En las tierras del guerrero pueblo Xakriabá

En las tierras del guerrero pueblo Xakriabá

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Moradores e lideranças da área retomada recebem reportagem de A Nova Democracia

Después de un primer contacto entre apoyadores del periódico en el Norte de Minas con los Xakriabá, liderazgos indígenas concordaron en recibir el reportaje de A Nueva Democracia. Embarqué en la noche de 11 de marzo en la estación terminal de Belo Horizonte y viajé aproximadamente doce horas hasta el municipio de Manga. Después de atravesar el Río São Francisco en una balsa, me encontré con apoyadores del periódico que me guiaron hasta la Tierra Indígena Xakriabá. Recorremos aún cerca de tres horas de coche por carreteras de tierra pasando por el municipio de Itacarambi hasta São João de las Misiones, donde aún enfrentamos algunos kilómetros más hasta llegar al Territorio Indígena.

Dos placas próximas a la entrada de una propiedad rural demarcan claramente el antes y el después de la retomada de las tierras en septiembre del año pasado. Del lado de fuera de la cerca, bajo el escudo de la República Federativa del Brasil, está señalado el Parque Nacional Cavernas del Peruaçu, y sobrescrito con tinta roja: “Acceso solamente con autorización”. Del otro lado, en grandes caracteres y por cima de otras informaciones de la placa oficial, la inscripción en rojo: ‘TERRITORIO XAKRIABÁ – RESISTENCIA Y LUCHA”.

Llegamos en el inicio de la tarde, cuando terminaba una reunión que debatió el proyecto de construcción de casas. Era grande el tránsito de hombres, mujeres y niños. La fila para el almuerzo iba disminuyendo. El almuerzo: arroz, porotos, mandioca cocida y carne, todos producidos en las tierras retomadas. Fuimos recibidos por João de Jovina, liderazgo de una de las 35 aldeas situadas en las más de 40 mil hectáreas que comprenden actualmente las áreas retomadas del Territorio Indígena Xakriabá.

Grupos de indígenas se organizaban para retornar a sus respectivas aldeas, otros ya se movilizaban para reuniones de las comisiones que aún tenían trabajo por hacer y tareas para organizar.

Nos reunimos a la sombra de un árbol. João de Jovina  fue quien habló en primer lugar.

Historia de resistencia

João de Jovina, uma das lideranças da nova área retomada da Terra Indígena Xakriabá

El liderazgo nos narra la historia reciente de la resistencia Xakriabá, retomado en el año de 1978, cuando la Funai  creó un Grupo Técnico para identificar la Tierra Indígena. Solamente nueve años después se inició el proceso de homologación del Territorio, periodo en que tres liderazgos indígenas fueron asesinados por pistoleros a mando del latifundista Francisco de Assis Amaro, en una matanza cuyas recordaciones permanecen latentes en la memoria del pueblo.

El Cacique Rosalino Gomes de Oliveira, destacado liderazgo de la lucha por la retomada del Territorio Xakriabá, su hermano y un sobrino fueron bárbaramente asesinados por pistoleros en febrero de 1987. José Nunes de Oliveira, hijo de Rosalino , contaba con sólo once años de edad cuando presenció ese crimen brutal del latifundio cometido en su propia casa durante la madrugada. Su madre, Anísia Nunes, embarazada de dos meses, fue herida con un tiro en el brazo y José Nunes fue obligado por los asesinos a arrastrar el cuerpo ensangrentado del padre, del cuarto donde había sido fusilado a quemarropa para fuera, para certificarse si Rosalino estaba realmente muerto. El Cacique Rosalino dejó cinco hijos, entre ellos Domingos Nunes, que años después también se tornaría Cacique de su pueblo.

En 13 de diciembre de 2011, tuvo inicio el juicio de Vicente de Araújo Alckmin y Arlindo Gonçalves da Silva, acusados de integrar un grupo de 13 elementos que habría asesinado Rosalino Gomes de Oliveira, José Pereira de Santana y Manoel Fiúza da Silva. Por lo menos once otras personas fueron acusadas de participación en el crimen. Seis de los acusados fueron condenados entre 1988 y 2001, sin embargo, posteriormente, fueron absueltos por el tribunal del jurado.

