La lucha por el maoísmo, por la guerra popular y nuevas escisiones

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La Revolución Cultural China trajo nuevos vientos al movimiento comunista internacional

Los tormentosos años de 1960 sacudieron el mundo todo. En el centro de las grandes luchas de masas se encontraba la Gran Revolución Cultural Proletaria (GRCP) en China, que desde el cuartel general de la revolución proletaria mundial inspiró y animó una avalancha de luchas de masas por todo el mundo contra el imperialismo. En Brasil, estas tempestades también se expresaron con el despertar de las masas después del golpe de Estado militar-civil de 1964. El Partido Comunista de Brasil, ya reorganizado, lucha por forjarse como un auténtico partido revolucionario del proletariado, se aproxima del Pensamiento Mao Tsetung y de la estrategia de la Guerra Popular. La lucha por la correcta asimilación de esta ideología era el principal problema que lo desafiaba a dar un gran salto.

La gran batalla contra el revisionismo moderno

Con la Carta China y los Nueve Comentarios1 que la siguieron, el Movimiento Comunista Internacional fue tomado por una agitación nunca antes vista, inclusive porque ahora objetivamente la lucha oponía URSS y China Popular. Las huestes revisionistas se vieron inmersas en una terrible tempestad ideológica, que demolía implacablemente sus falsificaciones teóricas y desenmascaraba sus corifeos, el renegado Kruschov, su camarilla revisionista en la URSS y otros cortesanos por todo el mundo. La reacción mundial se intensificó más aún, deleitándose frenéticamente en la expectativa de un colapso inminente del comunismo.

La solidez cimentada de la defensa del marxismo-leninismo por Mao Tsetung había revelado todo el embuste del revisionismo moderno y había establecido una nueva línea general para el Movimiento Comunista Internacional y para la Revolución Proletaria Mundial. Esa colosal batalla marca un nuevo salto cualitativo de la lucha del proletariado internacional, pasándose a una nueva etapa del desarrollo de su ideología, el pensamiento Mao Tsetung y su producto más innovador, la Gran Revolución Cultural Proletaria en China (1966), deviniendo en maoísmo2. Las revoluciones pasaron a demandar desde entonces no solamente partidos comunistas marxistas-leninistas, pero partidos comunistas marxistas-leninistas-maoístas.

A pesar del gran baque sufrido con la traición kruschovista y la restauración capitalista en la URSS, con la GRCP se reconstruyen partidos comunistas por todo el mundo, con ánimos redoblados para preparar la ofensiva estratégica de la Revolución Proletaria Mundial. Guiados por el Pensamiento Mao Tsetung, rompen con el revisionismo y el reformismo e inician luchas armadas revolucionarias como guerra popular en diversas partes del mundo. Esto tendrá gran importancia para el desarrollo del Movimiento Comunista Internacional. En cada país, correspondiendo a la profundidad de la ruptura que se alcanzaba con el revisionismo moderno, diferentes comprensiones sobre los aspectos fundamentales del maoísmo (su síntesis) influirían grandemente en los procesos revolucionarios que se iniciarían en los finales de 1960.Para citar los más importantes: el levantamiento armado de los campesinos de la aldea de Naxalbari, en la India, y la escisión maoísta dando origen al PCI (ML) y a la guerrilla de Charu Mazumdar (1967); el PCF y al Nuevo Ejército del Pueblo en las Filipinas de José Maria Sison (1968); el TKP/ML y el Ejército de Liberación de Obreros y Campesinos de Turquía de Ibrahin Kaypakkaya (1972); y el PCP y el Ejército Guerrillero Popular en el Perú de Abibael Guzmán, el Presidente Gonzalo. Procesos estos que, a pesar de todas las revueltas y percances, siguen con la invencible guerra popular, combatiendo y manteniendo alta la bandera roja del marxismo-leninismo-maoísmo.

