El dibujo de humor en la razón de los oprimidos

El dibujo de humor en la razón de los oprimidos

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Traducido por Enrique F. Chiappa

Carlos Lauff es carioca, nacido en San Cristóbal, en la Zona Norte de Rio de Janeiro. Su padre servidor público y madre ama de casa. Estudió hasta el encino medio y comenzó a trabajar a los 14 años, como ofice-boy de un banco. Su primer contacto profesional como artista aconteció en una agencia de propaganda, en 1989. De ahí en delante, Lauff pasó a trabajar en la imprenta sindical y después de asistir un documentario sobre los zapatistas colocó su trazo a favor de diversas causas. En 1999 visitó los territorios ocupados de Palestina y hoy, a los 38 años, tiene sus dibujos reproducidos en el mundo entero. Pero el mismo motivo del reconocimiento le causó problemas. Además de haber sido detenido dos veces por la policía carioca debido a sus dibujos sobre violencia y corrupción policial, Lauff fue amenazado de muerte por un grupo vinculado al Likud, partido de extrema derecha israelí.

¿En que situación usted comenzó a usar el dibujo como trabajo?

— Yo siempre dibujé y mis padres decían "ah, cuando crecer va ser dibujante". Pero esa cosa de ser dibujante, era medio distante, por que lo que siempre fue colocado para nosotros es que dibujante tenía que tener un padrino, era cosa burguesa ¿entendió? Tanto que comencé a trabajar en un banco, con 14 años, como ofice-boy. Por que la idea de ser dibujante era una cosa distante, entonces tenía que agarrar aquello que estuviese a mano. Después salí y fui trabajar en una firma de aparatos ortopédicos, en seguida, como ofice-boy en una editora. En ese medio tiempo, estuve en una empresa que fabricaba adhesivos y fue el primer contacto realmente profesional con el dibujo, en que pude aplicar algunos de mis conocimientos. Ahí en 1989 fui trabajar en una agencia de propaganda como ilustrador. Ahí sí comenzó mi carrera.

Y de ese primero contacto con el dibujo en la agencia para el dibujo político ¿Cómo fue?

— En 1998 tuve un contacto con los zapatistas, que se dio por medio de un documentario en la televisión. Aquel movimiento zapatista me comenzó a abrir la cabeza para mi papel como artista dentro de un contexto de transformación social, política. Entonces ese ser, ese artista enganchado, nació a partir de ese contacto que tuve, intelectual, por que yo nunca estuve en Chiapas, infelizmente.

¿Eso le afectó de alguna manera?

— Si, bastante. Me pareció una cosa fantástica, una población indígena sufriendo presiones increíbles y resistiendo. Y el gobierno mexicano respondiendo con tropas y tal. Fue ahí que nació ese principio de apoyo artístico a la causa. Producir imagen copyleft*, sin derechos de autor, en que abrí el derecho de reproducción, colocando de dominio público en el internet, para que todos pudiesen reproducir de la mejor manera que les conviniese. Esa fue la primera experiencia que tuve con los zapatistas y fue ahí que tomó cuerpo el activismo, como se dice.

Usted se acabó enganchando en otras causas también. Y todas tienen ese perfil: un determinado grupo, político, nacional, lo que sea, pero que sufre una agresión y tienta resistir de alguna manera.

— Lo que siento es lo siguiente; me toca bastante poder presenciar la resistencia. Yo tengo siempre esa frase en la cabeza, el lema de una huelga que tuvo en la Universidad Autónoma de México: "subversión es vida, sumisión es muerte". Que aquel pueblo indígena, en aquellas condiciones extremamente precarias y tan discriminados por un segmento blanco, burgués de la sociedad mexicana. Se levantan en armas, en palabras, en acción. Eso para mi es la naturaleza inquebrantable del ser humano. Es la posibilidad de se deparar con una situación terrible de opresión y no se dejar abatir, no bajar la cabeza, no doblar las rodillas. Es esa cosa de la dignidad realmente que me llamó la atención. Y comenzó a me llamar más la atención a partir de los zapatistas, hasta que llegó el caso de los palestinos.