La retomada

Placa anuncia: ‘Território Xakriabá – Resistência e Luta’

– Estamos en un momento en que grandes latifundistas, los gobiernos, la bancada ruralista, que es la mayoría en esos medios políticos, se unen para sofocar el pueblo. Los pueblos indígenas son tragados por los intereses mayores cuando luchan para retomar lo que es suyo. Pero nosotros ya tomamos la decisión – afirmó João de Jovina.

En 1º de septiembre de 2013, cerca de trescientos indígenas participaron de la retomada de un área de seis mil hectáreas llamada de hacienda São Judas, situada en el Territorio Indígena. Este latifundio era vecino a la Aldea Vargem Grande. De esta área, parte pertenencia al municipio de Itacarambi y parte a São João de las Misiones y ya había sido identificada como territorio Xakriabá por estudio de la Funai, pero el informe final aún no había sido publicado en el Diario Oficial de la Unión.

Según relato de los indígenas, después de la reintegración, el latifundista que reclama las tierras de la hacienda São Judas fue hasta el área acompañado de policías y su hijo y amenazó liderazgos.

En 3 de septiembre la primera acción de reintegración de posesión fue emitida contra los indígenas.

– El Cacique Santo Caetano fue amenazado por el hijo del hacendero. Él amenazó el Cacique en el frente de los policías diciendo que tendríamos que salir por las buenas o por las malas, y que iríamos a sufrir las consecuencias. Pero no hacemos acuerdo con latifundista – aseveró João de Jovina.

Los indígenas dieron un plazo al latifundista para que retirase las cuatro mil cabezas de ganado de las tierras retomadas y de las pertenencias del gerente y vaqueros. A partir de entonces, los accesos a la hacienda pasaron a ser controlados por los Xakriabá.

 – La tierra tradicional no era para estar cubierta de pasto. Sentimos que el latifundio acabó con la tierra. Acabó con las nacientes, con los espejos de agua que había en esas tierras. Él solo criaba cuatro mil bueyes. Hoy tenemos doscientas familias dentro de esa tierra, en las aldeas Caribe y Vargem Grande. Y a veces enemigos nuestros y personas que no tienen conocimiento de nuestra lucha pasan ahí y dicen: “pero los indios están criando ganado…” ¡Pero es lógico que criamos! Fueron los hacenderos que destruyeron nuestra vegetación donde cazábamos. Tenemos el derecho de criar dos vacas por indígena más o menos, eso es lo mínimo. Pero nuestros enemigos creen que un hacendero sólo puede tener cuatro mil bueyes. Solamente aquí en esta área somos doscientas familias. ¿Es justa la idea del juez de quitar once mil indígenas y dar la reintegración de posesión para un hacendero? Lo que él está determinando no es una reintegración de posesión, está ordenando una masacre – protestó João de Jovina.

Indígenas leem o AND durante apresentação do jornal

– Estamos siendo amenazados en nuestro territorio. Tenemos ocho liderazgos en ese programa de protección, ya sufrimos dos órdenes de reintegración de posesión. El Cacique Santo Caetano fue blanco de una emboscada en agosto del año pasado. Él percibió a tiempo y consiguió escapar con la ayuda de un carrocero. Los gobiernos nunca respetaron la población indígena e infelizmente, de Lula, Dilma, para acá, nuestra situación se fragilizó aún más. La Funai  también es gobierno… Se viene ahí la copa y sólo hablan de eso, pero no hablan de nuestro territorio – añadió.

En 2003, cuando fue realizado el último censo del pueblo Xakriabá, ellos eran aproximadamente tres mil. Hoy, son once mil Xakriabá viviendo en el Territorio Indígena. Es difícil encontrar alguien en São João das Misiones que no tenga parientes o personas muy próximas en las aldeas. José Nunes, hijo del Cacique Rosalino, fue el primero Xakriabá a ser electo alcalde de São João das Misiones y después de él las dos gestiones municipales siguientes, inclusive la actual, son encabezadas por Xakriabá. Pero los liderazgos enumeran una serie de problemas y demandas que sólo han sido defendidos y conquistados con intensa movilización y lucha, como es el caso de la salud y enseñanza. Trataremos de esas cuestiones más adelante.

