UPP de la Providencia: "Esa es la realidad de la UPP que no aparece en la televisión"

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A cada día el monopolio de los medios de comunicación se empeña más para servir de asesoría de prensa a las UPP, informando una supuesta paz en las favelas, ilustrada por fotos forjadas de policías con niños y series de reportajes anunciando una obscura 'democracia' en esos barrios pobres.

El equipo de reportaje de AND fue al Morro da Providencia — último a ser invadido por la unidad policial — para saber, de hecho, cual es el tratamiento dado por la policía a los habitantes de la recién militarizada favela del centro de la ciudad. El resultado fue una extensa lista de denuncias de la población contra la PM por invasiones de propiedad, hurtos, agresiones e inclusive escuchas telefónicas no autorizadas.

Luego que llegó al Morro da Providencia a finales de marzo, abriendo camino para la instalación de la séptima UPP, la primera iniciativa del BOPE, la tropa "de élite" de la PM asesina de Sérgio Cabral, fue convocar una palestra con los habitantes, para informarles como sería la rutina en el Morro, en los 40 primeros días de ocupación militar. El auditorio del Grupamento Especializado en Áreas Especiales (Gpae) quedó pequeño para las cerca de 50 personas que comparecieron al local, entre habitantes y líderes comunitarios. Obviamente, el evento fue organizado por la PM sólo para informar al pueblo lo que sería hecho a partir de entonces, no para preguntar a ellos que pensaban y mucho menos que querían.

Entre las diversas hablas de los más reaccionarios oficiales de la PM de Cabral, el teniente coronel del BOPE, Paulo Henrique de Moraes, dijo a los habitantes que en los 40 días siguientes en que el BOPE permanecería en la favela, casas serían invadidas y revisadas sin que fuera necesaria cualquier autorización judicial, interrogatorios serían hechos indiscriminadamente, así como otras medidas arbitraria contra la población. Esto dicho así, claramente, por las "autoridades policiales".

UPP y O Globo

En la palestra también fueron usadas por los policías materias del periódico O Globo alabando las UPP, algunas con fotos de policías jugando de barrilete con niños, otras de proyectos asistencialistas promovidos por ONG aliadas de Cabral en las favelas hasta entonces ocupadas. El show de mentiras exhibido a los habitantes e ilustrado por esas inventivas reportajes muestra la compatibilidad estratégica y la estrechez en la relación entre las organizaciones Globo y la criminalización de la pobreza emprendida por las sucesivas gestiones de turno en Rio de Janeiro.

Además, carteles fueron esparcidos por los policías del BOPE por todo el Morro da Providencia con la frase "Un nuevo tiempo de paz comienza ahora"; ilustrado con un montaje en el cual una pequeña imagen representando el pueblo es casi imperceptible cerca de las grandes figuras de policías del BOPE y del Cristo Redentor.

Pero de acuerdo con habitantes, este "nuevo tiempo de paz" está lejos de llegar. De acuerdo con el pueblo que ocupa los estrechos callejones de la Providencia, tras la llegada del BOPE la comunidad vive bajo el terrorismo de la más sanguinaria tropa de Cabral y Beltrame. Muchos prefieren ni salir de casa. Otros ya fueron robados o agredidos. Pero el miedo de sufrir represalias hace con que la mayoría de los casos no sea denunciada.

El miedo es ley

El equipo de reportaje de AND estuvo en la Providencia y conversó con Mário de Santos Bragança, camarero de 38 años, que vive a poco menos de dos años en la favela y dice ya percibir cuan dura es la vida del pueblo por allá. Desde la llegada del BOPE, Mário dice haber padecido todos los tipos de abusos, dando destaque a la humillación que sufrió el día 30 de marzo, una semana después de la llegada de la UPP y del BOPE al local.