Lamentablemente, el Gran Debate, la gran lucha entre el marxismo y el revisionismo moderno, y las magistrales enseñanzas de la GRCP en curso no tuvieron la debida difusión, importancia, estudio y asimilación dentro del movimiento comunista y revolucionario brasileño. No solamente el gran número de adeptos que las teorías revolucionarias pequeño-burguesas de influencia de la revolución cubana ganaron, como las propias insuficiencias manifestadas en la dirección del partido, revelaban la pobreza de la lucha ideológico-política en el movimiento revolucionario brasileño.

Los viejos problemas en la lucha interna y la importancia de la crítica a la VI Conferencia

La lucha por asumir el maoísmo encontrará grandes obstáculos en la dirección del PCdoB, con la resistencia disimulada de cuadros del Comité Central, lo que sólo se revelaría más tarde, y por las propias limitaciones de los cuadros revolucionarios en la conducción de la lucha interna, resultando en una adhesión apenas superficial y limitada al pensamiento Mao Tsetung. Siendo así, diferentemente de lo que propagan algunos, la adhesión al maoísmo por el PCdoB en su conjunto fue no más que una formalidad y entusiasmo de la moda.

El principal problema que impedía la construcción partidaria era el dogmatismo en la forma de subjetivismo. Es el problema de no partirse de un método de línea de masas para resolver los problemas de la revolución. Esta fuera la principal vertiente que solapó la profundización de la lucha ideológico-política, impidiendo por todos los medios la lucha interna vital para desarrollar una línea correspondiente a la realidad concreta, extirpar más profundamente el oportunismo del interior del partido, y que pudiera avanzar decididamente en dirección al maoísmo.

En la preparación de la VI Conferencia Nacional (1966), cuando las divergencias se manifestaron, los que las suscitaban se vieron obstruidos en el debate. Las críticas de que el tratamiento sobre la cuestión de la lucha armada se encontraba absurdamente restricto a los órganos de dirección repercuten en el interior del partido, con la insatisfacción de muchos cuadros y militantes frente a la conducción burocrática de la lucha interna por el Comité Central. Al punto de que los propios documentos-base de la Conferencia no circulaban entre las conferencias provinciales y regionales, quedándose circunscriptos al debate de un número reducido de delegados.

Las limitaciones de la dirección del Partido Comunista de Brasil se encontraban en la propia comprensión de la dialéctica, que la tomaba sólo como relativa y condicional y no aplicable al partido y a su lucha interna. Para el maoísmo, su correcta comprensión y aplicación, traducida en la lucha de dos líneas y su correcto manejo, como método, es problema clave para constituir, desarrollar y forjar un verdadero partido comunista. O sea, el partido comunista, como un todo, es una contradicción, es una unidad de contrarios, en la cual, si la unidad es vital para el partido, la lucha es el medio para alcanzarla en un nivel cada vez más elevado y condición propia para que un auténtico partido comunista pueda desarrollarse a través de saltos cualitativos.

Veamos como en la historia del Partido Comunista de China (fundado en 1921), una correcta comprensión del marxismo-leninismo y manejo de la lucha de líneas permitió, ya en 1935, derrotar las líneas oportunistas aventureras que en él se manifestaban. Y, a lo largo de todo el proceso revolucionario pudo, por un largo periodo, derrotar los desvíos derechistas y de "izquierda" que se presentaron en el camino. Así pudo el PCCh formular y depurar la línea ideológico-política de concepciones no proletarias, integrando el marxismo-leninismo a la realidad china, el pensamiento Mao Tsetung. Así también pudieron las masas, gradualmente y por saltos, ir asimilando ideológicamente el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung y ejercer el poder en todo país.

El eclecticismo de las resoluciones de la VI Conferencia Nacional (1966) expresaba la supervivencia del oportunismo en el interior del partido. Y, como no podría dejar de ser, este desvío se manifestará, de modo particular y muy grave, en el tratamiento de las contradicciones internas del partido por la dirección. Su conducta en cuando a la aparición de las primeras manifestaciones de divergencias, después de la reconstrucción de 1962 (las que llevarían a la formación del PCR y del PCdoB-Ala Vermelha (Ala Roja)), es demostrativa de como el sectarismo y los métodos administrativos hicieron escuela en el movimiento comunista brasileño, constituyéndose en la fuente de los más graves perjuicios para la revolución. Muestra también como el oportunismo aún se encontraba profundamente arraigado, al punto de despreciarse ciegamente la cuestión del tratamiento correcto de las contradicciones en el partido, problema tan crucial para el maoísmo y enfatizado a la extenuación por él.

