Editorial – Clamor y justicia irrevocables e irrenunciables

Editorial – Clamor y justicia irrevocables e irrenunciables

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Un manifiesto firmado por los tres clubes militares (Naval, Militar y de la Aeronáutica), en 16 de febrero, generó controversia que continúa haciendo eco a través del monopolio mediático. El texto, firmado por los presidentes de las tres entidades, intentaba encuadrar la gerencia Roussef en los compromisos asumidos en el discurso pronunciado por ella en 31 de octubre de 2010, luego después de haber sido declarada vencedora en la farsa electoral de aquel año.

En el manifiesto, los gorilas de pijama (como son conocidos los militares retirados de la dictadura), logicamente expresando las anacrónicas doctrinas que hace más de cien años nutren las fuerzas armadas del viejo Estado, se dicen disgustosos por causa de declaraciones hechas por las ministras de la Secretaría Especial de Derechos Humanos, Maria do Rosário, y de la Secretaría Especial de Políticas para las Mujeres, Eleonora Menicucci. Más, se mostraron molestos con este nuevo ejercicio de ilusionismo declarado por resoluciones políticas del PT, en las cuales afirma que “estará empeñado junto con la sociedad en el rescate de nuestra memoria de la lucha por la democracia durante el periodo de la dictadura militar” (citación del manifiesto de los militares).

Maria do Rosário tendría declarado a una periodista del Correio Braziliense que habría espacio para que las víctimas y familiares de víctimas de los crímenes cometidos por los militares, en el periodo 1964-85, intentasen la responsabilización criminal de los torturadores. Habría dicho aun, que “la Comisión de la Verdad podrá dar origen a un proceso de condenas semejante a los de otros países en América Latina“.

El manifiesto de los militares “desapareció” de las páginas oficiales de los clubes militares en internet por orden de Celso Amorim, ministro de la defensa, pero aún es posible leerlo en otras webs, ya que los milicos más recalcitrantes continúan divulgando con orgullo la pieza. Sin embargo, otra nota, firmada por cerca de 150 militares reformados, entre ellos 13 generales, dice: “En unísono, reafirmamos la validez del contenido del manifiesto del día 16”, “no reconocemos cualquier tipo de autoridad o legitimidad para [Celso Amorim] hacerlo [ordenar la retirada del manifiesto]”.

Mientras las figuras de la gestión semicolonial y los raviosos generales retirados debaten en público, lo que ocurre en los subterráneos es el reforzamiento de las balizas del pacto entre los oportunistas en la gerencia del Estado y los criminales militares y civiles que ensombrecieron la nación por más de veinte años.

Por ejemplo, lo que Maria do Rosário habría dicho al periódico, no es más que de una cáscara de banana lanzada para los que desean que los crímenes de lesa-humanidad del régimen militar sean investigados y sus responsables punidos y también para sectores del propio PT que aún ansían por eso.

Es cómo quién dice: aguardad los resultados de la Comisión de la Verdad y, de posesión de esa “verdad”, intentad algo. Dad un voto de confianza al gobierno.

Se olvida la ministra que los procesos en marcha en los países vecinos son fruto de intensa movilización popular, con la participación de amplios sectores de la sociedad obligando el viejo Estado a juzgar y punir tales crímenes de guerra. En ningún momento la simple conclusión de las farsas de “comisiones de la verdad” provocaron la ida a los tribunales y la aceptación de las causas propuestas, véase el caso del Perú.

Esa cuestión es tratada como anatema por la gestión oportunista de PT/PCdoB, que durante décadas intentó amordazar y maniatar toda y cualquier tentativa de se erguir un movimiento masivo por la investigación de los crímenes del régimen militar. Y ahora, que “gobiernan” gracias a varios pactos inconfesables, uno de ellos con los verdugos de 64, no pueden permitir que venguen consignas en aquel sentido.

El falso argumento de que la “ley de la amnistía”, dígase de pasada obtenida por maniobras del régimen en acuerdo con oportunistas capituladores, habría concluido el tratamiento de la cuestión, no tienen la mínima sustentación moral. Porque los crímenes cometidos por el régimen militar, crímenes de tortura, de asesinato y de desaparición forzada, penden sobre la cabeza del pueblo brasileño como la ignominia que cobra, aún susurro, clamor y justicia tan irrevocables cuánto irrenunciables.

Y es a ese oportunismo pusilánime que los gorilas de pijama dirigen sus bravatas, como si fuese lo opuesto de lo que es. Son bravatas proferidas por cierta gente, que sin embargo, expresa los intereses de la vieja orden reaccionaria de grandes burgueses y latifundistas, serviles del imperialismo, principalmente yanqui, como corresponde ser la verdadera y real misión de instituciones que pretenden ser la Patria: humillándola, defensores de ella vendiéndola, protectores de su pueblo masacrando y asesinando sus mejores hijos.

Y es la complicidad de los renegados actualmente gerentes de este viejo Estado con los monstruos del régimen militar que amenaza sepultar para siempre el dolor y honra del pueblo brasileño con nuevas maniobras, entre las cuales las fanfarronadas para enfrentarse públicamente, para ver con cuál versión de los dos, irán “a pasar la página de la historia”. Se juzgan a salvo de la ira del pueblo, aún adormecida, ya que siguen manejando las riendas de la represión y son guardianes de muchos secretos que lanzarían aún más lodo en la imagen de los traidores y renegados. ¡No la pasarán no, señores! ¡Esta página sigue abierta hasta que muchas otras palabras de justicia sean en ella escritas y grabadas!

Ya que, lo que se hace necesario y da indicios de que comienza a se erguir, es un movimiento masivo de todos los verdaderos demócratas y personas de bien (no sólo supervivientes, familiares y sus asociaciones) que juzgan importante no sólo conocer la verdad sobre los años del régimen militar, pero también, y principalmente, la punición por los hediondos crímenes cometidos contra los comunistas, revolucionarios, demócratas y progresistas.

Desde hace mucho tiempo, se impone la consigna:

¡Punición para los criminales del régimen militar, militares y civiles, mandantes y ejecutores de torturas, asesinatos y desapariciones forzadas!

¡Que se levante un gran clamor nacional por esa medida!

Traducciones: [email protected]

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