— Yo trabajo de 18h hasta las 4h de la mañana. Ahí, para que usted tenga idea, ellos [policías del BOPE] llegaron a mi casa 10h de la mañana, casi derrumbando la puerta de mi casa. Yo desperté asustado y fui abrir la puerta, ya escuchando gritos "abre, abre, la policía está viniendo". Cuando abrí la puerta eran los propios policías que estaban gritando. Ya me tiraron para fuera acusándome de encubertar el tráfico, diciendo que si ellos fueran traficantes, yo habría abierto la puerta. Porque ellos no saben lo que los traficantes hacen, si llamasen a su puerta y usted no atender. Yo soy trabajador, no tengo nada que ver con el tráfico. Siempre trabajé. Ya fui obrero, barrendero, vendedor, hoy soy mozo — denuncia el trabajador.

Enseguida, Mario complementa diciendo que, aún después de la humilladora abordaje que sufrió, los policías reviraron su casa y robaron el poco dinero que él había guardado.

— Y ellos aún me cuestionaron si era hora de trabajador dormir. Ellos no pueden tratarnos así, como si todos les debieran alguna cosa. Sólo después que revisaron mi casa, me dejaron entrar. Pedí para acompañar la revista y ellos dijeron que no. Pregunté se tenían una orden judicial y ellos dijeron que no también. ¿Sólo porque es favela el Estado cree que puede hacer lo que quiere? Cuando entré en casa estaba todo de cabeza para bajo y aún habían desaparecido 70 reales que estaban encima de la mesa. Ahora aquí es así, entran en su casa, sin mandato, te tratan como animal, desarreglan toda tu casa y aún roban su dinero. Esa es la realidad de la UPP que no aparece en la TELE. Si eso es paz, yo realmente no sé más el significado de las palabras — cuestiona el trabajador, bastante indignado.

El músico Sérgio Ferreira, de 34 años, también del Morro da Providencia, complementó diciendo que varios otros habitantes ya tuvieron objetos como joyas, celulares y hasta una computadora hurtados por los policías dentro de sus propias casas.

Cuando el equipo de reportaje de AND dejaba la favela, una señora de 62 años, se quejaba de un policía que, sobre una escalera, instalaba escuchas telefónicas en las líneas de los habitantes y cortaba la línea de otros como la de la señora Maria Aparecida.

— Ya intenté telefonear para la Telemar, pero no consigo. Todos los días ese sujeto coloca la escalera en la puerta de mi casa, junto al poste, corta mi línea y se queda husmeando la conversación de otros habitantes. Es mucho abuso — reclama la jubilada.

Después de rebeliones, Cabral entrena la PM para usar nuevas armas

Después que el pueblo de la Ladeira dos Tabajaras se reveló a finales de la noche del día 23 de marzo con la zurra en público de tres jóvenes por policías de las UPP, Sérgio Cabral decidió entrenar sus policías para el uso de nuevas armas, llamadas no letales.

En la ocasión, habitantes se rebelaron después que tres hombres fueron presos después de haber sido golpeados por policías. Ellos fueron conducidos a la comisaría con varias escoriaciones, acusados de desacato y amenazados por los policías civiles para no registrar queja contra los PM. Enseguida, habitantes cerraron la calle Tonelero con barricadas hechas de tachos de basura para protestar. La policía militar rápidamente llegó dando tiros para el alto y prendiendo otras 15 personas, que enseguida fueron liberadas.

Dos días después, el obrero Gilson da Silva Júnior, de 23 años, uno de los tres hombres abordados por la PM anteriormente, fue detenido por la policía civil acusado de comandar la rebelión popular. El episodio indignó tanto los habitantes, que el día 3 de abril, el pueblo se reunió en una movida plaza en el alto de la Ladeira dos Tabajaras y destruyó un muñeco representando Judas, con frases de repudio a la UPP pegadas en su rostro.