Militantes y cuadros, muchos de los cuáles retornando de cursos de formación en la República Popular de China, se confrontaron con las formulaciones entonces desarrolladas en el partido. Irán a criticar duramente el impedimento del flujo de ideas y de la lucha de líneas y la resistencia a la autocrítica para que se extirparse más profundamente el revisionismo del interior del partido, en lo ideológico-político y organizativo, para avanzar decididamente en dirección al maoísmo. Sin embargo, dada la intolerancia a la divergencia por parte de la mayoría de la dirección, algunos de esos cuadros y militantes romperán con el partido para la conformación del Partido Comunista Revolucionario (PCR). Ese grupo formulaba de forma más precisa la caracterización de la sociedad brasileña afirmando que "sobre el partido del proletariado recae la responsabilidad de un correcto análisis de las clases sociales en nuestro país, de definir cuál es la contradicción principal y de especificar donde ella se manifiesta de forma más aguda. A partir de ahí, debe elaborar la estrategia revolucionaria, definir claramente cuáles son los amigos y cuáles los enemigos y también cuáles los métodos de lucha adecuados a la estrategia", que "la contradicción principal que se manifiesta en nuestra patria es aquella entre el imperialismo norteamericano y nuestro pueblo", y "¿donde se manifiesta de modo más agudo la contradicción con el imperialismo norteamericano y nuestro pueblo? Nuestra respuesta es el Nordeste"3.Ya los cuadros divergentes que acusaban las resoluciones de la VI Conferencia de traicionar las formulaciones del Manifiesto Programa y reivindicaban un balance más profundo y autocrítico de la historia del movimiento comunista brasileño, como condición indispensable para que las debilidades ideológico-políticas pudieran ser extirpadas a fondo, persistirán más por la lucha interna. Afirmaban que "no se puede hablar en estudiar y discutir los problemas de la revolución con el frente único, la construcción del partido, la lucha armada, la cuestión agraria, la teoría revolucionaria, la práctica, etc., sin profundizar sobre la necesidad de la rectificación de los métodos de trabajo y dirección"4.Mostraban que a pesar de la definición de la lucha armada como guerra popular, el debate y las tareas sobre la cuestión militar se hallaban restrictas a la Comisión Ejecutiva del CC y su Comisión Militar, haciendo la cuestión, equivocadamente, tema de especialistas y no de todo partido. Sostenían correctamente la necesidad de ampliar los debates sobre la estrategia y táctica para todos los militantes, a fin de elevar la educación y preparación de nuevos cuadros para la tarea principal de la lucha armada. Y de que en tal lucha "no hay que  esquivarse (...) de los problemas espinosos (...) ni disimularlos ni encubrirlos, ni tampoco (...) negarse a hablar de ellos", una vez que la autocrítica serviría para el "conocimiento de la causa de los errores del pasado (inclusive del presente)" con el objetivo de " facilitar el esfuerzo conjunto por la reconstrucción del Partido, por la formación del Frente Único y por la preparación de la lucha armada" (5).

Después de embates en varios comités de base e intermediarios del partido, lanzando la lucha de dos líneas y ganando adhesiones de importantes células, aunque restrictas a pocos estados, las críticas – esencialmente correctas – de los cuadros y militantes que, ya entonces se denominaban por Ala Vermelha del partido, son rechazadas completamente por la mayoría de la dirección, que estigmatiza sus formuladores como "grupo antipartido", "saboteadores", siendo inmediatamente expulsados. Estos irán posteriormente conformar el Partido Comunista de Brasil - Ala Vermelha (PCdoB-AV).

