Estado fascista amplía militarización de favelas en Río

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Presença da polícia intimida moradores das favelas do Rio de Janeiro

En diciembre y enero últimos, Cabral y Beltrame apretaron el cerco al pueblo que vive en las favelas de la zona Sur de Rio de Janeiro. En ese periodo, otros tres barrios pobres — Cantagalo, Pavão-Pavãozinho y Ladeira dos Tabajaras — fueron militarizados después de la implantación de las Unidades de Policía Pacificadora, ya presentes en otras cuatro comunidades. Según algunos de sus habitantes, policías de las UPP están imponiendo a los trabajadores y sus familias un clima de terror y miedo, que incluye agresiones, torturas e intimidaciones a cualquier hora del día.

El día 16 de enero, la habitante del morro de Cantagalo Deize Silva de Carvalho, con la ayuda del Cebraspo (Centro Brasileño de Solidaridad a los Pueblos) y de otras organizaciones democráticas, promovió un acto público frente al CTR — Centro de Triagem, para protestar por la muerte de su hijo Andreu Luís da Silva Carvalho, zurrado hasta la muerte con trompadas, puntapiés y bastonazos por seis agentes del Degase (Departamento General de Acciones Socioeducativas), en el interior de la institución — Centro de Triagem (Ver AND 40 — Agentes de "rehabilitación" torturan joven hasta la muerte ) en enero de 2008.

Después del acto, Deize, otros familiares de víctimas del Estado y los demócratas que apoyan su lucha, siguieron hacia donde su hijo fue brutalmente asesinado. En el local, fueron distribuidos panfletos, responsabilizando el viejo Estado, no sólo por la muerte de Andreu, pero por todos los otros crímenes practicados por la policía de Cabral diariamente en las favelas de Rio de Janeiro.

Como si no fuera lo bastante, ahora Deize y sus otros hijos conviven diariamente con la intimidante compañía de policías de la UPP. Según ella, nadie está exento de la arrogancia y de las humillaciones impuestas por la PM, incumbida de vigilar indiscriminadamente la vida de los trabajadores.

— Con la unidad pacificadora no cambió mucha cosa. La única diferencia es que ahora, cuando mi hijo tiene que ir a comprar pan, él es obligado a pasar por los policías y ser revisado. Revisan hasta dentro de la bolsa de pan. Eso acontece todos los días. Hubo un caso en que ellos golpearon   un niño de 12 años, simplemente porque a ellos no les gustó el niño. La madre no denunció porque se quedó con miedo y el niño tuvo que ir a vivir fuera de la favela, en la casa de un pariente. Yo ya afrenté un policía aquí y él me dijo con todas las letras: "Aquí nosotros matamos a quien queramos matar". ¿Cómo que uno no va a tener miedo? — pregunta.

— Mi hijo tuvo que cortarse el cabello por qué dijeron que el corte que él usaba era de delincuente. Desde pequeño él cortó el cabello así, ahora no puede. La única diferencia con la UPP, es que antes nosotros éramos reprimidos por traficantes, delincuentes, ahora somos reprimidos por la PM, por el propio Estado. Mi hijo ya perdió el hermano de un modo violento, está haciendo tratamiento psicológico para superar el trauma   ¿y tiene que pasar por eso? — cuestiona Deize, completando que, como de costumbre, la primera acción de la UPP al llegar a la comunidad, fue actuar cobardemente contra los trabajadores mototaxistas que operan en la región.

— Los mototaxistas sufrieron mucho después que llegó la UPP. Los PM agarraban los jóvenes y los   torturaban. Los golpeaban mucho exigiendo de ellos alguna información de los traficantes. Yo, que hace años veo esos muchachos trabajando de día y de noche, con lluvia y con sol, de lunes a lunes, me quedo indignada — cuenta Deize, muy nerviosa, reconociendo también la responsabilidad del viejo Estado, único responsable por el proceso de criminalización y exterminio de la pobreza, intensificado por las gerencias de Cabral y Eduardo Paes.

— Lo que ellos querían con la UPP era eso: prender el pueblo aquí dentro de la favela. Si uno quiere ir a la playa, tiene que sujetarse a esos cacheos humillantes, tanto en la ida, como en la vuelta. Aquí usted tiene que tener hora para volver a casa, porque todas las noches hay toque de queda. Ya no hay baile funk, ni con músicas mejores. A mí no me gusta el baile, pero era la única fiesta que acontecía en la favela, era el único ocio del pueblo aquí — lamenta.

Deize concluye diciendo que también se incomodaba con la presencia del tráfico y con el exacerbado uso de drogas en la comunidad, pero dice que comprendía las motivaciones que llevaban los jóvenes a entraren hacia el tráfico, pero no comprende lo que motiva esos policías a actuar con tamaña brutalidad.

— Los traficantes son delincuentes, pero son pobres y no tuvieron instrucción ni oportunidad. Y los policías, que tienen un salario, conocen la ley, pero la burlan todo el tiempo. Esa es la política de nuestro gobernador, acabar con las favelas. Porque en el Santa Marta, ya avisaron que van a quitar mil casas. Aquí, a causa de las obras del metro y del PAC, mucha gente tuvo que salir también — lamenta.

En la Ladeira dos Tabajaras, en Copacabana, habitantes también denuncian abusos cometidos por policías de la recién llegada Unidad de Policía Pacificadora. Según denuncia registrada en la 12ª DP por un grupo de religiosos que vive en la favela, policías del Batallón de Choque agredían un muchacho de 19 años. Cuando fueron abordados por habitantes, que pidieron a los PM para que cesen el linchamiento, además de continuar golpeando el muchacho — que tenía un fusil apuntado para su cabeza — los PM amenazaron los trabajadores que presenciaron la barbaridad y dijeron para que no interfirieran en el "trabajo de la policía".

Para el monopolio de los medios de comunicación, las UPP están promoviendo la paz en esos barrios proletarios, pero la verdad es que la presencia sombría de la PM asesina de Sérgio Cabral sólo es capaz de llevar el miedo y el terror a regiones pobres como las favelas de Rio de Janeiro , sujetando sus habitantes a afrentas y humillaciones — trazo simbólico de este Estado parasitario, empeñado en criminalizar la pobreza, forjando justificaciones para las consecutivas masacres que promueve contra el pueblo.

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