Policía ayuda pistoleros en ataque

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Camponeses conclamam o povo a tomar a Fazenda Beirada

El reportaje de AND estuvo en una manifestación en Manga, extremo Norte de Minas Gerais, en defensa de la toma del latifundio conocido como Hacienda Beirada por los campesinos.

 "Llegó la hora del pueblo ocupar la Beirada!", convocaba el boletín firmado por la Liga de los Campesinos Pobres (LCP) del Norte de Minas y Bahia, concitando a "todos los que necesitan de un pedazo de tierra para trabajar" para la manifestación en 22 de noviembre.

Llegamos a Manga acompañados del miembro de la Asociación Brasileña de los Abogados del pueblo - Abrapo, Dr. Felipe Nicolau. Era grande el tránsito de campesinos en la sede de la Liga. Un coche de sonido circulaba por la ciudad anunciando la manifestación.

El clima en la ciudad era de tensión.

La Hacienda Beirada, reclamada por el arrendatario Rogério Cabral Henrique, está infestada de pistoleros. Sus miles de hectáreas y once pívots (sistemas de irrigación), máquinas, galpones y demás reformas están abandonados hace años. Se cuenta que el latifundio tiene una deuda millonaria con bancos y lo que oímos de varias personas es que Cabral estafó todo el comercio local.

La concentración de la manifestación fue en el puerto donde atracan las balsas, al margen del Río São Francisco. Campesinos de Manga y municipios vecinos y del Sur de la Bahia recorrieron con pancartas y banderas rojas las calles de la ciudad.

– Pueblo de Manga! Basta de miseria, Basta de esclavitud! El pueblo quiere tierra! Estamos hartos de explotación y opresión del latifundio. El arrendatario Cabral, con el contrato con Vavá (supuesto dueño) vencido y sin renovación, quiere pasarse por dueño de la Beirada. Él debe millones al banco, estafa el comercio local, paga pistoleros para mantener los campesinos en la pobreza y en la miseria. Pero esa situación va a tener fin! El pueblo va a tomar la Beirada, va a cortar sus tierras y va a producir! Llamamos todos que quieren tierra para vivir, trabajar y producir para juntarse a nuestra lucha! – agitaba un orador de la Liga de los Campesinos Pobres.

Disputa entre bandos

Investigamos que Cabral es sólo un arrendatario cuyo contrato venció y no fue renovado por falta de pago. Vavá, supuesto dueño de la hacienda, según denuncian los campesinos, también es un tremendo estafador, además de latifundista. Frederico, apuntado como uno de los jefes del bando, también ocupó una parte de la hacienda para crear gado, inclusive explotando terceros.

Como se comenta en la región, tanto Cabral cuánto Frederico están disputando la posesión de la hacienda, el primero desesperadamente y el segundo como un obstinado. Sin embargo, se unieron para impedir la toma de la hacienda por los campesinos, pues si esto se consuma, acaba el sueño de ellos de apoderarse de todo. Actuaron en conjunto para impedir la toma, cada uno a su modo. Los pistoleros están al servicio, unos de Cabral y otros de Frederico.

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Por dentro de la ocupación

El latifundio sería ocupado en aquella misma tarde de la manifestación y fuimos invitados para registrar la toma de la Beirada.

Había la información de que pistoleros hacían una barrera en un puente que da acceso a la hacienda. El abogado de los campesinos informó a la PM de Manga, que ignoró la denuncia. Solamente después de mucha insistencia una patrulla acompañó el autobús hasta las inmediaciones de la hacienda.

Las cerca de 60 personas que entraron en el área realizaron una rápida asamblea para organizar el campamento.

Apenas había acabado la asamblea  cuando el arrendatario Cabral llegó en una camioneta, diciendo que "tomaría providencias", que los campesinos saldrían por las buenas o por las malas. Decididos, los campesinos afirmaron que permanecerían en el área. Y quedamos junto a ellos hasta a la 21hs.

Abordados por pistoleros

Al salir, cinco hombres armados abordaron nuestro coche e intentaron obligarnos a descender. Uno de ellos identificó nuestro reportaje y comentó: "aquel allí es el periodista". Forzaron la puerta del vehículo. La postura firme del abogado, que se negó a abrir el coche, provocó la hesitación de los pistoleros y permitió que nos retirásemos.

Poco más de cien metros después fuimos nuevamente abordados, esta vez por policías militares en un patrullero. Relatamos el abordaje de los pistoleros. Los policías entraron en el patrullero y se retiraron.

