Centrales sindicales vendidas asumen abiertamente el juego de los patrones

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Centrales sindicales vendidas asumen abiertamente el juego de los patrones

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“Luiz Inácio y sus compinches oyeron los llamamientos del capital financiero que opera en el mercado habitacional, tratando de crear las condiciones para otro  largo periodo de espectáculo “del crecimiento” de logros bancarios, esforzándose para hacer valer en nuestro país la misma lógica, muy simple, que llevó a la crisis del subprime en el USA: quién debe quedar con los perjuicios de la fanfarronería son las masas trabajadoras. Eso anunciaba AND en su edición nº 40 de febrero de 2008 [La ‘crisis’ de las hipotecas en el USA y la urgencia de la emancipación de los pueblos] en artículo de Hugo R. C. Souza. Ahora no hay como esconder que “nunca en la historia de este país” la clase trabajadora pagó tan caro por la política de entreguismo del gobierno y por la conciliación de clases de las centrales amarillas.

Luiz Inácio, Paulo Skaf e Luiz Marinho: gerência de turno,
patrões e centrais amarelas acordam retirada de direitos dos trabalhadores

Datos divulgados recientemente por el boletín del Observatorio del Empleo, publicado por la Secretaría del Empleo y Relaciones del Trabajo de San Pablo conjuntamente con la Fundación Instituto de Investigaciones Económicas — Fipe, revelaron que, en el mes de diciembre de 2008, fueron dimitidas 285.532 personas, solamente en el estado de São Paulo. Una gorda tajada, para ser más exacto, 44% de los 654.946 despidos anunciados por el Ministerio del Trabajo en enero último.

El peor ciego…

Los números son divulgados de forma rarefacta, pero cuando sistematizados, apuntan la real dimensión de la aguda crisis que sacude el imperialismo y abre grietas cada vez mayores en la estructura del viejo Estado semicolonial brasileño.

En la industria del azúcar y alcohol del estado de San Pablo, utilizada como plataforma del “espectáculo del crecimiento” y el promisor ciclo del etanol, tan decantado por la gerencia de turno del PT como palanca para el xangrilá de la economía brasileña, sólo el año pasado, más de 4.300 trabajadores fueron dimitidos.

Luiz Inácio, que a finales del año pasado daba declaraciones entusiásticas en el monopolio de la imprenta diciendo que la economía brasileña estaría “blindada” y que no sufriría los efectos de la crisis económica mundial es desmentido por la inflación, por el aprieto salarial, por la violencia desenfrenada del aparato de represión para contener las protestas populares cada vez mayores, por la carestía de vida, por los millones de campesinos sin tierra.

En el Brasil de verdad, no en ese proyectado por el Sr. Luiz Inácio, solamente en el ramo de la industria hubo 273.240 despidos en todo País, siendo que sólo en el estado de São Paulo fueron 130 mil. En el sector agropecuario ocurrieron 134 mil despidos y, en el sector de servicios, 117 mil. En el comercio, que históricamente abre un gran número de puestos temporales los últimos meses del año, solamente en la Grande São Paulo, hubo 63 mil despidos en pleno mes de diciembre.

Y hay quien niegue la crisis general del imperialismo

El último día 27 de enero, más de 100 mil despidos fueron anunciados por las transnacionales en todo el mundo, entre ellas están las gigantes la ING, UAL Corp, Harley Davidson, Microsoft, Clear Channel Communications, Williams-Sonoma, Intel, BHP Bilinton entre otras.

La Corus, segunda mayor siderúrgica europea en producción, tiene planes para dimitir 3.500 personas. La Philips anunció también planos para el despido de 6 mil operarios en todo el mundo. La Hitachi anunció que en breve cortará 7.000 empleos en sus sectores de electrónica. La Panasonic anunció un plan de despido de 15 mil trabajadores hasta marzo de este año. La red de laboratorios Pfizer, que recientemente compró la Wyeth en un acuerdo evaluado en US$ 68 mil millones, dijo que irá a eliminar 10% de su fuerza de trabajo, lo que equivale de más de 8 mil operarios. La Sprint Nextel, por su parte, va a cortar cerca de 8 mil empleos, lo que equivale a 13% de su fuerza de trabajo total. La compañía minorista estadunidense, Home Depot, irá a eliminar 7 mil empleos. La Cartepillar, que produce máquinas de grande porte para la construcción civil y pesada, anunció que 20 mil trabajadores en todo el mundo serán despedidos 380 en Brasil.