¿Usted visitó Palestina?

— La visita a Palestina se dio por medio de un convite de una organización civil que vio un dibujo mío en el internet. Cuando vimos la cosa al vivo y en colores, el choque fue inevitable. En cualquier lugar, está la presencia de militares israelíes. Había una autonomía muy limitada de autoridades palestinas, que tenía una policía palestina, pero que a cualquier momento se veían patrullas israelíes. Ese contacto con la realidad es transformador.

¿Cómo actúa el monopolio de la imprenta en la divulgación de la situación palestina?

— Los vehículos del monopolio de la imprenta solo dan noticias cuando una bomba explota, un hombre bomba explotó en Jerusalén. Ahí esa imprenta cubre. O entonces un ataque israelí a Gaza que mata un montón de gente. Son procesos violentos, de los cuales la 'media" se alimenta, por que ella es realmente el drácula, ella se alimenta de sangre ella vive de eso. La audiencia televisiva es que ni presión sanguínea; ella funciona con sangre mismo. Siendo que el conflicto de Oriente Medio es el que más tiene cobertura. Todos los canales están allá. Usted siempre ve la cobertura de Oriente Medio el tiempo todo, pero es la cobertura del monopolio. Él no trata de de las raíces del problema, ni del día a día. Trata de los efectos y de las reacciones violentas. Punto. "Murió alguien, ok!" Pero él no muestra, por ejemplo, las dificultades que los palestinos tienen para transitar en su propio territorio. El monopolio de las comunicaciones no muestra, por ejemplo, una mujer que es obligada a dar a luz en un check-point y el soldado sionista impide el sujeto de transitar dentro de su propio territorio. Él no muestra, en Hebron, como es que los colonos sionistas tiran piedras en los palestinos. No muestran demoliciones de casas. Quiere decir, para aquel tipo de imprenta no interesa el lado palestino. Entonces ella no acompaña el día a día.

¿Fue después de su ida a Palestina que sufrió amenazas de aquel grupo vinculado al Likud?

— Esos sectores reaccionarios de la comunidad judaica se levantaron, evidentemente. Sea emitiendo opiniones en blogs o mismo haciendo amenazas abiertas en páginas del internet. Lo que también no me sorprende por que cuando se va contra intereses de determinados grupos, evidentemente se espera por algún tipo de reacción. Ahora, lo interesante es que estamos hablando de un lobby influyente, poderoso, atento a cualquier crítica a la política de Israel. El lobby está listo para responder, con las alegaciones de siempre, de antisemitismo. Quiere decir, falsean diciendo que, crítica al Estado de Israel es siempre antisemitismo. El lobby siempre quiere asociar la defensa de los derechos del pueblo palestino, la solución del problema — o sea por medio de un Estado para los dos pueblos o de dos Estados para los dos pueblos —, a la cuestión del judaísmo, al antisemitismo.

¿En que se resume eso?

— En la tentativa de silenciar, de ocultar la causa palestina; de desviar la discusión. La cuestión palestina nada tiene que ver con el judaísmo en sí. Fuesen chinos oprimiendo palestinos, yo estaría criticando los chinos, ciertamente. Voy dar un ejemplo de cómo el antisemitismo es colocado a servicio del status quo. Se puede hacer, por ejemplo, una caricatura satirizando Bush. Puede llamar Bush de hijo de una Condoleza, sin ningún problema. Va tener una reacción, pero difícilmente alguien lo llamará de racista. Se puede representar Tony Blair como un mono que nadie le llamará de racista. Puede ser Lula.Ahora, si fuere Ariel Sharon- y yo ya hice una serie de caricaturas sobre él, satirizando, por que el tipo es un desgraciado, un acecino, es uno de los carniceros de Sabre y Chatila — fui llamado de antisemita. ¿Por qué? Por que Sharon es judío. Si Sharon fuese cristiano, no tendría ese problema. Los sionistas, el Estado de Israel, no quieren la solución del problema por que es importante que los palestinos siempre sean vistos como enemigos. Así ellos justifican el dinero, los billones de dólares que los Estados Unidos mandan para reforzar la máquina de guerra y el aparato de seguridad de Israel.

