Editorial – La guerra imperialista avanza

Editorial – La guerra imperialista avanza

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Los preparativos imperialistas de guerra para nuevos repartos del mundo continúan aumentando, así como las provocaciones y agresiones contra los pueblos del mundo todo. Desde que los yanquis, dirigidos por Obama, iniciaron una gran ofensiva en Afganistán y Pakistán para combatir la resistencia nacional afgana liderada por los talibanes, ya se produjeron más de 2 millones de refugiados y miles de muertos en ataques que arrasan aldeas enteras.

Se suceden provocaciones y amenazas contra Irán y Corea del Norte, en un contexto en que se enfrentan la superpotencia yanqui, las potencias europeas, China y Rusia, que aún permanece como superpotencia nuclear.

Las acciones genocidas de Estados semicoloniales contra minorías nacionales también ganan los titulares por sus dimensiones monstruosas. Ese es el caso del exterminio del pueblo tamil, en Sri Lanka, una isla al sur de India. Los tamiles luchan por su independencia desde que pasaron a ser oprimidos por los cingaleses cuando todo el territorio se hizo independiente de Inglaterra, en 1948.

En Perú, en el fin de semana de 5 a 7 de junio, el Estado fascista peruano cometió otro crimen de lesa humanidad al masacrar centenas de indígenas que protestaban contra la entrega del patrimonio nacional al capital monopolista. Algunas organizaciones de Perú denuncian que cerca de 150 personas fueron muertas y 240 quedaron heridas. Hay denuncias aún de que decenas de cuerpos están siendo incinerados o tirados en ríos de las provincias de Bagua y Utcubamba, en la Amazonia peruana. Hay relatos de que 20 policías murieron durante la acción, cosa que el monopolio de la prensa omitió, así como informó sólo cerca de 50 muertos, en una clara tentativa de librar de culpa al genocida Alan García.

Tales masacres no son novedad tratándose del Estado peruano, que se especializó en ese tipo de bestialidad desde que comenzó a combatir la Guerra Popular dirigida por el Partido Comunista del Perú en 1980. No por casualidad, el mismo Alan García, que hoy ocupa la gerencia del viejo Estado peruano, ordenó varios de esas masacres, inclusive contra prisioneros de guerra y presos políticos en la década del 80, con heroica resistencia de los prisioneros, que resistieron hasta el fin de sus fuerzas.

Y el mes de junio marca también el lamentable quinto aniversario de la agresión imperialista — a través de tropas brasileñas — al pueblo de Haití, que resiste como puede y no se somete fácilmente a los ocupantes. De la misma forma como tampoco se someten los iraquíes, palestinos, libaneses, paquistanís, afganos y otras naciones bajo ataque constante del imperialismo, capitaneado por los yanquis.

En ese contexto de crisis general del capitalismo, lo que va afirmándose y se muestra cada vez más evidente es que el camino para los trabajadores del mundo entero es el de la resistencia antiimperialista y de las revoluciones para la liberación de los explotados y oprimidos y para conjurar la nueva guerra mundial en gestación.

¡Fuera fascistas de la universidad!

Nuevamente la Universidad de São Paulo (USP) está en el centro de las luchas estudiantiles brasileñas. Mientras la práctica general es la de colaboración de clases y peleguismo* completo por el aglomerado de movimientos estudiantiles y sindicales oportunistas que corresponden a siglas electoreras, la lucha de los funcionarios, profesores y estudiantes irrumpió y nuevamente reveló la naturaleza de la “democracia” practicada en las universidades y en el Estado brasileño.

A mando de la rectora Suely Vilela y de José Serra, la Policía Militar ocupó la universidad, en proporciones que no eran vistas desde el gerenciamiento militar fascista, y reprimió brutalmente los huelguistas.

Vale recordar que los huelguistas, además de las reivindicaciones económicas, exigían la readmisión de un operario dimitido por persecución política debido a su actuación en el Sindicato de los Servidores y el fin de las averiguaciones y procesos contra alumnos y operarios que participaron de la ocupación de la rectoría de la universidad en 2007.

El día 25 de mayo los alumnos hicieron una protesta en la rectoría y se retiraron en algunas horas. La universidad amaneció ocupada por la PM y esa invasión acrecentó los motivos para que los estudiantes y profesores también entrasen en huelga. En común en las reivindicaciones está la exigencia de salida inmediata de la policía del campus.

Pero la policía paulista permaneció en el campus y precipitó un gran enfrentamiento el día 9 de junio, cuando una manifestación de más de 2000 estudiantes, operarios y profesores exigía su salida. Por algunas horas los dueños de la casa resistieron a los invasores, dando otro ejemplo de combatividad de la comunidad académica contra los abusos del gobierno del estado y su policía.

El comandante de la tropa que atacó los manifestantes reclamó que fue recibido a pedradas. ¿Él habrá ido a la USP para acariciar los estudiantes y operarios?

La represión a los manifestantes en la USP se reviste de más gravedad cuando se percibe que a todo momento se intenta pasar como normal su presencia en los campus, sea bajo el pretexto de “dar seguridad” a la comunidad académica o abiertamente en la tarea de reprimir estudiantes, profesores y funcionarios, lo que da en lo mismo. Ahí se alinean en la política fascista no sólo la policía y el viejo Estado, como también rectores y consejos universitarios.

Combatividad que nuevamente viene manifestándose con una nueva ola de ocupaciones de rectorías de universidades federales, como las del Maranhão, de Feira de Santana — BA y Brasília, con reiteradas protestas contra el REUNI y sus consecuencias en la vida de la universidad, carga horaria excesiva en algunos cursos, pésima asistencia estudiantil, con viviendas y restaurantes cayendo en pedazos… El caso de la UnB es emblemático, una vez que el actual rector fue elegido por la comunidad académica en el episodio de la deposición de Timothy Mulholland y se ha mostrado más antidemocrático que su antecesor.

La verdad es que la lucha por la democratización de la universidad crecerá en la medida en que el movimiento estudiantil liberarse de las direcciones oportunistas y sus banderas reformistas y/o gubernistas y finalmente luchar por la construcción de una universidad que realmente sirva al pueblo y a los intereses nacionales.

*Pelego: En Brasil nombre dado a aquel “líder” sindical o político que tiene la función de amortiguar, distraer y traicionar la lucha de sus representados. Trabaja disimuladamente contra los intereses de los trabajadores.

Traducciones: [email protected]

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