— Aquí en la Ladeira a nadie le está gustando la UPP. Nuestra vida aquí está quedando más cara, porque la PM está haciendo de todo para cobrar de la gente como hace la "milicia". Mi cuñada vive en Belford Roxo, en una favela de "milicia", y dijo que es igual que aquí. ¿Cómo puede ser eso? Ni el tráfico, que tampoco apoyamos, nos extorsiona como esa UPP. Quieren hacer como hicieron con Gilson, con todo el mundo que entrar en el camino de ellos — dije la cocinera y habitante de la Ladeira dos Tabajaras, Maria Alice Albuquerque da Silveira, de 42 años.

Desde 2008, cuando fue inaugurada la primera UPP en el Morro Santa Marta, incontables revueltas ya fueron registradas en todas las comunidades ocupadas, lo que hizo Cabral iniciar el entrenamiento de policías de las UPP con nuevas armas de baja letalidad como espray de pimenta, revólveres Taser (arma que dispara una descarga eléctrica paralizando la víctima) y balas de goma.

Las armas servirán para incrementar las zurras y las torturas llevadas a cabo por los policías en las favelas militarizadas, donde los crímenes de la policía ya son ocultados por las lentes del monopolio de los medios de comunicación.

Los "servicios" de la policía en las favelas

En las favelas ocupadas por las UPP los militares no son solamente encargados de atemorizar la población pobre, pero también de resolver problemas de saneamiento, monitorear proyectos asistencialistas, filtrar eventos culturales e incluso agenciar la conexión de televisión a cable y la distribución de gas. Habitantes y liderazgos de esas favelas no participan de ninguna decisión y no existen fórums donde los militares no centralicen las decisiones.

La mayor parte de las favelas ocupadas queda en la Zona Sur de la ciudad y en barrios como Copacabana, Ipanema y Leblon, donde se concentra el flujo de turistas y los hoteles de lujo de la ciudad. A finales de marzo, uno de los subsecretarios de la Casa Civil del municipio, Ricardo Rottemberg, dejó escapar en una reunión del Fórum Urbano Mundial una lista con las próximas 14 comunidades que serán militarizadas. Son ellas el Morro Cerro-Corá, en Laranjeiras, el Morro San Carlos, en Estácio, el Morro dos Placeres, del Fogueteiro y del Fallet, en Santa Teresa; el Morro dos Macacos y de Andaraí, en Vila Isabel; el Morro do Salgueiro, da Formiga y del Borel, en la Tijuca, el Complejo de San João y el Morro da Matriz, en el Engenho Novo, el Parque Alegría, en el Caju y el Morro da Mangueira, en São Cristóvão.

Además de eso, él reveló que el levantamiento cartográfico de la región fue hecho exclusivamente con base en la realización de los juegos olímpicos y de la Copa del Mundo. El anuncio hizo caer la máscara de Cabral y Beltrame, que insistían en bramar que el más fascista de sus proyectos tenía el único objetivo de llevar "la paz para las comunidades dominadas por el tráfico".

Cabe recordar que en todas las favelas visitadas por el equipo de reportaje de AND desde 2008, con excepción de la Cidade de Deus, todos los entrevistados dijeron que el tráfico continúa funcionando normalmente, sólo que sin armas y pagando propinas mensuales para las UPP. En 5 de abril, aún con la presencia de PM de la UPP, una habitante de la Ladeira dos Tabajaras, en Copacabana, fue expulsada de la favela por traficantes. La mujer tenía un bar en la Calle Euclides de la Roca, nº 426 y su expulsión permanece sin explicación.

Según la habitante de la Ladeira dos Tabajaras, Maria Alice Albuquerque da Silveira, de 42 años, las UPP también están expulsando habitantes de la favela, pues el encarecimiento de la vida del pueblo está haciendo con que muchos vendan sus casas para vivir en lugares más baratos, en la mayoría de las veces, en otras favelas.

— Hay mucha gente saliendo de aquí, por causa de ese encarecimiento. Ya hay mucha gente con dinero reformando las casas para vivir en lo alto del Morro. Porque, si usted notar, la vista de aquí pocos lugares de Rio la tienen — contó la cocinera.

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