USP: lecciones de los 57 días de huelga

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El día 30 de junio, después de 57 días de huelga, operarios y profesores de la Universidad de São Paulo decidieron volver al trabajo. Los estudiantes, sin embargo, mantuvieron su paralización, aún con la capitulación de la dirección del DCE.

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La huelga de la USP fue deflagrada por el Sindicato de los Trabajadores de la USP — Sintusp el día 05 de mayo y se extendió por todos los sectores con adhesión de miles de personas, entre activistas y apoyadores. Sus acciones se extendieron desde actividades de propaganda y agitación con adhesión de carteles hasta asambleas con más de mil alumnos.

Las reivindicaciones de los tres sectores (operarios, profesores y estudiantes) tenían como principal punto de unidad la exigencia del fin de la ocupación militar en el campus. Las demás banderas eran la readmisión de Claudionor Brandão — operario dimitido por su postura combativa e intensa actuación política en la movilización y organización de los trabajadores de la Universidad — 16% de reajuste salarial para operarios y profesores — además de la incorporación de R$ 200 al salario —; contra la implementación de la Univesp (Universidad Virtual del Estado de São Paulo) — que representa una de las principales medidas del Reuni (implementada por la gerencia Luiz Inácio) —; y la democratización de la Universidad, incluyendo la formulación de un nuevo estatuto y la salida de la actual rectora Suely Vilela de su cargo.

Números y hechos mercantes

Los números de esta última huelga son la comprobación de la maduración de la organización y movilización de los profesores, operarios y estudiantes en la mayor universidad pública de Brasil y la profundización de las contradicciones en las instituciones de enseñanza superior públicas, revelando más claramente como la gerencia de turno intentará aplicar a hierro y fuego las medidas anti pueblo en la universidad semicolonial, con intervenciones militares y valiéndose de apoderados reaccionarios en las rectorías.

  • Durante todos los días, fueron organizados piquetes en diversas unidades, ampliando aún más la participación en la huelga que llegó a alcanzar 80% de los operarios según el Sintusp — Sindicato de los trabajadores de la USP. Aún con las amenazas y la represión policial, las manifestaciones se multiplicaron, demostrando gran disposición de los operarios en llevar hasta el fin sus reivindicaciones.
  • En la tentativa de vaciar e intimidar el movimiento, la rectora Suely Vilela hizo un pedido de reintegración de posesión en 27 de mayo, alegando que los piquetes impedían el funcionamiento y el acceso a los edificios. La PM invadió y ocupó el campus durante varios días.
  • Hubo un enfrentamiento entre la fuerza táctica y los manifestantes el día 09 de junio. La PM usó bombas de efecto moral y disparos de balas de goma, lo que en vez de enfriar los ánimos, indignó toda la sociedad y amplió la pauta de reivindicaciones exigiendo democracia en la USP.
  • El movimiento no se restringió al campus del Butantã. La huelga influenció otros movimientos en el estado de São Paulo y repercutió en todo el país. UNICAMP y dos campus de la Unesp también deflagraron huelgas levantando las mismas reivindicaciones de la USP. La paralización de los operarios alcanzó 9 campus de las universidades estaduales paulistas. Además de la UNICAMP, los estudiantes hicieron huelgas en los campus de la Unesp de Marília, Assis y Rio Claro.
  • El monopolio de los medios de comunicación no economizó editoriales, artículos de opinión y materias intentando disminuir, descaracterizar o criminalizar el movimiento para impedir su diseminación. Fueron varias las ocasiones en que esos vehículos de prensa de la burguesía fueron expulsados de asambleas de estudiantes, donde fueron prohibidos de filmar.
  • A pesar del oportunismo, que intentó frenar el movimiento durante todo el proceso, la huelga alcanzó casi la totalidad de los operarios y buena parte de los estudiantes y profesores, unidos bajo una misma bandera: la democratización de la universidad. Fueron realizados diversos actos y manifestaciones, inclusive fuera del campus.
  • La radicalización del movimiento, resultado de la intransigencia de la rectoría, fue la respuesta a la represión desencadenada por la PM. Aún con la cobertura deturpada del monopolio de la prensa, las imágenes publicadas hablaron más que mil palabras de las páginas reaccionarias de los periódicos de la burguesía. A pesar de todo esto, el país pudo percibir que aquel movimiento se trataba de una resistencia ampliamente organizada. A través de blogs en internet, muchas personas pudieron acompañar día a día el desenrollar de las acciones y comprender lo justo de la huelga.
  • Después de la histórica ocupación de la rectoría de la USP durante 51 días en 2007, esta nueva huelga representó un salto para altos peldaños de movilización de la comunidad académica. Una gran manifestación frente a la facultad de derecho en el Largo de San Francisco en el centro de la capital contó con cerca de 5 mil personas y fue una de las mayores manifestaciones unificadas de la historia de las universidades estaduales paulistas.

