Defender el área Canaã es tarea de todos los demócratas

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Defender el área Canaã es tarea de todos los demócratas

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En sus últimas ediciones, AND ha informado la resistencia y la lucha por la producción trabada por las familias campesinas del área Canaã, localizada entre los municipios de Jaru  y Ariquemes, en Rondônia. Pero la situación de esas familias es tan dramática que consideramos ser necesario dar más destaque a los importantes acontecimientos que desmontan toda la farsa de la criminalización, la calumnia y difamación elaborados por el latifundio y sus secuaces contra la lucha de esas familias campesinas.

Las familias del área Canaã, organizadas por la Liga de los Campesinos Pobres de Rondônia y Amazônia Occidental (LCP), ya resistieron a varios desalojos y siempre se reorganizaron y reconquistaron sus tierras. Conforme AND informó en su edición de abril, el área Canaã fue blanco de una nueva orden de desalojo expedida por el juez José Augusto Alves Martins. En la ocasión, las familias bloquearon el puente sobre el Río Jaru, en la BR 364, durante 10 horas. Se unieron a ellos los camioneros, trabajadores y comerciantes de la región.

El bloqueo del puente tuvo gran repercusión, inclusive internacional. Prácticamente todos los periódicos de Rondônia, páginas en internet y blogs dieron amplia cobertura al acontecimiento.

La dignidad de los campesinos del área Canaã y su determinación en permanecer en la tierra incomodó el viejo Estado al punto del Ouvidor Agrario Nacional Gercino da Silva amenazar interrumpir las negociaciones con los latifundistas reclamantes de las tierras y con el cumplimiento de la reintegración de posesión y desalojo de las familias.

Amazonia loteada para el latifundio

Remontando la historia de aquellas tierras de la Unión que irían a convertirse en el latifundio Arrobas/Só Cacao y que en 2001 sería tomada por los campesinos, tenemos los procesos de concesión de tierras vía Contrato de Alienação de Tierras Públicas – CATP, en los años de 1970. Esa era una de las varias formas de la gestión militar entregar tierras de la Amazonia para el latifundio.

Según el Dr. Ermogenes Jacinto, abogado especialista en cuestiones posesorias, un grupo de empresarios de São Paulo adquirió esas tierras, a través de ocho títulos. El contrato de concesión de las tierras no daba derecho a la posesión de aquellas tierras y obligaba las empresas a deforestar el área e implantar proyectos de producción. El vultuoso financiamiento del Estado destinado a esos empresarios a través de créditos bancarios era bastante superior al del valor real de la tierra, eso sin llevar en cuenta toda la madera derrumbada y retirada del área, que rindió a esos empresarios grandes sumas.

Los campesinos cuentan que, para una persona de fuera que visite la región, aparentemente en esas áreas existe una floresta, pues nuevas plantas ocuparon el lugar de la antigua mata. Pero para los campesinos y conocedores de la región Amazónica es notado a primera vista que toda el área ya fue devastada por el latifundio.

Y la gran mayoría de los proyectos previstos en los contratos de CATP no fue implantada. No hubo y no hay fiscalización alguna de los órganos del Estado. Los empresarios recibieron cuantías astronómicas de dinero público, derrumbaron la mata, vendieron toda la madera, plantaron algunos pies de cacao y se fueron con los bolsillos rellenos (legalmente ellos deberían perder la tierra porque no cumplieron el contrato y no dieron uso social, pero aun así ellos tienen preferencia en la justicia mientras los campesinos pierden para los que se apoderan de tierras con papeles fraudados).

Las irregularidades continúan: a pesar del Incra prohibir que las parcelas de tierras concedidas se transformasen en una única gran área, con el pasar de los años esas tierras fueron usurpadas y transformadas en enormes latifundios. El Incra destacó abogados que se empeñaron en retardar los procesos movidos contra los supuestos propietarios que se arrastran indefinidamente. Según informaciones prestadas por los campesinos, en sólo tres de esos procesos abiertos por el Incra el latifundio perdió, en otros 26 la judicatura dio gano de causa para los latifundistas.

Mientras el latifundio, que no cumple la tan propalada por el gobierno y por el Incra “función social” de la tierra es protegido por la justicia, los campesinos, que producen y viven de esa tierra, son atacados y expulsados.

El fracaso de la “reforma agraria”

Recibimos en la redacción de AND un vídeo enviado por los campesinos con registros de una reunión realizada en Brasilia en que el procurador del Incra nacional, Junior Fidelis, afirmó que de un total de R$ 500 millones destinados para adquirir tierras “con fines de reforma agraria”, 20% (el correspondiente a R$100 millones) serían designados para Rondônia. De esa cuantía, R$ 48 millones fueron empleados para adquirir las tierras de la Hacienda Santa Elina, escenario de la histórica resistencia campesina de 1995. Otros R$45 millones fueron gastos para “indemnizar” el latifundista Antonio Martins Santos, más conocido como Gallo Viejo, citado en el Libro Blanco de la Grilagem de Tierras en el Brasil como uno de los mayores defraudadores con falsas escrituras  de Rondônia. Esa “indemnización” sería por tierras reclamadas por el latifundista ya tomadas por campesinos en años anteriores.

