Editorial – La vieja orden imperialista va escorando

Editorial – La vieja orden imperialista va escorando

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La reunión del G20, en Pittsburgh, y la Asamblea General de la ONU, que se realizaron en septiembre en USA, ilustran muy bien al servicio de que se encuentran esas dos instituciones creadas para abalizar las políticas imperialistas con el más tenue velo de la falsa democracia y pseudo–autodeterminación de los pueblos.

Como siempre, en el G20 se reunieron los jefes de Estado de los, teóricamente, 20 países más ricos del mundo, pero donde en realidad sólo mandan los mismos de siempre, la superpotencia yanqui y las demás potencias imperialistas, que solemnemente "constataron" que aún no era hora de suspender la ayuda a los bancos para que los mismos no quebraran, profundizando aún más la crisis que ya se transformó en un agujero negro y que, según previsiones de analistas serios, aún está lejos de su fin. Contra los miembros del G20, sin embargo, se levantó una onda de protestas en Pittsburgh que no era vista desde la guerra de Vietnam.

Ya en la ONU, se repitieron los discursos demagógicos y mentirosos de siempre sobre la defensa "de los derechos humanos, del medio ambiente y la distribución de la riqueza", además del foco en decir que la crisis ya pasó y que ahora se tratará de la recuperación económica de todos los países, etc. Nuevamente se oyeron farsescas y tímidas protestas contra la "violencia" entre sionistas y palestinos, el hambre en el mundo, etc.

Ninguna condena efectiva contra los países imperialistas, liderados por USA, que continúan moviendo la guerra sin límites a los pueblos de las semicolonias, principalmente a Irak, Afganistán, Haití, Palestina y otros. Ninguna medida contra las ocupaciones militares yanquis a través de acuerdos espurios y vendepatrias como el de USA y Colombia. Muchas palabras sobre el golpe en Honduras, condena a los golpistas, pero, nuevamente, nada de ir al centro de la cuestión, cual sea, la responsabilidad de USA en el golpe.

Nuevamente Obama utilizó todo su prestigio de buen tipo y con un ya fastidioso discurso de mejores intenciones posibles, posó una vez más de convicto demócrata. Sin embargo, por una cuestión de naturaleza, además de la desfachatez de la defensa de la vuelta de Zelaya a la gerencia del Estado hondureño no ocultó la arrogancia yanqui, eructando al cónclave su investidura de jefe del poderío militar del imperio como gran fiador de la democracia y del orden en el mundo.

Tanta escenificación y falsos propósitos revelan la verdadera esencia de dichas instituciones y particularmente cuánto a la Organización de las Naciones Unidas como más una entidad "internacional" al servicio de los intereses imperialistas, principalmente yanquis. Mientras el capitalismo mundial se hunde en la más profunda crisis de superproducción y se proceden a nuevos lances de la nueva repartija, en curso, del mundo entre las potencias y superpotencia imperialistas, la ONU, que aparentemente calla y consiente con las más crueles agresiones a los pueblos de las semicolonias, en realidad presta sus bastidores a las maquinaciones y contubernios de forma obstinada, pero, supuestamente, por la eternización de la orden imperialista.

Tal como la fallida Liga de las Naciones, que la precedió, la ONU atiza y avala la carrera armamentista y la preparación de una nueva guerra mundial, auxiliando en el desarme, a ejemplo de lo realizado en Irak, de algunos Estados como Irán y Corea del Norte, a la vez que en nombre de una supuesta "comunidad internacional", patrocina ocupaciones y agresiones en diversos países.

Pero para los pueblos oprimidos, esa organización dicha "supra nacional" hace mucho no representa sus intereses y, al contrario, es su enemiga, una vez que funciona facciosamente como sustentáculo de la economía, de la política y de la beligerancia imperialista contra los anhelos de liberación, resistencia y combatividad que los pueblos oponen a los intentos de llevar su dominación al extremo del exterminio.

Así, solamente los procesos de lucha por la liberación nacional, las revoluciones proletarias democráticas de nuevo tipo en las semicolonias y revoluciones proletarias socialistas en los países de capitalismo desarrollado serán capaces de dotar los pueblos del verdadero derecho y poder de autodeterminación, en la verdadera acepción del término, librando el mundo de cualquier especie de dominación, sea de una nación sobre otra, sea de un hombre sobre otro.

II

A propósito, salta a los ojos la manera como el golpe en Honduras es tratado por el monopolio de los medios de comunicación. Como forma de adoptar la línea golpista sin contrariar la condena sólo formal por la comunidad "internacional", periódicos, radios, televisiones y otros vehículos pasaron a referirse a los golpistas como "gobierno de hecho". Esta es también una abordaje que objetiva acostumbrar los lectores, oyentes y espectadores a una supuesta normalidad de tales golpes, mostrando que las clases dominantes brasileñas nunca abandonaron el plan de asegurar el poder por cualquier medio posible, revelando el engañador discurso repetido hasta hartar de defensa "del Estado democrático de derecho", de las "instituciones democráticas", etc., aún en esa democracia chapucera que impusieron al pueblo, obligándolo a participar de las seguidas farsas electorales avaladoras de las políticas serviciales del imperialismo.

Por otro lado, los oportunistas de todo el continente se empeñaron en la defensa de Manuel Zelaya como el gerente "democráticamente electo" y oponiéndolo a los golpistas como un miembro de la izquierda latinoamericana, por sus medidas populistas al estilo de Chávez, Moralez, Correa y otros miembros de esa escuela de oportunistas que tantos perjuicios y retrasos han causado a los movimientos revolucionarios del continente.

Sin embargo, su verdadero matiz se revela en la peripecia del retorno al país, exponiendo las masas desarmadas, sin cualquier proposición mínimamente seria, ni siquiera perspectivas, de organizarse y armarse, a las balas asesinas del ejército hondureño, que ya mató, según denuncias, decenas de personas que se manifestaban contra el golpe, mientras él propio se empeñaba en discusiones para una salida negociada para su vuelta a la gerencia del Estado a finales de su mandato constitucional.

Traducciones: [email protected]

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