecer debido al hambre y al trabajo agotador”.

El informe de un agente infiltrado de policía observaba así las huestes de la reacción zarista: “Debe señalarse que entre las unidades militares llamadas para contener los desórdenes se observa simpatía por los manifestantes, y algunas unidades, asumiendo aún una actitud protectora, encorajan la multitud diciendo: ‘avanzad con más fuerza’”.

Obreros asaltan puestos policiales y cortan la conexión telefónica con el gobierno de Petrogrado. El Barrio de Narva fue tomado por los insurrectos.

En 25 de febrero: choques violentos de los batallones de obreros contra las fuerzas policiales. Se desató la más brutal represión y prisión de dirigentes bolcheviques. Indignadas con la represión la 4ª compañía del regimentó de Pavlovsk obligó sus soldados a retornar al cuartel. Se verificó que más de 20 soldados habían pasado para el lado de los manifestantes.

El núcleo dirigente bolchevique en Petrogrado decide convertir la huelga política en insurrección armada. Se definió por la confraternización de los manifestantes con los soldados rebelados, desarme de las fuerzas policiales, toma de los arsenales, armamento de los obreros, publicación de un manifiesto en nombre del Comité Central del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso.

En la madrugada de 26 para 27 de febrero, el plan bolchevique comienza a ser cumplido con decisión. Agitadores bolcheviques van a los cuarteles. Uno después de otro los regimientos se unen a los obreros.

El general S. Khabalov envía telegrama al jefe del estado mayor, general M. Alexéev comunicando “Su Majestad Imperial” que no había conseguido restablecer la orden.

En la noche de 27 de febrero los primeros diputados al Soviet de Petrogrado electos en las empresas y en las unidades militares comenzaron a llegar para reunión en el Palacio de Táurida. Pero quien quedó al frente del soviet no fueron los bolcheviques. Estos, por haber sido los primeros a movilizarse para el ejército y ocupar las primeras líneas, tenían sus fuerzas relativamente reducidas y se dedicaban a las tareas centrales del partido y de la organización entre las masas.

Los eseristas (denominación para los socialistas revolucionarios de base principalmente campesina), mencheviques y otras corrientes consideran que la revolución que había acabado de realizarse era una revolución burguesa e insisten en entregar el poder a la burguesía rusa, favoreciendo la formación de un Gobierno Provisional compuesto por representantes de las clases dominantes. La monarquía lucha desesperadamente por restablecerse.

Enflaquecido, desmoralizado y sin base social para sostenerse, el zar Nicolau II abdica. Las cadenas de la monarquía de los Romanov son quebradas por las masas rebeladas que exigen la creación de una república democrática.

Por las calles, columnas de humo negro revelan lo que resta de los escombros de comisarías, prisiones y otros edificios administrativos del viejo régimen. Obreros y soldados arrancan los símbolos imperiales, que arden en festejadas hogueras. Reaccionarios intentan huir por todas las partes.

En 28 de febrero, la huelga general eclosiona en Moscú. Cerca de la Plaza Roja, la policía abre fuego contra los manifestantes. Apoyados por soldados, los obreros barren los policías abriendo camino para la protesta popular. “Petrogrado despertó a Rusia”, escribió Lenin más tarde.

La revolución se desarrolla por todo el país donde vivían, en la época, 97 millones de rusos y pueblos no rusos. A finales de marzo de 1917 está establecido el Gobierno Provisional contando con el soporte del soviet de diputados obreros, campesinos y soldados.

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1 Fuente: Albert Nenarókov, Historia Ilustrada de la gran Revolución Socialista de Octubre - 1917 en Rusia, mes a mes. Ediciones Progreso - Editorial “Adelante!”

*25 de octubre por el calendario juliano, entonces practicado en Rusia, que tiene 13 días de desfasaje en relación al calendario gregoriano, adoptado en todo occidente y otros países, corresponde al día 7 de noviembre.

** Utilizaremos aquí siempre las fechas conforme el calendario juliano, destacando siempre en las fechas más importantes su correspondencia también en el calendario gregoriano.

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