Las comisiones de la aldea ya se movilizaban para reunirse. Al día siguiente una delegación Xakriabá viajaría para la ciudad de Pedra de Maria da Cruz para participar de una audiencia de la Comisión de Derechos Humanos y aún había tareas a cumplir. Antes de despedirnos, un indígena pidió la palabra para hablar de la importancia de la retomada del territorio.

 – El inicio de esa retomada fue en mayo de 2006, en la Aldea Morro Vermelho, y desde entonces hasta ahora fue mucha lucha. Gran parte de los indígenas vive de cesta básica y programas sociales por no haber donde producir. Como fue dicho aquí, nuestra población creció y para nosotros retomar nuestras tierras es lo principal, porque necesitamos producir para vivir.

João de Jovina  nos contó que a través de mucha lucha, algunas personas ya hasta recibieron reservatorios de agua de los gobiernos, pero no pueden usar porque no tienen agua. Ese es un problema grave enfrentado por los Xakriabá, que a lo largo de los siglos fueron expulsados por el latifundio de las márgenes del Río São Francisco. Hoy, en el área retomada, existen más de setenta hectáreas plantadas con maíz, porotos, zapallo, mandioca, mamona, además de ganado.

– Y vamos reforestar un área grande. El latifundio destruyó y nosotros vamos a tener que reforestar. Además de eso, vamos a plantar más alimentos. También mantenemos un área plantada con maíz criollo. Es un maíz cultivado a muchos años por nuestro pueblo y montamos un banco de semillas de ese maíz para mantener nuestra tradición. – añadió João de Jovina.

Al  despedirnos, João de Jovina  destaca que hay una nueva orden de reintegración de posesión en curso contra los Xakriabá en la última área retomada.

– Son 35 aldeas y hay una unión muy fuerte. No nos importa que digan que tienen una cautelar y venir con la policía. Puede ser que vengan, pero no pueden matar a todos. Vamos a tornarnos polvo junto con estas tierras, pero no vamos a salir. – aseguró el liderazgo despidiéndose con un mirar firme y sonrisa franca. (Esa orden de reintegración de posesión fue suspendida por el STF en 14 de marzo después de intensa movilización del pueblo Xakriabá).

Lucha ancestral

O repórter de AND, Mário Lúcio, com o Cacique Santos e Jair

Partimos en dirección a la Aldea Morro Vermelho donde nos encontramos con el Cacique Santo Caetano. Él nos recibió en su casa en el área considerada por los Xakriabá como la primera retomada de sus tierras ancestrales, realizada en mayo de 2006. Relatamos nuestras actividades desde que llegamos a la Aldea Vargem Grande y el Cacique fue directo al asunto:

– Nuestra primera demanda es la lucha por territorio. Hay varios grupos luchando solos y la lucha de los indígenas, quilombolas(descendientes de esclavos), campesinos, vazanteiros(atingidos por inundaciones de represas), es muy parecida. Pienso que es importante el pueblo juntarse para defender sus derechos. Cuando todos los pueblos que luchan se unan, entonces acontecerá un cambio importante. Estoy con sesenta años y desde los 14 o 15 estoy en la lucha. Ahora que estoy viejo veo que la situación de nuestro pueblo empeoró.

En la década de 1970, la Ruralminas  entró aquí en esta región y trajo personas de fuera. Comenzaron a decir que los indios debían comprar las tierras, y recibir el título de las tierras. Si el indio no tuviese cómo pagar, presionaban. El latifundio fue cercando, el ganado invadiendo las plantaciones de los indígenas, hasta quedar imposible vivir allá. Y si el indio no saliese, mandaban la policía para amenazar. Al final, pagaban una cuantía cualquiera por la tierra diciendo que si no saliese el indio iría a perder la tierra de todas maneras. Fue una maldad, una cobardía.

En 1987 aconteció la masacre en que el Cacique Rosalino fue asesinado junto con otros liderazgos.

Nuestro pueblo no paró de luchar. Los indígenas plantaban, cosechaban, iban resistiendo.

-En los años de 1990 mi padre, Francisco Caetando Barbosa, que tenía tierras allá en la desembocadura del Río Itacarambizinho, perdió todo cuando hicieron la represa e inundaron sus tierras. Era una tierra productiva, él cosechaba de todo allá. Con la represa, el agua del río sólo sirve al latifundio.- cuenta el Cacique.