En el sector automotor vienen ocurriendo miles de despidos y hay previsión para más. La General Motors, anunció el despido de 2 más mil obreros en las fábricas de Michigan y de Ohio en el USA. En Japón, las doce mayores montadoras dimitirán más de 25 mil trabajadores. La Fiat, de Italia, tampoco quedó atrás y anticipó que podrá dimitir hasta 60 mil trabajadores en todo el mundo.

Billones para las “pobres” transnacionales

La política del imperialismo para intentar frenar su crisis colosal es cobrar el alto precio de su colapso al proletariado. Mientras fortunas son destinadas a los banqueros y grandes burgueses, la clase trabajadora es asolada por el desempleo, aprieto salarial, hambre, miseria y violencia del viejo Estado.

No hay dinero para aumentar los salarios de los trabajadores, para invertir en educación pública, para la salud pública, para construir carreteras. Pero bastó apretar el cinturón de los grandes grupos económicos y apretar el nudo de la corbata de los grandes burgueses para que los gobiernos del imperialismo y de las semicolonias anuncien paquetes salvadores y meter generosamente las manos en sus bolsos, de donde brotaron súbitamente billones.

En el USA, Barack Obama hace malabarismos y composiciones de todo tipo para aprobar en Senado un paquete de 819.000 millones de dólares – superior a los 700.000 millones ya gastos por Bush con los bancos.

Los gobernadores de São Paulo, José Serra (PSDB) y de Minas Gerais, Aécio Neeves (PSDB), entregaron juntos un montante de R$ 5.500 millones a montadoras automovilísticas transnacionales. No bastara la política de salvavidas de grandes burgueses, ahora el gobierno federal pretende usar dinero del Fondo de Amparo al Trabajador – FAT para crear una “línea especial de financiación” para la compraventa de automóviles, lo que significará más una cascada de R$ 2.500 millones.

En enero último, el ministro de la Hacienda, Guido Mantega, anunció la liberación de 100 mil millones de reales del Tesoro Nacional, a través del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), para la financiación de las empresas “con dificultades financieras”.

Recuérdese que los perjudicados por las últimas lluvias no recibieron un único centavo de ayuda del Estado.

Mientras las clases dominantes se regocijaban con los logros millonarios de un crecimiento que “nunca en la historia de este país” dio tanto dinero a banqueros, latifundistas, transnacionales, y a los cofres del imperialismo, nada de eso fue dividido con las masas trabajadoras. Y justo ahora que se habla en crisis – o como demagógicamente declaró el Ministro Guido Mantega al diario Estado de São Paulo en 5 de febrero último “recesión técnica” (¿qué será lo que él quiere decir con “técnica”?) – quién paga la cuenta de eso todo es el pueblo.

Centrales sindicales y patrones afinan discurso

En enero último, el presidente de la FIESP, Paulo Skaf, mostrando quién es que manda de hecho en esta republiqueta del “espectáculo económico”, aún con la garantía de miles de millones del erario público dio el tono: “Quién es contra la reducción de la jornada y salarios en ese momento está a favor del desempleo”. [estadao.com.br de 14 de enero de 2009].

Bastó la señal de los patrones para las centrales gubernistas asumir su puesto. El día 19 de enero la Federación de los Metalúrgicos del Estado de São Paulo, dirigida por la Fuerza Sindical, aprobó la orientación de la FIESP en asamblea. Resultado:

“Durante la mañana de hoy, 52 sindicatos de todo el Estado votaron en que cada entidad juzgue la mejor forma de negociar con las empresas, para evitar una onda de despidos en el primer trimestre de este año. (…) Los trabajadores decidieron también que la última alternativa a ser negociada será la reducción de la jornada de trabajo asociada a la disminución de salarios. (…) El presidente de la Fuerza Sindical, diputado Paulo Pereira da Silva (PDT-SP), el Paulinho, dejó la reunión antes del fin para encontrarse con el presidente de la FIESP, Paulo Skaf”. [estadao.com.br de 20 de enero de 2009].