Y, volviendo a América Latina ¿Cómo ve la política de USA para la región?

— USA está preocupado, demostró una gran preocupación con América Latina. Y América Latina, históricamente hablando, siempre fue resistente a Washington. No se puede olvidar de los años 60, aquel montón de golpes militares en América Latina, todo financiado por la CIA. No por acaso que tuvimos la revolución cubana y después la sandinista y el golpe contra Salvador Allende, (tuvo y tiene) muchas guerrillas. Los amigos comunistas acostumbran decir que realmente aquí siempre fue y continúa siendo palco de confronto con las políticas de USA.

Volviendo a Brasil: usted hizo un trabajo importante sobre violencia policial, que aconteció sobretodo en los barrios proletarios. Querría que me contase aquella historia de que, por causa de sus dibujos, fue parar en una comisaría.

— Yo hice unos carteles para propaganda de esa exposición. En algún momento la policía llegó, agarró los instaladores y llevó todo el mundo para la comisaría. Tuve que deponer y todo. Ahora, creo también que la violencia policial no puede ser tratada como un caso aislado, como producto único y exclusivo de la policía. La policía no es autónoma, hace parte del aparato del estado. Ella es la corriente de transición del pensamiento del Estado, de la función del Estado, el brazo armado del Estado. Entonces es necesario que se entienda la violencia policial y todo ese desdoblamiento, dentro de esa lógica de Estado.

¿Y cual sería?

— La represión del Estado y no simplemente la violencia policial como un hecho, como si el responsable por eso fuese apenas el policía. Si el policía tiene libertad para hacer eso es por que alguien le confiere esa libertad. Y quien confiere esa libertad al policía es el Estado. Cuando mataron aquellos pibes en la Candelaria, la clase media aplaudió. Cuando la policía mató 111 presos en el Carandirú, parte de la clase media conmemoró. Entonces sectores de la clase media fueron a favor del Ejército en las calles. Mucha gente dice: "que nostalgia de la época del régimen militar". Una parte de la clase media se mantiene reaccionaria y sirve como base social que apoya las atrocidades contra el pueblo. Entonces si tenemos esa policía truculenta, ella no vino del nada. Además de ser una construcción de la época de la dictadura. Hay policías que sirvieron en la dictadura y hoy son comandantes de batallón o comisarios. Todavía hay gente que sirvió a la dictadura que hoy está vinculada a las fuerzas de seguridad. Ese resquicio de la dictadura continúa.

¿Y ese modelo de represión está vinculado al modelo económico adoptado?

— No se si es solo al modelo económico. Hay países dichos desarrollados, ricos, donde las personas viven mejor. Pero si la policía tuviere que te quebrar, ella quiebra también. La policía es el aparato de seguridad. Ella no tiene otra alternativa a no ser reprimir. Ella es hecha para eso. Es la máquina del Estado para reprimir. Esa historia de policía humanizada me parece algo irreal. Si una autoridad te da un fusil AR-15, ella ya está partiendo para el presupuesto que usted tiene que estar preparado para matar o morir. Para comienzo de conversa es arma de guerra. El tipo no está usando ahí arma con munición de goma, arma de choque. Él está usando arma de guerra. Mismo una 45, una 9mm.El problema que coloco es filosófico: ¿por que la sociedad necesita de policía?

¿Usted creé que el capitalismo puede resolver los problemas de la humanidad?

— No, no.ni un poco. Hemos visto lo que ha hecho el capitalismo, adonde nos ha llevado. El capitalismo es la destrucción, el caos. El capitalismo es la barbarie. A partir del momento en que el capital vale más que lo social, vale todo. Lo social es el respeto a la vida, el respeto a los valores humanos. A partir del momento en que eso tiene un papel terciario, lo más importante es ganar dinero, es el lucro, y se acabó.


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