El último año del tercer mandato de Luiz Inácio

El último año del tercer mandato de Luiz Inácio

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Luiz Inácio e Rousseff vão a Washington visitar seu patrão, Barack Obama, em 2009.

En 2007, luego después de su reelección, Luiz Inácio pasó a negar la posibilidad de un tercer mandato. Una de las características del petista es afirmar cosas, exactamente al contrario de lo que anhela y pretende. Así, mientras negaba tal posibilidad, montaba el plan cuadrienal de su tercer mandato, el cual entregaría a un ejecutivo para su implementación bajo una monitorización a corta distancia. Un mandato títere hasta su retorno cuatro años después, ya que no había “clima” para casuismos que le diesen ese derecho a concursar a un tercer mandato sucesivo.

PLAN DE SERVIR AL IMPERIALISMO Y A LAS CLASES DOMINANTES

El Plan fue presentado por etapas dentro de una proyección mediática, de acuerdo con las orientaciones de sus asesores de márquetin: Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC I e II); Programa Mi Casa Mi Vida; anuncio del descubrimiento de la pre-sal; Reuní y Prouni  en el área de educación; aumento en el número de beneficiados en el Bolsa Familia; preparativos para la Copa de 2014 y para las Olimpíadas en 2016, entre otros de menor porte y repercusión.

Mientras preparaba los planes de tercer mandato, Luiz Inácio cuidaba de crear burbujas en la economía favoreciendo el sistema financiero y las montadoras de coches, con la ampliación de los plazos de pago y la renuncia fiscal para los automóviles y posteriormente para la llamada línea blanca. Trató aún de consolidar monopolios en el área de la construcción civil (Odebrecht, OAS, etc.), en el área de alimentos (Sadia y Friboi), en el área de telecomunicación (OI/Telemar), además de ofrecer recursos financieros públicos y todo tipo de apoyo al llamado agro negocio. Plantó con esto las bases de la financiación para el tercer mandato, cuya comprobación puede ser hecha por la declaración de la recaudación de donaciones para la campaña de 2010 en el Superior Tribunal Electoral.

Definida la cuestión principal para la elección – el dinero -, trató entonces de consolidar la llamada base aliada iniciada a partir del montaje del “mensalão” y mantenida aún después de las denuncias de la existencia de un tremendo esquema de corrupción dentro del Congreso, comandado desde el Palacio del Planalto, más precisamente en el gabinete del jefe de la Casa Civil, José Dirceu. La compra de apoyo continuó a través de la vieja política de liberación de enmiendas parlamentarias al presupuesto en la víspera de votaciones de interés del gobierno. Reunió, así, la mayor cantidad posible de siglas dentro del Partido Único, requisito indispensable para tener un mayor tiempo de televisión, en la propaganda gratuita electoral.

EL SURGIMIENTO DEL POSTE

Aproximándose el final del segundo turno de su gestión, Luiz Inácio tenía que escoger quién sería el ejecutivo de su tercer mandato. José Dirceu y Palocci, como los más probables candidatos a su sucesión y en pugna intestina, se excluyeron, quemados por los escándalos de corrupción provocados por la avidez de los petistas por el botín resultante de la explotación del pueblo brasileño. Pasó entonces a construir el mito Dilma Rousseff a la cual, inicialmente, le predicó el epíteto de “la madre del PAC” y, poniéndola a su lado, pasó a hacer los anuncios de sus planes para el tercer mandato, visitando todo el territorio nacional y utilizándose de un vultuoso presupuesto publicitario para convencer los brasileños de que ella sería su “sucesora”.

De repente, Dilma Rousseff pasó a ser anunciada por Luiz Inácio como “la persona mejor preparada para gobernar el Brasil” y que su capacidad era tamaña que, además de ser la madre del PAC, fue también quien concibió el “Mi Casa Mi Vida” y el “marco regulatorio” de la pre-sal y otras cosas más. Toda esa euforia de país potencia, cuya economía estaría en ascenso, que sobrepasaba el PIB de la Inglaterra y que era uno de los baluartes de los llamados BRICS, siendo el gran compañero de la China, resonaba en los comicios, en las inauguraciones, en las propagandas institucionales de la actual gestión, y más, de la Petrobras, BNDES, Banco do Brasil, de las empresas beneficiadas. Llegado el periodo electoral, los hogares de los electores fueron invadidos por la falsa propaganda petista asociada al nombre de Dilma Rousseff, la gerentona  revelada por Luiz Inácio.