Los mismos pasos fueron seguidos por el Sindicato de los Metalúrgicos del ABC Paulista, dirigido por la CUT, que firmó un acuerdo para la reducción de la jornada de trabajo, con 15% de reducción salarial en la empresa Fiamm Latin América, de São Bernardo. Lo mismo ocurrió con el Sindicato de los Metalúrgicos de Porto Alegre, también vinculado a la CUT, que cerró un acuerdo con la GKN metalúrgica, por la reducción de salarios.

El más nuevo estratagema patronal para quebrar la unidad sindical e intentar dividir los trabajadores es pasar por cima de toda y cualquier organización y “permitir” generosamente que los obreros escojan entre el despido sumario o la reducción de su jornada y consecuentemente de su salario. Reciente una encuesta divulgada por la Confederación (patronal) Nacional de los Transportes (CNT/Sensus) afirma que “50% de la población brasileña es a favor de reducir jornada y salario”.

“Ese estudio muestra que la población está dispuesta a algún sacrificio para preservar el empleo”, afirmó el director de la Sensus Ricardo Guedes, en nombre de la organización patronal que congrega los empresarios de uno de los ramos qué más da logros en el país, y que, con crisis o sin crisis, aumenta sistemáticamente los precios de las tarifas de los transportes, en la mayoría de las veces, picarescamente en el periodo vacacional y fiestas de fin de año.

Nada mejor para los patrones, que además de incumplir la CLT y toda y cualquier legislación laboral y solapar todas las conquistas históricas de los trabajadores, cuentan para eso con la financiación y complicidad de todas las gerencias de turno desde la esfera federal hasta las municipales. De esa forma, los patrones aseguran sus logros, pagan menos y mantiene la producción. Para esos parásitos, es aún más lucrativo acordar la reducción de la jornada que dimitir miles de trabajadores, con eso, no tiene gastos con el pago de derechos como el FGTS, que irá nuevamente para los cofres del gobierno y así retornará como forma de incentivo “fiscal” para el bolso de los patrones, renovando así el ciclo de explotación y sangría de la clase trabajadora.

Huelga General en Francia

2 millones de trabajadores en protesta paran el país

El día 29 de enero, centenares de miles de trabajadores franceses adhirieron a la Huelga General convocada por los principales sindicatos del país. La gigantesca protesta popular fue compuesta por más de 200 grandes movilizaciones en la capital París y en varias otras ciudades contra las “reformas” laboral, judicial, en el área de comunicación, salud y servicio público aplicadas por el gobierno Sarkozy, además de la política de despidos impuesta por las principales industrias que ha repercutido en todos los sectores del país en el transcurso de la grave crisis económica que recae duramente sobre los pueblos de Europa y todo el mundo.

Las principales centrales sindicales del país convocaron la Huelga General reivindicando la reducción de la jornada de trabajo para 35 horas semanales, la garantía de los puestos de trabajo y el fin de la política de despidos. “No aceptamos pagar por una crisis provocada por los bancos”, declaró el presidente de la Federación Democrática Francesa del Trabajo – CFDT, François Chérèque, durante las protestas. La Huelga General también sostuvo las consignas de revocación inmediata del veto de presupuestos para la educación, salud y desempleo, contra la política de financiaciones millonarias para los bancos y grandes empresarios.

Miles de obreros de las principales industrias, profesores, estudiantes, trabajadores de los transportes, carteros y trabajadores del área de salud, bancarios adhirieron a la Huelga. Incluso los operarios del Banco Central de Francia y de las agencias de seguro-desempleo, además de jueces y abogados participan de las protestas uniéndose a los trabajadores desempleados y jubilados. La mayor movilización del pueblo Francés desde 1995 contó con el apoyo y adhesión de más del 70% de la población. Las combativas protestas resultaron en enfrentamientos de los manifestantes contra las fuerzas de represión. Barricadas con coches y neumáticos fueron montadas en varias calles y avenidas.

Traducciones: [email protected]

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