El significado e importancia del Ala Vermelha

Las críticas emprendidas por estos cuadros ya habían sido sistematizadas en el documento Crítica al oportunismo y al subjetivismo de la Unión de los brasileños para librar el país de la crisis, de la dictadura y de la amenaza neocolonialista. En una crítica aguda al subjetivismo en el cual el CC incurría en el análisis de la realidad, denuncian el oportunismo de las derivaciones de este análisis. Contraponiendo el análisis de clases del CC, que insistía en tratar la "dictadura militar" como un grupo aislado en la sociedad brasileña, siendo sólo títeres del imperialismo yanqui, va a demostrar que el régimen militar instaurado con el golpe tenía una base social y política relativamente grande en el país. Que el golpe era, por un lado, resultante de la necesidad del imperialismo yanqui, frente a las nuevas condiciones de la posguerra, de articular todo el mundo capitalista en un sistema neocolonialista económico, político, cultural y militar integrado, bajo su absoluto control y comando.

Por otro lado, eran las contradicciones objetivas entre las clases internas en el país que determinaban la necesidad de liberar las fuerzas productivas nacionales, a través de la ruptura de la estructura latifundista y del dominio de los monopolios nacionales y extranjeros. Apuntaba que la "dictadura militar neocolonialista" era la contrarrevolución armada en el poder de Estado y que las fuerzas armadas jugaban el papel de "tropa de ocupación" del "neocolonialismo" yanqui. Cuanto a las clases reaccionarias que se constituían en el "soporte social interno" del "neocolonialismo yanqui" estarían compuestas por las clases: "latifundistas", la "burguesía importadora-exportadora ", la "burguesía financiera" y "burguesía integrada". Esta última sería una fracción de la burguesía brasileña que, al capitular frente a las presiones de los monopolios extranjeros, se había asociado subalternamente a ellos. Habría aún la "burguesía no integrada", siendo esta la burguesía nacional, además de que existan aún una media y pequeña burguesías.

Aquí se puede verificar un análisis de clases más correcto. En él, correspondiente al marco teórico del maoísmo, denominaríamos por "burguesía importadora-exportadora" y "burguesía financiera" la fracción compradora de la gran burguesía brasileña, por "burguesía integrada" la fracción burocrática de la misma gran burguesía brasileña y por "burguesía no integrada" la genuina burguesía nacional.

Ya cuanto al campo revolucionario, la Crítica al oportunismo y al subjetivismo. .. hace un detenido análisis de las clases oprimidas por el "neocolonialismo", verificando, según su función en el proceso productivo, sus principales características y tendencias de comportamiento en la lucha de clases. Este campo estaría integrado por el proletariado y por el campesinado, como clases fundamentales de la etapa en curso de la revolución, la pequeña burguesía, el semiproletariado y por la "burguesía no integrada" o nacional. Destaca el papel dirigente del proletariado a través del partido comunista y el campesinado como aliado seguro y "contingente principal" de la revolución. Concluía, por lo tanto, que la contradicción principal era aquella entre el "neocolonialismo y su soporte social interno de un lado y la gran mayoría de la nación del otro". El documento de crítica apunta como base de los errores de la dirección el manejo incorrecto del materialismo dialéctico, de la aplicación de la ley de la contradicción a la realidad brasileña. Y que de este error devendría el entendimiento incorrecto de las contradicciones fundamentales de la sociedad brasileña, de su contradicción principal, de la composición de los campos revolucionario y contrarrevolucionario, así como de las imprecisiones estratégicas y el derechismo de la táctica de "frente patriótico ". Esclarecía también que una política de frente patriótico solamente se justificaría y sería la táctica correcta en una realidad en que el país fuese agredido e invadido por las fuerzas militares del imperialismo.

