Editorial – Yanquis colocan Brasil en el plan de invasión de Venezuela

Editorial – Yanquis colocan Brasil en el plan de invasión de Venezuela

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Tenemos razones de sobra para desconfiar y especular sobre los motivos de tantas visitas de representantes del gobierno del USA, el imperialismo yanqui, en nuestro país en los últimos meses.

Eso además de las preocupaciones de la Embajada en su monitorización permanente y sistemática de la situación política del país con la Operación “Lava Jato” y con la creciente revuelta popular, ya denunciada por AND. Esta “preocupación” con la seguridad materializada en acuerdos bilaterales y formación de personal, como el seminario ocurrido los días 7 y 8 de junio pasado, en Recife, con el objetivo de “estrechar lazos de cooperación entre los Estados Unidos e instituciones de Seguridad Pública del Nordeste de Brasil” son, en realidad, las apariencias que encubren los lazos de la semicolonialidad y de la subyugación nacional.

Bajo la rúbrica de “seguridad” cabe una pauta macabra que envuelve la intervención militar planificada por el Pentágono para invadir y deponer el gobierno constitucionalmente elegido de Venezuela, después de las fracasadas tentativas para derrumbar Chávez e inmediatamente su sucesor Maduro. Estos acontecimientos denotan las operaciones que componen este actual plan del imperialismo yanqui contra el pueblo venezolano y la soberanía nacional de este país.

Inicialmente, el Comando Sur del Ejército del USA elaboró y vino aplicando el plan de desestabilización del gobierno de Venezuela, desde la época de Chávez y después con Maduro. Su contenido recupera todo el arsenal de maldades históricamente utilizado por los gringos para derrumbar regímenes que guardaran cualquier desacuerdo con la dominación imperialista y principalmente aquellos abiertamente a él opuestos.

Enseguida viene la fase de articulación de los medios y de los agentes que, bajo el comando del Ejército yanqui, ejecutarán el plan de intervención militar. Para eso, según documentos de su Comando Sur, cerrar un cordón de países en torno a Venezuela con Panamá, Colombia, Guaina, Brasil y Argentina, exige tratativas diplomáticas con la gestión de tales países, definidas en conversaciones reservadas con sus lacayos como las que acontecieron durante los pasajes por Brasilia del vice-secretario de Estado y del vicepresidente yanquis.

El guión de viaje del vicepresidente incluyó el pasaje por Manaus, donde probablemente se concentrará el centro de operación y control de la ocupación en el caso de una invasión de Venezuela por la frontera de Roraima. O en el montaje de campos de refugiados, para los cuales ya fueron destinados un millón de dólares por el gobierno yanqui al gerente Temer.

Según el periódico Folha de São Paulo, en la entrevista colectiva después del almuerzo en el Itamaraty, el vicepresidente de USA agradeció los esfuerzos de Brasil y cobró más: “Gracias por el apoyo con la recepción de más de 50 mil venezolanos por enfrentar el régimen Maduro y ser un compañero del USA”, dijo Pence, añadiendo: “Por eso, hoy digo a nuestro aliado Brasil: llegó la hora de vosotros hacer más”.

En medio a la tragedia de los pueblos latinoamericanos, el cinismo de los imperialistas yanquis no deja de ser cómico por el hecho de los gringos cerrar sus fronteras para los latinoamericanos y pagar a Brasil para liberar sus fronteras para la entrada de los refugiados venezolanos.

Cuando hablan en hacer más, además de contar con el empleo de tropas y medios de guerra de las Fuerzas Armadas en la frontera e invasión, los yanquis insinúan poner en pauta la exigencia de la cesión de la base de Alcántara, en Maranhão, para la instalación de una base militar de USA en territorio brasileño.

Tales exigencias explícitas o veladas que ultrajan la soberanía y la independencia nacionales, sólo pueden ser explicadas por el sometimiento de un Estado decrépito en situación caótica a la política imperialista de subyugación nacional. Prueba incontestable de la necesidad de una Revolución Democrática, Agraria y Antiimperialista.

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