A partir de su propia historia, el Cacique Santo remonta la historia de su pueblo. Él cuenta que los primeros invasores del territorio ancestral Xakriabá vinieron liderados por el adelantado (bandeirante) y latifundista Matias Cardoso y que los primeros enfrentamientos entre indígenas e invasores son datados del inicio de los años de 1700. En su cruzada por conquistar todas las tierras de la región, Matias Cardoso y sus correligionarios utilizaron el sucio recurso de estimular contradicciones y estimular la guerra entre los Xakriabá y Caiapó. Por lo que nos contó el Cacique Santo, que tiene como referencia el relato de sus antepasados, con eso, los invasores pretendían que los pueblos guerreasen entre ellos para mejor dominar aquellas tierras.

Januário Cardoso, hijo de Matias Cardoso prometió que, si venciesen la campaña contra los Caiapós, los Xakriabá recibirían su territorio. En 1.728 los Xakriabá recibieron la “donación” de las tierras como recompensa y, en 1856, esa “donación” fue registrada en una escribanía de Ouro Preto, entonces capital de la provincia de Minas Gerais. La extensión del Territorio “donado” comprendería, hoy, los municipios de Itacarambi, parte de Manga y São João das Misiones.

Sobre esa cuestión, el Cacique Santo Caetano insiste en resaltar:

– Nuestros antepasados no tenían comprensión, hubo esa campaña y muchas muertes, pero hoy es diferente. Conversamos y entendemos que aquello todo que aconteció no fue correcto.

Pero el registro de la “donación” no significó paz y territorio para los Xakriabá. Sucesivos ataques de latifundistas y el intenso flujo de no-indígenas  en sus tierras, además de conflictos sangrientos con otras naciones indígenas, llevaron la reducción drástica de su pueblo. Los Xakriabá fueron siendo expulsados de sus tierras ancestrales, distanciándose de los ríos.

– Xakriabá no es un nombre dado por los propios indígenas, es un nombre dado por los no-indios y quiere decir “bueno de remo” – explicó el Cacique Santo añadiendo – Nuestro pueblo vivía próximo a los ríos y los invasores del territorio fueron empujándonos cada vez más para lejos de los cursos de agua. Fuimos resistiendo, muchos fueron muertos. Hoy las márgenes del río están todas ocupadas por latifundistas y nuestra intención es tener acceso al agua…

Y sobre la posesión del territorio el Cacique es enfático:

– El gobierno no reconoce la donación registrada por la corona y la Funai  no publica el estudio antropológico y agrario que reconoce el Territorio Xakriabá. Esa tierra es nuestra y nosotros sólo retomamos lo que es nuestro. No vamos a salir. – completa.

La posición del gobierno de no reconocer el Territorio Xakriabá ha servido de aliento para el latifundio seguir atacando los indígenas. En 21 de septiembre del año pasado una asociación de latifundistas localizada en Itacarambi distribuyó un panfleto, intitulado “Fuera Funai”. El folleto de los latifundistas aparentemente critica la institución, pero en realidad ataca los indígenas, criminalizando su lucha e incitando la población contra ellos.

Mientras mantiene la batalla por el Territorio, que es la principal, los Xakriabá luchan en varios frentes. Durante nuestra breve permanencia de dos días en la Tierra Indígena visitando las aldeas, fuimos testigos del esfuerzo hercúleo de un pueblo que resiste en el interior, lucha por el derecho a la salud, enseñanza y defensa de su cultura ancestral.

Huelga en las escuelas indígenas

Escola Indígena na Aldeia Rancharia

En la mañana de 13 de marzo, acompañados del Cacique Santo, tuvimos la oportunidad de conocer la Escuela Indígena Diferenciada Kuhinãn Xakriabá (se lee Kurinân Xakriabá, que quiere decir Niño Xakriabá en la lengua indígena).

Las escuelas de las aldeas estaban en huelga, iniciada en el comienzo del año lectivo y mantenida hasta el día 13 de marzo, día de nuestra partida. La Secretaría de Educación de Minas Gerais había decidido, sin llevar en cuenta la realidad de las escuelas en las aldeas, dimitir 45 funcionarios de las escuelas siguiendo un plan estadual de reducción de cuadros en las escuelas públicas. La arbitrariedad del gobierno fue respondida con la paralización completa de las escuelas indígenas en protesta.