El documento Crítica al oportunismo y al subjetivismo... representaba así una contribución inestimable al debate de la revolución brasileña al realizar de forma detenida un análisis de clases a partir de un correcto manejo de la ley de la contradicción. Es una crítica profunda y contundente al oportunismo y al subjetivismo que permeaban las concepciones del "viejo CC" y esclarecimiento fundamentado de los principales problemas de la revolución brasileña. En él se resaltaba también, para la formación del frente único revolucionaria, la necesidad de establecerse la alianza obrero-campesina a través de la guerra popular en la lucha por la tierra y como condición y premisa para ampliarse el frente a las otras clases del campo revolucionario, asegurándose la hegemonía del proletariado en la misma, así como su camino del campo a la ciudad.

Pero, los defectos principales de la Crítica al oportunismo y al subjetivismo... están en su definición táctica en que se considera como cuestión principal la deflagración de la lucha armada, sin considerar que, según la concepción de la guerra popular, es imprescindible el trabajo político revolucionario de masas del partido comunista como su conexión con ellas. Este error condujo a otro, al definir la aplicación de la "guerra popular" en la realidad brasileña, apuntando cómo una de las formas de su desencadenamiento la creación del "foco". Forma esta, dada a las condiciones de la contrarrevolución de la época, electa como la única posible de ser aplicada en el país, considerando, pues, no ser posible realizar el trabajo político de masas de forma no armada. Posteriormente (noviembre de 1969), ya como Partido Comunista de Brasil - Ala Vermelha, en el documento Los 16 Puntos, hará autocrítica de esta posición abogando la necesidad de desarrollarse el trabajo político de masas en las formas no armadas como preparación para la deflagración de la guerra popular. Sin embargo, partiendo de que la tarea principal de los comunistas era la de la deflagración de la guerra popular y considerando que en el país nunca había existido un verdadero partido comunista, se concluye que el mismo sólo podría ser constituido en el curso de la guerra popular. Aquí también se verifica un error bastante serio, pues violaba el marxismo-leninismo y principalmente el maoísmo sobre la necesidad e importancia del partido comunista como condición absoluta para la dirección de la guerra revolucionaria y conducción de la revolución. Se cae en criterios guevaristas de que lo más importante es iniciar la lucha armada y que el partido vendría en su curso.

Se verifica que estos criterios influenciaban mucho sus formulaciones que consideraban el campo como escenario principal de la guerra popular, simplemente porque el aún representa tácticamente el terreno más débil para el enemigo y más favorable para la revolución. Eso cuando la principalidad del campo y su condición de escenario principal de la guerra popular transcurren de las leyes objetivas del desarrollo económico-social, que determinaron un mayor desarrollo en los grandes centros urbanos del sudeste del país y el atraso del campo. De ahí la necesidad de liberar las fuerzas productivas del campo del atraso semifeudal, vía revolución agraria, implicando en la alianza obrero-campesina por la destrucción del latifundio y entrega de la tierra a los campesinos pobres sin tierra o con poca tierra, y de la guerra campesina como medio, bajo la dirección del proletariado a través del partido comunista. Además de la necesidad de destruirse las bases más arcaicas de la sociedad, en las cuáles el campo se constituye en reserva de la burguesía, siendo así un problema estratégico de la revolución, además de ser del punto de vista táctico más favorable a ella. Pues sólo por este camino es posible construir la estratégica alianza obrero-campesina, desarrollando el ejército guerrillero popular como fuerza armada del proletariado y la edificación del Nuevo Poder en el campo con las bases de apoyo, decisivas para la sustentación, expansión y triunfo de la guerra popular y de la revolución.

Finalmente, en esto residía el problema de comprender que en la revolución de nueva democracia la contradicción principal, de toda su primera fase, es la que opone campesinos pobres y latifundistas y se expresa como contradicción entre masas pobres del campo contra el viejo y podrido Estado de grandes burgueses y latifundistas serviciales del imperialismo.