Al día siguiente supimos a través de los campesinos que los policías fueron al campamento. Las familias denunciaron la presencia de los pistoleros, un parte fue registrado y nada más. Los policías se dirigieron a la sede de la hacienda y allá permanecieron por una hora.

Ataque cobarde de los pistoleros

Alrededor de las 2hs de la mañana de 23 de noviembre, 12 pistoleros fuertemente armados atacaron el campamento disparando y lanzando bombas. Uno de ellos apuntó una escopeta calibre 12 contra la cabeza de una coordinadora del campamento. Las familias no se dejaron intimidar. Un campesino empuñando una bandera enfrento los invasores e impidió que los pistoleros se aproximasen de los niños y los defendió con bravura hasta que estuvieran a salvo.

Las pertenencias de los acampados, alimentos, herramientas y documentos fueron incendiados por los pistoleros.

Imposibilitados de prolongar la resistencia en aquellas condiciones, los campesinos decidieron organizarse y retirarse. Para reforzar el clima de terror, los pistoleros continuaron tirando y lanzando bombas.

Las familias caminaron varios kilómetros en medio de espinos. Contaron con la solidaridad de familias de áreas vecinas. Solamente en la tarde siguiente consiguieron reunirse en la sede de la LCP, exhaustos, cobrando la punición de todos culpables por aquel crimen contra las familias en lucha por la Beirada.

Quién encubre los crímenes del latifundio

A las 3hs de la mañana de 23 de noviembre, recibimos una llamada con la noticia del ataque. Dos campesinos con los cuerpos cubiertos de arañones nos acompañaron hasta el comando de la PM en Manga.

El abogado formalizó la denuncia. Por la segunda vez la PM se recusó y colocó obstáculos para registrar el parte policial. A pesar de los campesinos afirmar que los pistoleros estaban en el campamento y que había personas heridas, pudiendo haber muertos, el sargento Veloso, en vez de registrar inmediatamente la denuncia y tomar medidas, pasó a discursar diciendo que "aquello ya era esperado" y que las familias "estaban buscando aquello". El abogado de los campesinos exigió que alguna actitud fuese tomada y la respuesta del comando de la PM fue de que ellos "sólo irían hasta el área cuando amaneciese".

Grupos de campesinos iban llegando a la sede de la Liga trayendo nuevas informaciones. Los que tuvieron sus documentos incendiados fueron una vez más al comando de la PM a registrar un nuevo parte policial.

Testificamos la tentativa del Teniente Jonas de reprehender las familias por haber ocupado la Beirada, declarando que la acción de los pistoleros era "amparada por la ley" y arrogantemente cuestionando la habilitación del abogado. Él aún afirmó que el arrendatario tendría el derecho de "usar de fuerza" para defender su pretensa posesión y que la ley "no especifica cuanta fuerza" él podría utilizar para expulsar los campesinos, dando a entender que eso podría incluir el empleo de pistoleros.

Cuando ya nos preparábamos para partir, una nueva denuncia. Una pareja de coordinadores del campamento había sido amenazada de muerte por uno de los pistoleros. La PM, buscada momentos antes, se habría negado a registrar el parte, lo que provocó espanto incluso en los policías civiles, que registraron la denuncia después de una nueva intervención del abogado de los campesinos.

En la tarde de 23 de noviembre nos despedimos de los campesinos asegurando que repercutiríamos las graves denuncias aquí registradas.

La PM, el latifundio y el pistolerismo

La mayoría de los pistoleros que atacaron las familias en la hacienda Beirada son viejos conocidos del pueblo de Manga y región y eran más de 30 (treinta) elementos. Ellos fueron identificados por los campesinos. Entre los pistoleros reconocidos están: Guilherme (guardaespaldas de Cabral) y los comandados por Frederico Alencar y Ulises Alencar, Arnaldo (de Tres Ríos), Adalto (operario de la Didimag), Afonso (de Boa Vista), Dico (de Boa Vista), Marcos (de Nova Brasilia), Bira y Fábio (forajidos de la justicia), Isaías, Rogério Cabral, Toinzinho (de Nova Brasilia). Los policías sabían quiénes eran, estuvieron en el campamento, y los vieron. Los dos forajidos de la justicia fueron a robar y acabaron matando en una estación de servicio en Manga pocos días antes,  los policías habrían visitado la hacienda en busca de los asesinos.

Sólo entonces pudimos entender con claridad lo que ocurría. La PM de Manga estaba al tanto de todo, dando cobertura para Cabral. Por eso que se negaban a registrar las denuncias de los campesinos y en tomar medidas contra los pistoleros. La supuesta valentía de los pistoleros sólo podría surgir de ahí.

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