Según los campesinos de Rondônia, con esos R$100 millones, el gobierno debería poder asentar aproximadamente 500 familias. Ese cálculo varía de región para región del país, serían necesarias mayores consideraciones, pero a grosso modo, esa es la estimativa. Por lo tanto, en 2011, el gobierno habría adquirido tierras para asentar aproximadamente 2.500 familias. “Habría”, porque tampoco hay comprobación alguna de que realmente lo hizo. Sin embargo, el propio Incra apunta que “170 mil familias estarían acampadas y necesitarían ser atendidas de emergencia, y que para eso la Unión tendría que gastar cerca de 20.000 millones de reales para asentarlas” [fuente: Revista Carta Capital Nº 657 – 03/08/2011]. Esta es una manifestación clara del fracaso de la “reforma agraria” del viejo Estado, que no da respuesta ni siquiera a las ya muy reducidas demandas que él propio reconoce.

El florecer de la tierra liberada

Pero volvamos a Canaã. Sólo dos años después de cortar las tierras por cuenta propia, los campesinos ya construyeron carreteras, casas, matricularon sus hijos en la escuela, etc. AND ha acompañado e informado con entusiasmo como los campesinos viven, luchan y producen.

Con trabajo duro, un único productor entrega semanalmente 1400 cachos de banana, correspondiente a dos camiones cargados, en el mercado de las ciudades vecinas. Vendiendo cada cacho de bananas a R$ 7, a pesar de las dificultades del transporte, el coste del combustible y de los motores a óleo diesel que alimentan los generadores de energía eléctrica de las residencias y máquinas, la abundancia cosechada por el trabajo campesino contrasta con la vida reglada, oprimida, miserable que los trabajadores de la ciudad enfrentan. La producción en Canaã proporciona una vida incomparablemente mejor que las “bolsas limosna” del gobierno.

Moradia, produção, estradas e acesso à escola são conquistas
dos camponeses na área Canaã, provando que, livres do velho
Estado, eles se desenvolvem, se organizam e vencem

Como bien describió Ana Lúcia Nunes, en la edición 89 de AND, sus impresiones en la visita al área, en los lotes algunos crían ganado lechero, muchos plantan café, banana, cacao, arroz, porotos, crían gallinas y cerdos, cultivan huertas. ¡Las papayas nacen en toda parte incluso sin ser intencionalmente sembrado y produce en tamaña profusión que sirve para alimentar los cerdos! Dos veces por semana la producción del área Canaã aprovisiona las ferias de las ciudades próximas. Las familias poseen vehículos propios para transportar la producción.
El valor de los lotes desbravados y bien cuidados de los campesinos ultrapasa en mucho los R$ 100 mil establecidos por el Incra. Y las excelentes casas de los campesinos del área Canaã, construidas por ellos mismos y con recursos propios, también son infinitamente superiores a los R$ 25 mil destinados por el Incra para la construcción de casas en sus proyectos.

Las familias laboriosas tienen el respeto de todos los trabajadores y habitantes de la región, y hasta los pequeños hacenderos prefieren la compañía de los campesinos a la del latifundio.

La actualidad de la revolución agraria

Las cerca de 130 familias campesinas enfrentaron diez largos años de desalojos, ataques de bandos de pistoleros, criminalización. Ya corrió sangre en aquellas tierras, como fue el caso del asesinato de los campesinos Tonha y Serafim, al mando del latifundista Heringer, en 1º de agosto de 2003. Ellos retornaban de una reunión en el Incra en Ariquemes cuando fueron asesinados a tiros por pistoleros.

La propuesta de los campesinos en el inicio era, inclusive, ir para otra área. Pero pasados tantos años, sus familias ya se establecieron y construyeron sus vidas. Hoy ellas están en un verdadero paraíso donde pueden desarrollarse y son blanco de ataques del gobierno que quiere desalojarlas echándolas para otra área y empujarlas para una vida miserable.

Los ataques del latifundio y sus compinches contra las familias del área Canaã, y contra la lucha campesina en general, sólo refuerzan lo que fue demostrado en la primera edición de AND en el artículo La mistificación burguesa del campo y la actualidad de la revolución agraria. Comprueba que la línea de la “reforma agraria” propuesta por las gestiones de turno del viejo Estado es colocar el campesino donde el latifundio quiere para después expulsarlo.

La resistencia del área Canaã desenmascara el fracaso de la “reforma agraria” del viejo Estado, toda la legislación ambiental, el pomposo Programa de Regularización Agraria Tierra Legal Amazônia y sus afines instituidos bajo la gestión de Fernando Henrique Cardoso, profundizados por Luiz Inácio y por Rousseff.

A pesar de toda cobardía y violencia de los agentes del Estado burgués-latifundista, las familias de Canaã desmoralizan aquellos que cacarean que los campesinos serían “oportunistas”, que “acampan en la lona para después vender lotes”. El área Canaã liquida esas mentiras probando que cuando los campesinos se ven libertos de ese viejo Estado ellos se desarrollan, se organizan y vencen.

Esa área, tan pequeña delante de la inmensidad de nuestro país, es la síntesis de la lucha campesina en el Brasil. Allá están inmigrantes de todo el Brasil, que eran poseros, camioneros, obreros o trabajaban en otras funciones y hoy se juntan y resuelven sus problemas de forma colectiva. En el fin de la tarde, satisfechos, aún sudados y cansados de la jornada, ellos muestran la producción y preguntan orgullosos si en alguna parte ya se vio asentamientos del Incra con tamaña producción.

Realmente defender Canaã es bandera de todos los demócratas brasileños y AND convoca sus lectores a movilizarse de todas las formas para que esa tierra sea de hecho de los campesinos.
Traducciones: [email protected]

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