Definidos los preparativos políticos y militares para un correcto desencadenamiento de la guerra popular, el PCdoB-AV aún sufrirá la influencia del militarismo en sus hileras, teniendo que depurarse. A pesar de su comprensión de la importancia y significado de la GRCP, no consolidó su ideología con base en el maoísmo, no consiguió llevar adelante el desencadenamiento de la guerra popular. Posteriormente, ya en los años de 1970, en un proceso de "rectificación", revisó su análisis de la sociedad brasileña alejándose de la base teórica del maoísmo, lo que derivará, entre otras concepciones erróneas, la de "partido táctico", frentismo con corrientes del oportunismo, como el trotskismo. Pero, como veremos más adelante, en su lucha interna prevalecieron los principios fundamentales del marxismo-leninismo, manteniéndose como partido comunista en la clandestinidad, ya con la denominación de Partido Comunista Ala Vermelha - PCAV.

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El surgimiento y destino del PCR

La fracción que dio origen al Partido Comunista Revolucionario (PCR), encabezado por Amaro Luis Carvalho (Capivara) y Manoel Lisboa, tenía formulaciones diferentes y contradictorias con las del documento del CC del PCdoB, sobre el análisis de clases de la sociedad brasileña, sobre las contradicciones fundamentales y la principal, así como sobre estrategia y táctica. Como quedó expresado en el documento Carta de 12 puntos a los comunistas revolucionarios, de 1966, Amaro Luis Carvalho y Manoel Lisboa hacían distinción entre gran burguesía y burguesía nacional (media burguesía), considerando esta última la única fracción de la burguesía que formaba parte del pueblo brasileño y del campo revolucionario en la etapa de la revolución democrática antiimperialista. Caracterizaba el Estado como instrumento de grandes burgueses y latifundistas al servicio del imperialismo yanqui y la necesidad de la política del proletariado, para realizar la revolución democrática antiimperialista, de destruirlo y sustituirlo por el Estado de las clases revolucionarias, bajo la hegemonía del proletariado. El documento afirmaba aun que, cuanto a la construcción del frente único revolucionario, era necesario que el partido comunista desarrollase la alianza obrero-campesina a través de la lucha armada por la posesión de la tierra para los campesinos pobres y como condición para ampliar el frente a otras clases, particularmente con relación a la burguesía nacional, asegurando así la hegemonía del proletariado en ella.

Como antes mencionado, destacaba que la contradicción principal de la sociedad brasileña era la que oponía la inmensa mayoría de la nación al imperialismo, principalmente yanqui, y que la región del Nordeste era donde esta contradicción se manifestaba de forma más aguda, de ahí su atraso. Ahí hacía una síntesis importante de la realidad brasileña, en la cual afirmaba que, considerando el país todo, las grandes metrópolis y áreas más desarrolladas del Sudeste eran ciudades y el resto del país era campo; y considerando sólo el Nordeste, sus metrópolis en el litoral eran ciudades y el resto campo. Y que debido al proceso histórico, el Nordeste, de población mayoritariamente campesina, reunía las masas campesinas con mayor experiencia de lucha y organización. Por lo tanto, era donde el partido del proletariado debería concentrar su fuerza principal y hacerla el centro de gravedad del desencadenamiento del proceso revolucionario, de la guerra popular y desarrollarla según el camino de cercar las ciudades a partir del campo.

La Carta de 12 Puntos... traía enormes contribuciones, a pesar de carecer de la comprensión más sólida del carácter de nuevo tipo de la revolución democrática, como revolución de nueva democracia ininterrumpida al socialismo, sobre el carácter de la restauración burguesa en la URSS y sus implicaciones para la revolución mundial, dejando de señalar el nuevo régimen como social-imperialismo y la importancia singular de la GRCP. A pesar de desarrollar importante trabajo de masas en el Nordeste, particularmente en la zona de cultivo azucarero, de formular análisis y síntesis sobre la revolución democrática antiimperialista ininterrumpida al socialismo en Brasil y de líneas para el trabajo de masas, de construcción del ejército popular, de organización de un servicio de informaciones popular, de finanzas y apoyo logístico, el PCR no conseguirá profundizar su formulación como unidad, tampoco avanzar en la aplicación de las concepciones definidas, aislándose a las masas y habiendo su dirección caído en el cerco de la represión policial del régimen militar. Después de la muerte de sus principales cuadros dirigentes, Manoel Lisboa, Emmanuel Bezerra y Amaro Luiz de Carvalho, la dirección siguiente abandonó las concepciones proletarias revolucionarias que habían sido formuladas, capitulando de la guerra popular, y liquidándose al adherirse a las concepciones revisionistas y nacional-reformistas.