Fuimos recibidos por el vicedirector de la escuela Gilson, y por el profesor Abel, dos jóvenes extremadamente dedicados a la enseñanza y defensa de la cultura Xakriabá. Ellos nos contaron que cuando se dio inicio al proceso de la demarcación del Territorio de Rancharia, en 2001, ya había una escuela indígena en la Reserva Xakriabá I. En 2003, cuando aún eran estudiantes, los pioneros de la enseñanza indígena Xakriabá cumplieron sus requisitos curriculares en la escuela de la Reserva.

La Escuela Indígena Kuhinãn Xakriabá comenzó a funcionar en 28 de febrero de 2004 con ocho profesores y 180 alumnos. Cada etapa de la construcción de la escuela fue alcanzada con mucha lucha. Las aulas comenzaron en una pequeña sala y hoy la escuela tiene aproximadamente 255 alumnos en clases de enseñanza fundamental y media.

Las disciplinas de la Escuela Diferenciada contemplan el currículo “normal”, exigido por el MEC y también de las disciplinas Cultura Xakriabá y Uso del Territorio, que tratan de la historia de lucha de su pueblo, estudio geográfico de las aldeas, la producción agrícola, etc.

Todos los profesores son indígenas, pero en la escuela también hay alumnos no-indígenas. Según los profesores, la relación con la población no-indígena de la región es tranquila.

El proyecto inicial de la escuela fue todo elaborado por los indígenas, pero así como en la lucha por el territorio, ellos encuentran serias barreras que sólo han sido derrumbadas con mucha resistencia y lucha:

 – Para ver como es el gobierno: – cuenta Abel – Hicimos la planta de la escuela, sentamos juntos, debatimos el modelo del edificio escolar según la arquitectura indígena, mandamos para un ingeniero y para la Secretaría de Educación en Belo Horizonte. Cuando la secretaría vio el modelo dijo que “no tenía recursos” ¿por qué no sentó y negoció? Nosotros pensamos en todo, en un proyecto utilizando madera de eucalipto, con medias paredes, pensamos en la ventilación, en la sombra, en la integración, en el respeto a la tradición de nuestro pueblo. Pero no quisieron saber. El gobierno construyó ese edificio aquí según sus propios criterios, pero el plan era otro. Los no-indígenas piensan que todo lo que sirve para ellos tiene que servir para nosotros. Luchamos por respeto a nuestro pueblo y nuestra cultura.

Margem do Rio São Francisco

Y lo peor – añade indignado – Mientras construían ese edificio, el valor gasto que estaba en la placa comparado con el proyecto original… es un absurdo. ¡Sería suficiente para construir nuestro proyecto original y sobraría para hacer muchas otras cosas! Nosotros que nacemos en el interior y vemos ese sufrimiento del pueblo. Es un absurdo lo que hacen esos gobernantes, arrancando todo del pueblo.

Gilson nos explica que debido al número de alumnos y la estructura actual de la escuela no comportar toda la demanda, es necesario organizar bien los turnos para resolver todo.

 – Hay sala con 35 alumnos, y ustedes pueden ver el tamaño de esa sala, es muy apretado. Tenemos una secretaría improvisada en una sala que era para servir como despensa. A veces cinco personas tienen que dividir esa misma sala. No tenemos biblioteca, a pesar de que tenemos número de alumno suficiente para poseer una biblioteca y designar un bibliotecario. Y a veces recibimos equipamientos pero que no tenemos donde montar. Tenemos una sala de informática improvisada en un espacio donde debería ser la casa de harina de la aldea. Hicimos un proyecto para construir la “Casa de Medicina” para desarrollar proyectos de medicina tradicional Xakriabá, pero también faltó recurso y el edificio es utilizado para las demandas de la escuela.

Sobre la biblioteca, la Secretaría de Educación dice que “apoya”, “pero que nosotros tenemos que conseguir el espacio”. ¿Qué apoyo es ese entonces? Pero no quedamos parados. La comunidad está movilizándose para construir y vamos a construir.