CRISIS Y RESACA DE LA FARRA PETISTA

Electa y en el cargo, Dilma ya recibió su staff montado por Luiz Inácio comenzando por su servil Gilberto Carvalho, por el mantenimiento de Mantega y por la vuelta de Palocci, además de la ampliación del número de ministerios para honrar los acuerdos con la base aliada.

La nueva gerente tuvo que desdoblarse para administrar los intereses de las siglas que juraban tener para sí parcelas del poder y como tal avanzaron con gran avidez sobre el erario público de tal manera que resultó imposible encubertar los escándalos en los diversos sectores administrados por los aliados, comenzando por el PCdoB en el Ministerio de los Deportes y se desdoblando por el Ministerio de los Transportes con Cachoeira/Delta/Cabral/Agnelo y otros más. Para controlar las cosas y no perder los aliados, Luiz Inácio, como siempre, continuó a afirmar las cosas por su contrario: “Un ex-presidente de la República no indica, no veta y puede aconsejar caso le sea pedido, si fuese para ayudar”. Lo que se vio fue una monitorización con riendas cortas, con intervenciones tanto en la esfera política como en la economía en los intervalos entre una “palestra” y otra para lavar unos millares de dólares pagados por sus beneficiados en el país y en el exterior.

Solamente los ingenuos podrían creer en las burricies políticas y económicas de Luiz Inácio. La realidad inmediatamente se encargó de cobrar la cuenta. El falluto PIB de 2010, de la orden del 7,5%, luego cayó para 2,7% en 2011 y del 0,9% en 2012, y ha revelado un claro proceso de involución por el continuado avance de la desindustrialización/desnacionalización y el predominio del latifundio y del agro negocio en la balanza comercial. La crisis económica impuso la liberación de la vena privatista, revelada en la entrega de los puertos, aeropuertos, carreteras, ferrocarriles y de la pre-sal. Mientras la balanza comercial dependía cada vez más del agronegocio la crisis en el campo se aceleraba con las llamadas reintegraciones de posesión sirviendo para ampliar la cuota del latifundio sobre las tierras fértiles del país y teniendo como respuesta la intensificación de las luchas indígenas, campesinas y de remanecientes quilombolas.

¿Y AHORA, QUE VENDRÁ?

Teniendo en frente la oposición que pidió a dios, pues, a lo sumo, se propone a hacer mejor de lo mismo, Luiz Inácio prepara el escenario para el cuarto turno de gestión del viejo Estado, que podrá continuar en las manos de su gerente o ejercerlo personalmente. Para él y sus marketeros todo va a depender de la economía: si haber una mejoría la gerente continúa, si la crisis aumentar él volverá como salvador de la patria, aunque incapacitado por la salud. Claro que dentro del Partido Único las disputas entre los grupos de poder podrán extrapolar, principalmente si el PMDB resolver abandonar el barco y adherir a otro proyecto como el de Aécio Neves o de Eduardo Campos/Marina Silva. En este caso, seguramente, él llamará la tarea para sí, ya que él tiene plena certeza de que es el propio Napoleón, o mejor, el salvador de la patria, aunque la realidad de los últimos once años diga lo contrario.

BOICOTEAR LA FARSA ELECTORAL

Aunque hayan incorporado a su discurso, que oyeron la voz de las calles, tanto Luiz Inácio como Dilma Rousseff hicieron acrobacias para intentar pasar la idea de que los turbulentos protestos nada tenían contra ellos y que muy por el contrario eran prueba y reconocimiento del “fortalecimiento de la democracia que estaban promoviendo”. Mientras mandaban los dirigentes petistas propalar que todo era “conspiración de la derecha”.

2014 deberá traer muchas sorpresas, pues las masas urbanas en los últimos seis meses tuvieron un gran aprendizaje en sus experiencias en el enfrentamiento con el viejo Estado y llegaron a la conclusión de que todas las siglas que componen el Partido Único son la misma cosa. Así se preparan, como aconteció en Chile, a repudiar la farsa electoral y a cobrar en las calles con sus barricadas aquello que es su interés inmediato, a la vez que toman conciencia de que sólo una revolución podrá cambiar radicalmente este país.

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