El vil papel del oportunismo

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— Con casi dos meses de lucha, la continuidad de la huelga fue quebrada por la capitulación de la dirección de aquellos que componen el Fórum de las Seis (reunión de las entidades representantes de los profesores, operarios y del consejo de rectores de la USP, UNICAMP y UNESP) — aseguró Alessandro Santos, estudiante de la USP y militante del Movimiento Estudiantil Popular Revolucionário (MEPR).

Acatando las orientaciones del Fórum de las seis, el Sintusp y la Adusp — Asociación de los docentes de la USP — abandonaron la huelga, sin alcanzar las principales reivindicaciones.

El acuerdo para el fin de la huelga prevé 6,05% de reajuste (valor propuesto por la rectoría desde el inicio de las negociaciones), aumento de R$ 80,00 en el vale-alimentación, suspensión del plan de carrera impuesto por la rectoría y el proyecto de ley que garantiza estabilidad a los más de cinco mil operarios cuyas vacantes eran cuestionadas por el TCE. Además de la garantía de no punición por la participación en la huelga y de que los días parados no serán descontados mediante el cumplimiento de los trabajos en retraso.

El Sintusp, en su página en internet confirmó: "Es cierto que la pauta salarial no ultrapasó los 6,05% iniciales propuestos por la rectoría, que se mantuvo intransigente hasta el final de las negociaciones. Tampoco conseguimos la reintegración de Brandão, punto definido como ‘prioridad cero’ por la amplia mayoría de los trabajadores desde el comienzo de la movilización y que se mantuvo hasta la votación final".

Frenos oportunistas

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Assembléias e protestos marcaram todo o período da greve

— Cuando los profesores y estudiantes deflagraron huelga, ya en 5 de julio, la huelga de los operarios completaba un mes. La dirección de los DCEs, particularmente en la USP y UNICAMP, frenó la deflagración de la huelga estudiantil hasta la proximidad de las vacaciones, lo que dificultó la movilización y masificación de la lucha con la mayor presencia estudiantil — afirmó Alessandro.

Al defender el fin de la huelga con sólo algunos puntos secundarios de la pauta atendidos, la dirección del Fórum de las Seis y las direcciones de los DCEs omitieron de propósito que hechos como la salida de la policía del campus sólo ocurrió porque los piquetes fueron desactivados; omitieron que en la última etapa de la huelga 15 estudiantes fueron intimados para deponer sobre la huelga de 2007 y que, a pesar de la enseñanza a distancia ahora estar en debate, la implementación de la Univesp no fue cancelada, apenas aplazada.

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Assembléias e protestos marcaram todo o período da greve

Son indicios claros del oportunismo de la dirección de esas entidades. Al contrario de avanzar en los enfrentamientos, en la movilización y en la resistencia contra la aplicación de las medidas anti pueblo en la universidad, las direcciones oportunistas condujeron la masa a dar un paso atrás, abandonar la movilización y aceptar el desfecho impuesto por la rectoría.

— Al final de las cuentas, no fue con mociones de repudio y conversaciones con la rectora que estudiantes, operarios y profesores históricamente conquistaron sus derechos. Los estudiantes aún prolongaron su huelga, movilizados en torno a la exigencia de renuncia de la rectora Suely Vilela y de la revocación de la resolución del Consejo Universitario que permite la entrada de la PM en el campus. Sin embargo es difícil mantener una huelga organizada, cuando la dirección del DCE, contrario a la huelga desde antes de su inicio, usa todo tipo de artificio para frenar el movimiento - señaló Alessandro Santos.

Además de los hechos citados, existe también el caso de los profesores que, en la esperanza de impedir el plan de carrera (su principal reivindicación) en la justicia, solamente iniciaron la huelga después de la ocupación militar.

— La principal conclusión que tiré de las reuniones y balances, sea en los medios estudiantiles o entre profesores y operarios, es de que necesitamos, en todos los sectores: operarios, estudiantes y profesores, articular cada vez más nuestras banderas unificadas, construir un programa único de democratización de la universidad y construir una Huelga General para presionar y hacer frente a los rectores y a las políticas del gobierno — dijo el estudiante.

Al contrario de una fábrica, donde la paralización significa perjuicio para la patronal, con pérdida de producción, en una universidad pública normalmente los "perjudicados" con la huelga son los estudiantes, con pérdidas de aulas y el gobierno no es alcanzado inmediatamente. Por eso, sin ocupar las rectorías e impedir el funcionamiento burocrático administrativo es prácticamente imposible alcanzar los objetivos. La capitulación encabezada por las direcciones de los DCEs de la USP y Unicamp dirigidos por PSTU y Psol, hizo con que el movimiento no llevara al frente la ocupación de la rectoría ocurrida el día 25 de mayo y fue preponderante para que la ampliación de la huelga general fuese tardía. Una huelga sin ocupación no consigue presionar la rectora y el gobierno de manera suficiente para que ellos atiendan a nuestras reivindicaciones — concluyó Alessandro Santos.

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