Al formular el conjunto de problemas en contradicción con las concepciones del documento de la dirección a la VI Conferencia, esas fracciones suministraron importantes elementos teóricos y políticos para la lucha de dos líneas en el partido, que si fuese implementada, aplicada según las enseñanzas del maoísmo, posibilitando el enriquecimiento de la lucha ideológica en el partido tendría, sin sombra de dudas, llevado ya en aquella época a la más acertada línea para la revolución brasileña. La inexistencia de espacio en el partido para que esta lucha fuera desarrollada, la forma dogmática y sectaria de la dirección en posicionarse con las contradicciones, condujo a la ruptura de esas fracciones. Ese método de dirección administrativo propio del revisionismo, que revelaba ignorancia exactamente en uno de los aportes decisivos del maoísmo al marxismo-leninismo, que es el método de la lucha de dos líneas, impuso la dispersión y fragmentación entre un conjunto de importantes cuadros formados por el proceso revolucionario, que habían roto con el revisionismo y se acercaban todos del maoísmo, en la época denominado de pensamiento Mao Tsetung.

Es palpable lo cuánto sería enriquecedor si la lucha de líneas hubiese sido trabada en vez de la prevalencia del estilo y método pequeño-burgués administrativo y formal de conducir las luchas y divergencias en el seno del partido. Este fue seguramente un perjuicio gigantesco para el proceso de construcción del Partido Comunista de Brasil, para su forja en la lucha contra el revisionismo y para la revolución brasileña. El hecho de la lucha de dos líneas no ser trabada llena y correctamente significó un gran atraso y representó un triunfo importante para la reacción, el imperialismo y el revisionismo, en un momento singular en nuestro país y en el Movimiento Comunista Internacional, como fueron las décadas de 1960 y 1970.
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1 - Lo que quedó conocido como la Carta China era el documento "Proposiciones acerca de la Línea General del Movimiento Comunista Internacional", del Comité Central del PCCh, hecha pública en junio de 1963 y que inmediatamente de la respuesta del PCUS, en julio de 1964, se siguió de la publicación de los "Nueve Comentarios" con que el PCCh se detenía sobre nueve temas y problemas del MCI y de la revolución proletaria. Documentos riquísimos que juntos a la Carta China se constituyeron en las más importantes para la sistematización y el desarrollo, de la teoría revolucionaria del marxismo-leninismo de la época. Los problemas ahí tratados serán aún más desarrollados y confirmados por la GRCP (1966). Los Nueve Comentarios son:
1) El origen y el desarrollo de las divergencias entre la dirección del PCUS y nosotros;2) Sobre la cuestión Stalin; 3) ¿Yugoslavia es un país socialista?; 4) Apologistas del neocolonialismo; 5) Dos líneas diferentes en el problema de la guerra y de la paz; 6) Dos políticas de Coexistencia Pacífica diametralmente opuestas; 7) Los dirigentes del PCUS son los mayores divisionistas de nuestra época; 8) La Revolución Proletaria y el revisionismo de Kruschov; y 9) Acerca del falso Comunismo de Kruschov y sus lecciones históricas que da para el Mundo.

2 - En el Partido Comunista de China y en otros partidos denominados de ML a finales de los años de 1960 ya se hablaba en maoísmo. Sin embargo, este será concebido, fundamentado y sintetizado como tercera, nueva y superior etapa de desarrollo del marxismo, solamente en los años finales de 1970, por el pensamiento Gonzalo, en la revolución peruana en curso con el desencadenamiento de la guerra popular.

3 - PCR - Carta de 12 puntos a los Comunistas Revolucionarios (1966).

4 - Ala Vermelha - Por un gran debate revolucionario en nuestro Partido. 1966.5 – Ídem

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