El día que duró 21 años

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El golpe de Estado de 1964 fue idealizado, planeado y financiado por USA. Hasta para su ejecución una formidable fuerza militar yanqui estaba preparada para invadir el Brasil si los militares golpistas necesitasen de ayuda. El general Castelo Branco fue escogido por USA para tornarse "presidente" de Brasil.

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El documental El día que duró 21 años, de Flavio Tavares, cuenta esta historia entrevistando diversos personajes de la época, recurriendo a vídeos periodísticos, pero enfocado principalmente en la reconstitución de los hechos, teniendo como base los archivos secretos de USA recientemente liberados. Telegramas entre la embajada en Brasil y el gobierno de USA, grabaciones de audio de Kennedy, después Johnson y sus asesores, trazan paso a paso la estrategia de los invasores y el colaboracionismo de los traidores brasileños militares y civiles. 

En 1961 USA ya había visto triunfar la Revolución Cubana (1959) y decidieron que eso no se repetiría en ningún otro país de América Latina.  Lincoln Gordon es nominado embajador de USA en el Brasil con el objetivo de anticiparse a cualquier movimiento revolucionario. Gordon hizo muy más de que eso. En sus telegramas y conversaciones con Kennedy relata que el entonces presidente del Brasil, João Goulart, podría transformarse en un "dictador populista" similar a Perón en la Argentina. Da numerosas señales alarmistas de la situación política local y advierte: "perdemos el Brasil no será una nueva Cuba, pero una China en nuestro hemisferio".

En realidad, el gobierno de Goulart estaba muy lejos de ser revolucionario. La reforma agraria se limitaba a comprar tierras improductivas de los latifundios y repasarlas a campesinos. Se tomaron medidas para que las transnacionales cumplieran los contratos, respetaran las leyes del país y no tuvieran ganancias excesivas. Eran medidas reformistas de un gobierno nacionalista.

Entonces desde Washington fue decidido que Goulart sería depuesto.

La conspiración

En el Brasil, la agencia del servicio secreto yanqui CIA comenzó su trabajo desestabilizador. Fue creado el IPES (Instituto de Investigaciones y Estudios Sociales) que se sumó al IBAD (Instituto Brasileño de Acción Democrática), ambos bancados por USA para crear campañas publicitarias contra Goulart y el comunismo. Produjeron cortometrajes seudoperiodísticos que eran proyectados en cines, sindicatos y en plazas en el interior. Financiaron campañas electorales de centenares de políticos candidatos a diputados, senadores y gobernadores. Promovían huelgas y plantaban noticias contra el gobierno en la prensa. Junto con un sector de la iglesia católica promovieron manifestaciones como la Marcha de la Familia con Dios Por la Libertad.

Por su parte, el agregado militar de la embajada, Vernon Walters, se encargó de identificar los militares que, insatisfechos con Goulart, podrían apoyar el golpe. El escogido para liderar el gobierno que lo sucedería fue el general Castelo Branco, definido por los yanquis como: "altamente competente, oficial respetado, católico devotado que admira el papel de los EUA como defensores de la libertad" y el "hombre para sanear la situación, desde el punto de vista de los intereses norteamericanos".

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El golpe de Estado

En ese momento, Kennedy ya había sido asesinado y Johnson había asumido la presidencia del USA. Él dio continuación a la operación en el Brasil, denominada Brother Sam.

El embajador Gordon pidió que fuese enviado fuerte apoyo militar. Eso encorajaría los golpistas y amedrentaría los partidarios de Goulart. Johnson ordenó que si fuese necesario las tropas desembarcarían, invadirían el Brasil y entrarían en combate. Los documentos también revelan: "un portaaviones y contratorpederos fueron posicionados cerca del puerto de Santos", "en Porto Rico fueron embarcadas 110 toneladas de munición, armas leves, gas lacrimógeno para contención y control de masas". También se preveía el aterrizaje de aviones militares en el Recife.

Castelo Branco quedaba en contacto permanente con el embajador Gordon, queriendo saber cómo iba la operación Brother Sam y afinando los preparativos. "La revolución no tendrá un desenlace rápido y será sangrienta" preveían los documentos de la CIA. En 30 de marzo de 1964 un telegrama secreto de la embajada informaba que los gobernadores de Minas Gerais y São Paulo ya apoyaban el golpe y que el general Mourão Filho daría inicio desde Juiz de Fuera (MG), marchando hasta el Río de Janeiro.

Entonces, al día siguiente fue el golpe, no hubo resistencia. Listamente Castelo Branco asumió la presidencia. Él se reunía frecuentemente con Vernon Walters y le confidenciaba asuntos de Estado. Y Walter, cumpliendo con su trabajo de espía bien facilitado, el mismo día telegrafiaba todo detalladamente para Washington.

La película se extiende en la historia con los actos institucionales, las persecuciones, el terrorismo de Estado.

Un excelente documental que nos revela hechos acontecidos a casi medio siglo y que permanecen desconocidos para la mayoría de los brasileños.


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