INCRA sabotea campesinos en Santa Elina

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A produção em Santa Elina, antes e depois da interferência do Incra

El Instituto Nacional de Reforma Agraria (INCRA) entregó con toda pompa y circunstancia los 194 lotes de la Hacienda Santa Elina, en Corumbiara, en marzo de este año. AND fue a ver de cerca el “bello trabajo” realizado por el INCRA: irrespeto al corte hecho por los campesinos, al nombre escogido para el Asentamiento, exclusión por errores de empadronamiento en el propio INCRA y en el Instituto Nacional de Seguridad Social y la inexplicable creación de una lista de espera.

En 2010, los propios campesinos realizaron el corte popular, entregando 296 lotes de 8 alqueires a las familias campesinas que estaban en el área Zé Bentão. En el fin de 2011, el INCRA fue al área, prometió la desapropiación y realizó un pre-empadronamiento de los campesinos, todo bajo mucho chantaje e intimidación, con presencia policial y amenazas de la parte del Ouvidor Agrario Nacional, Gercino da Silva Filho:

– Ellos dijeron que iban a pasar en los lotes haciendo el pre-empadronamiento. Yo pregunté si estaban haciendo eso para quitarnos de allá y me respondieron que era para ayudarnos y que no seríamos retirados de la tierra. Por mi reacción, me preguntaron si nosotros estábamos siendo amenazados y yo respondí que la amenaza venía del propio INCRA. Pregunté si yo no hiciera el pre-empadronamiento que acontecería. Me dijeron que yo podría perder la tierra porque constaría como si yo no estuviera aquí y alguien podría tomar mi marcación – cuenta el campesino Ezequias Luiz de Moraes.

A pesar de las promesas, el INCRA obligó los campesinos que ya estaban produciendo a desocupar el área, según ellos, para que el proceso fuera finalizado. Los campesinos volvieron a vivir bajo barracas de lona, en un área próxima, de diciembre de 2011 a marzo de 2012. En marzo, cuando retornaron al área, pasaron a enfrentar grandes problemas, relata José Vieira da Silva:

– El Incra prácticamente nos desalojó.

– Antes del empadronamiento del INCRA, nosotros estábamos tranquilos, cada uno en su pedazo de tierra. Ahora yo recibí un lote donde no hay nada, voy a tener que construir todo de nuevo. Yo ya estaba produciendo, tenía plantaciones de mandioca y  de maíz  – completa Augusto Marino de Souza.

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– Ellos tendrían que haber respetado quién ya estaba encima del lote, ellos combinaron eso en el pre-empadronamiento y no lo hicieron, tendrían que haber mantenido nuestro corte – concluye Ezequias Luiz de Moraes.

El descontentamiento de los campesinos con el corte realizado e impuesto por el INCRA es muy grande y ha generado conflictos en el área.

– En la época de la Liga no había violencia. Ahora hay gente amenazándose uno al otro por causa de la tierra. Hay personas que están allá dentro que no saben que van a hacer, porque está otra familia asentada en el lote que le pertenece y hay desorden – relata José Vieira da Silva.

Los campesinos, sin la ayuda del Estado, construyeron carreteras, puentes y una escuela. Pero, ahora, ellos están viendo todo acabarse:

– Yo creo que el INCRA hizo eso para perjudicar quién ya estaba en la tierra. Ahora nosotros tenemos que partir para presionarlos para ver si ellos van apoyarnos, como prometieron. En la época que era sólo la LCP, nosotros construimos carretera, puente, escuela. Ahora acabó la carretera y estamos esperando el INCRA. Lo que estaba desarrollado, ahora acabó todo. En el corte del Incra no hay ni carretera – explica José Vieira da Silva.

El asentamiento promovido por el Estado en las tierras de la antigua hacienda Santa Elina viene siendo realizado de manera completamente arbitraria. Además de la demarcación de los lotes no respetar el corte popular, el Incra “bautizó” el área como Asentamiento Agua Viva, irrespetando el nombre escogido por los campesinos, de Asentamiento Zé Bentão.

Otro caso grave es la exclusión del perfil de la Reforma Agraria por errores del sistema del INCRA y del INSS de decenas de familias. Hay casos de errores flagrantes como el de campesinos que, según el empadronamiento del INCRA, ya fueron asentados en la Santa Elina, en 2011, aunque ella sólo haya sido desapropiada este año. Otros constan como empleados, cuando rescindieron contratos de trabajo hace años y entregaron los debidos documentos al órgano.

– Hay gente aquí que en el empadronamiento del INCRA constó como poseyendo vínculo laboral, pero es mentira. Hay personas con más de 16 años que dieron la baja en los documentos. Mi vecino apareció en el empadronamiento como si tuviera libreta de trabajo firmada y él nunca tuvo, otro está como operario del Fórum y él sólo trabajó allá por tres días – se indigna Altemir Brum de Oliveira.

Hay aún casos inexplicables como la creación de una lista de espera. En esa lista constan los nombres de 28 familias. Son familias aprobadas en el perfil de la Reforma Agraria, o sea, que poseían todos los requisitos para ser asentadas, pero que no lo fueron.

Pero los campesinos no desisten y a pesar de los contratiempos saben la importancia de hacer de la Hacienda Santa Elina el símbolo de la lucha por la tierra en Rondônia:

– ¿Usted sabe por qué nosotros peleamos por esa tierra desde 1995? Porque tierra es poder, si usted tiene tierra usted tiene todo. Yo trabajé para los otros más de 20 años, ahora que estoy aquí ya hace más de seis meses que no necesito trabajar para fuera, yo tiro todo de la tierra – explica Altair Brum de Oliveira.

En reunión con el INCRA, el día 24 de abril, en Porto Vello, los campesinos exigieron el retorno del nombre del área para Asentamiento Zé Bentão; la división de una área que forma parte del Asentamiento, pero que no fue cortada, conocida como lote 99-A, donde pueden ser asentadas 30 familias; revisión del área de reserva para que más familias puedan ser asentadas, ya que en el proyecto presentado por el órgano es superior al exigido por ley. El Incra señalizó positivamente a las demandas de los campesinos, pero como ya hubo muchas promesas no cumplidas, los campesinos prometieron continuar vigilantes y cobrar providencias efectivas.

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