– Nosotros somos pobres y trabajadores, y los gobiernos piensan que somos ignorantes. Ellos mandan equipamientos y no propician la estructura. Dicen que “indio no quiere trabajar”, pero nosotros somos trabajadores. Trabajamos mucho en el campo, construimos, criamos animales, hicimos la escuela… Basta ver, nosotros construimos todo, pusimos manos a la obra… Ya tenemos proyectos para producir nuestro propio material didáctico volcado para nuestra propia realidad. Tenemos el proyecto para la construcción de una Casa de Cultura.

Los profesores nos informan que justamente en aquella mañana había ocurrido una negociación entre el liderazgo de la Aldea y la Secretaría de Educación y que fue decidido el retorno a las aulas con tal que fuese reestudiada la decisión del despido de los funcionarios. Como parte del acuerdo, quedó acertado que analistas de la Secretaría de Educación visitarán cada aldea para investigar el funcionamiento y tomar una decisión sobre la reincorporación de los funcionarios.

Además del trabajo en la Aldea Rancharia, los profesores de la Escuela Kuhinan Xakriabá ayudan en la construcción del proyecto de educación en el área retomada.

Es un trabajo ejemplar. La Escuela Kuhinân Xakriabá tuvo la enseñanza media reconocida por el MEC en 2007 y la formación de su primera clase ocurrió en 2010. Varios profesores de la escuela tienen curso superior y alumnos recién formados ya ingresaron en la Universidad Federal de Minas Gerais. Una ex-alumna, hermana de Abel, ya es profesora en la escuela.

Algunos profesores hicieron el curso de Magistério Indígena, después hicieron curso superior, pero tenemos un pequeño grupo de profesores aleccionando que tiene solamente el curso de Magistério Indígena. – esclarece Gilson.

 Antes de nuestra despedida, un asunto que no podría dejar de surgir. Las jornadas de lucha de la juventud en junio/julio de 2013. Preguntamos cómo los indígenas ven esa cuestión.

Abel es quien responde:

– Una revolución, ¿no? El pueblo despertó verdaderamente. Esos gobernantes no tienen vergüenza, aquello fue muy bueno y tiene que ser así.

Recuperación de la lengua Xakriabá

El Cacique Santo nos había dicho que “un joven estaba hace cuatro años en el Tocantins estudiando la lengua Xakriabá”, y relató el empeño de su pueblo para la recuperación de su lengua.

Tuvimos la grata oportunidad de conocerlo. Él es Jair, y carga junto con su núcleo familiar un sueño antiguo de su pueblo.

Actualmente los Xakriabá hablan portugués y conocen pocas palabras en su idioma.

– Pero no quiere decir que perdemos todo – explica Jair que trabajó anteriormente como profesor de cultura en la Tierra Indígena Xakriabá y decidió vivir en el Tocantins los últimos años para estudiar y trabajar para la recuperación de la lengua de su pueblo.

A través de contactos de caciques Xakriabá con un profesor lingüista en el Tocantins, Jair pudo estudiar la lengua La’uwen (se lee Akwén), lengua perteneciente al tronco lingüístico macro-jê, hablado por los Xavantes.

El Cacique Santo nos explica que el pueblo Xakriabá es conectado a los pueblos Xerente y Xavante, de los cuales se originó.

– Mi esposa y mis hijas y yo ya hablamos fluentemente nuestra lengua. Hoy sé leer y escribir en nuestra lengua y tengo un mini diccionario casi concluido. Tengo libros y cartillas traducidos para nuestra lengua. – afirma Jair expresando gran alegría y satisfacción.

El objetivo de los Xakriabá y el proyecto de Jair es implantar el estudio de la lengua Xakriabá en las aldeas. Dos hijas de Jair cursan Ciencia del Lenguaje en una universidad de Goiânia “para estar cada vez más aptas para formarse y retornar para la aldea”.

– Nuestra meta es construir un Centro Educacional de la Lengua Indígena Xacriabá. A través de ese centro, a los pocos, podremos insertar el estudio de nuestra lengua en las escuelas y rescatarla íntegramente.

En dos días conocimos apenas una pequeña parte de la gran lucha de los Xakriabá en el extremo Norte de Minas Gerais. Vamos a continuar con nuevos reportajes y artículos sobre su lucha.

 

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