Editorial - ¿Hasta cuando los pobres pagarán la cuenta de la crisis?

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La crisis general de superproducción relativa en la cual se hunde el imperialismo hace años gana contornos más dramáticos a medida que el agujero negro de la actual crisis financiera traga más y más economías, ahora de países europeos.

120.000 millones de euros es lo que se estima necesario para "ayudar" (prestar) a Grecia a salir del atolladero de deudas que ya eran impagables aún antes de la entrada del país en la llamada "zona del euro" en 2001, como una especie de ciudadano de 2ª categoría. Esa es la previsión de organismos "supranacionales" como el FMI e instituciones de ayuda de la Unión Europea. De hecho, los menos reservados ya hablan en la salida de Grecia de la Unión Europea, demostrando cuan fraterna puede ser esta alianza que patea para afuera los hermanos en bancarrota.

Pero no es tan simple. Así como en USA, la recuperación de Grecia y su mantenimiento en el grupo es una necesidad, porque lo que está en juego no es sólo la economía griega, pero una perspectiva de pérdida aún mayor para los monopolios transnacionales que allá operan.

Hay aún una otra señal incontestable de como proceden las clases dominantes de los principales países de Europa cuando ven amenazados sus paraísos de explotación y parasitismo: cierran las fronteras y liquidan con cualquier apariencia de democracia y receptividad. Es así con la promoción de medidas cada vez más fascistas en países como Italia, Francia, Portugal, España, Inglaterra, Alemania, etc. Racismo, xenofobia, nacionalismo chovinista, arribismo, cuando se trata del exterior y de los inmigrantes, y la disminución de poder de compra del salario, pérdida de derechos, aumento de impuestos, represión desenfrenada y corporatización de las masas cuando se trata de las clases populares del propio país.

En la estela de la suspensión de pagos griega, las llamadas "agencias de clasificación de riesgo" derrumbaron la evaluación de Portugal, España e Irlanda, sucesivamente los eslabones más débiles de la cadena de la reproducción del capital monopolista europeo.

Ese es el desbordar de la llamada "crisis del crédito" iniciada en 2008 en el propio centro mundial del capital financiero, USA, y que se esparce como un reguero de pólvora por los demás países, causando daños inmensurables, principalmente a las masas del mundo todo, pero particularmente a las masas de las semicolonias, que son quienes pagan la cuenta de la crisis.

Así como el capitalismo no puede dar solución cabal a sus crisis en sus propios marcos, sus crisis de superproducción o las más generales y profundas no son capaces, solas, de destruirlo y construir en su lugar un modo de producción superior que no se asiente en la explotación del hombre por el hombre. Para hacer frente a la crisis, el imperialismo reorganiza sus fuerzas y trata de empujar el desenlace para más adelante, aunque los intervalos entre una y otra crisis cada vez más se encorten.

Y hacen eso a través de las incontables guerras de agresión a los pueblos de las semicolonias, incremento de la sangría de las riquezas naturales y exigencias de precarización de las leyes laborales, retirada de derechos del pueblo, además de facilidades para la reproducción del capital financiero exportado por los países imperialistas, finalmente, intensificando frenéticamente la lucha y guerra por un nuevo reparto del mundo.

Las serviles gerencias semicoloniales, en los países de Asia, África y América Latina, han atendido sin demorar a las demandas de los patrones, principalmente de USA. Ejemplo de eso es la reciente elevación de la tasa básica de intereses ( Selic ) por el Banco Central de Brasil en 0,75%. Con eso, la tasa llegó a 9,5% al año, alcanzando una vez más el nivel de mayor tasa de intereses reales del mundo, con 4,5% al año, según algunas consultorías. Esto significa que el capital especulativo encuentra en nuestras tierras las mejores condiciones para su reproducción parasitaria, casi no corriendo riesgos gracias a la pusilánime gerencia de turno del PT.

Los serviles del BC, como siempre, se escondieron atrás de la disculpa de una tal "presión inflacionaria" y que, por lo tanto, esa medida protegería el país del alta general de los precios. Sin embargo, la verdad ocultada por las "buenas intenciones" de los burócratas es que más algunos miles de millones fueron, de una vez, donados generosamente a los especuladores transnacionales, llevando más de los recursos nacionales para el salvamento de los ricos de la crisis.

Los oportunistas encastillados en la gerencia del viejo Estado semifeudal y semicolonial brasileño continúan   regocijándose de que la crisis ni llegó cerca del Brasil y siguen asegurando la rapiña imperialista sobre la nación como si nada estuviera por venir. Camuflan como pueden la llegada de la bancarrota al país, en la forma de la insolvencia generalizada de la población que está colmada de deudas inmobiliarias, de automóviles, de la "línea blanca" y compras menores divididas en "cómodas cuotas", así como ocurrió en USA con la llamada crisis de los títulos "subprime", o sea, se trata de una bomba reloj con fecha prevista para explotar.

Y las masas ya están resistiendo a arcar con los perjuicios de ese sistema anárquico de producción. La juventud y el proletariado europeo viven revelándose contra las medidas antipueblo de sus gobiernos, rechazando los tratados lesivos hechos en el ámbito de la Unión Europea, dando luchas cada vez más violentas contra los cortes de derechos y la persecución a los inmigrantes y sus descendientes.

En la propia Grecia las masas están en pie de guerra contra las medidas anunciadas por el oportunista Partido Socialista que gobierna el país, que anunció inmediatamente medidas llamadas de "austeridad" en contrapartida a la ayuda pedida, y suministrada, a los vecinos europeos. Cada nuevo anuncio del gobierno aumenta la violencia de las protestas, con las masas permanentemente movilizadas. Y esta será la respuesta de los pueblos de todo el mundo a la tentativa de hacerles tragar una crisis que no les pertenece, pero que les afecta gravemente. La respuesta de los pueblos a la crisis del imperialismo, está cada vez más clara, no es cerrarse en el nacionalismo estrecho, pero contribuir para la derrocada del imperialismo derrotándolo en cada país, batalla por batalla, parte por parte.

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