El reciclaje del sindicalismo colaboracionista

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Traducido por Enrique F. Chiappa

En noviembre de 2006 las dos mayores centrales sindicales del planeta, ambas vinculadas al imperialismo, se unieron para contraponerse a la intensificación de las luchas laborales auténticas en todo el mundo, iniciando así otro capítulo de la historia del sindicalismo anti proletario y oportunista. ¿Qué resultados esta dando esta fusión?

En congreso realizado en Austria, la llamada Confederación Internacional de las Organizaciones Sindicales Libres — Ciosl, y la Confederación Mundial del Trabajo — CMT, se abrazaron y crearon la aparentemente nuevísima Confederación Sindical Internacional. Pero la CSI ya nació vieja, fruto de la fusión de esfuerzos anticomunistas, del divisionismo y de la farsa del "entendimiento" entre explotadores y explotados.

Como se preveía, la colaboración de clases fue la tónica de los estatutos aprobados en el Congreso que marcó la (re)fundación de los mayores representantes del sindicalismo traidor de la clase operaria, inclusive del sindicalismo amarillo.

Reformulando el lema inicial del mayor sindicato anticomunista de USA, el AFL-CIO, que nació pregonando la "paz entre las clases" — y que después convirtió en la propia Ciol (ver artículo siguiente) — la CSI adoptó palabras más suaves para ser reverberadas por el oligopolio internacional de los medios de comunicación. Así, la nueva/vieja asociación pelega (que tiene la función de trabajar disimuladamente contra los trabajadores) "nació" repitiendo la también vieja panacea sobre "humanizar el capitalismo".

Funcionales al imperialismo

Para sustentar esa mentira, los falsos liderazgos de la clase operaria proponen priorizar el entendimiento con los llamados "organismos multilaterales, justamente las instancias internacionales donde son elaboradas y avalizadas las estrategias de explotación del pueblo, que son: el Banco Mundial, la Organización Internacional del Comercio, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Internacional del Trabajo.

En la práctica, la recién creada Confederación Sindical Internacional representa una nueva instancia de conspiraciones y sabotajes contrarrevolucionarios vinculada al imperialismo.

Es significativo que las brasileñas CUT, Fuerza Sindical y CGT — que eran mancomunadas con la Ciosl — hayan adherido prontamente a esa "nueva" Confederación.

Central Única de la Traición

En Brasil, la Fuerza Sindical y la CUT se esfuerzan desde sus albores para impedir la ascensión de cualquier corriente sindical verdaderamente enraizada en las masas trabajadoras.

La Fuerza Sindical fue fundada en 1991 con apoyo del gobierno Collor, del patronato y del oligopolio nacional de los medios de comunicación, bajo el lema pelego de "sindicalismo de resultados".

En el mismo año, la CUT — que existe desde 1983 — realizó su IV Congreso, en San Pablo. Allí, la corriente Articulación Sindical hizo engullir a los trabajadores la filiación a la Ciosl, con el discurso de su entonces presidente, Jair Meneguelli, de que era preciso "dejar de decir apenas no y comenzar a decir sí".

Pero desde siempre la CUT se pauta por temas colocados en la orden del día por los gobiernos y por los patrones, sustituyendo las grandes huelgas y los enfrenamientos con el capital monopolista, por la política participativa.

Su currículum reciente ostenta la colaboración con los carrascos del pueblo. Ella insistió en la colaboración de clases en los forum tripartitos y en las cámaras sectoriales, hizo acuerdos con el gobierno Fernando Henrique Cardoso para saquear la Seguridad Social de los trabajadores, y firmó alianza con el gobierno Luiz Inacio para llevar a cabo la rapiña sobre derechos laborales.

La CUT también juega contra las conquistas del propio movimiento sindical brasileño. La unidad sindical, establecida en la Constitución Federal de 1988, asegura la representación de los trabajadores de una determinada categoría profesional por un único sindicato, empeñado en las luchas comunes.

La unicidad es una conquista del pueblo, proporcionando a los trabajadores un mínimo de seguridad contra las maniobras divisionistas, oriundas del patronato y posibilitando la formación y mantenimiento de sindicatos fuertes. Significa una garantía contra el poder del capital, interesado en el divisionismo y en los sindicatos débiles y serviles.

Pues, es contra la unicidad sindical que la CUT y la Fuerza Sindical vienen moviéndose, en el ámbito de la contra-reforma laboral diseñada por la gerencia FMI-Ciosl-PT.

Contra-reforma que se inspira en los esfuerzos divisionistas del imperialismo del pos-guerra, cuando la CIA y el Vaticano patrocinaron el fortalecimiento de Centrales Sindicales como la Ciosl para vaciar el movimiento sindical combativo, en la época encarnado en la Federación Sindical Mundial. Todo esto bajo el eslogan del "pluralismo sindical", lanzado por USA al viento oportunista que soplaba con la Convención 87 de la OIT — exactamente sobre "Libertad Sindical y Protección del Derecho a la Sindicalización", que en la práctica significaba divisionismos y cooptación.

Sindicato de la Nueva Orden

Junto con las centrales sindicales brasileñas, otras organizaciones internacionales subordinadas al capital también adhirieron a la nueva/vieja CSI.

Un ejemplo es la Confederación Europea de Sindicatos, la CES, que bajo las últimas direcciones pasó a adoptar una vergonzosa subordinación a los objetivos anti populares de la Comisión Europea. La CES está inclusive implicada en la agresión imperialista a Kosovo y en la campaña a favor de un documento constitucional europeo — elaborado según los intereses de los poderosos de Europa — la "Constitución Europea", que fue debidamente rechazada por los pueblos de Francia y de Holanda.

La concentración de las centrales y confederaciones pelegas venía siendo articulada por algún tiempo, siempre con el intuito de minimizar los peligros que la intensificación de las luchas de clases representa para el sistema capitalista, boicoteando las perspectivas revolucionarias del proletariado y tocando en la tecla del reformismo, postura preferida de la falsa izquierda y tan conveniente para el poder económico.

Esta actualización del anti-sindicalismo ocurrió al fin del año pasado, simultáneamente al ápice del empeño de los gobiernos y del patronato europeos en una nueva ofensiva anticomunista, y junto con la ilegalización de los partidos comunistas del Oeste de Europa. Esos partidos fueros intimados a abdicar de sus programas revolucionarios y sustituirlos por plataformas reformistas, bajo pena de ser declaradas organizaciones clandestinas.

El silencio y la complacencia de la nueva/vieja Confederación Sindical Internacional con el anticomunismo de la Nueva Orden imperialista es coherente con la línea de actuación adoptada por su precursora, la CIOSL, que desde su fundación tiene como principal tarea el ataque a la influencia de los liderazgos comunistas entre la clase trabajadora, con el objetivo de minar el desarrollo de un programa político comprometido con los intereses de los pueblos.

Durante la preparación para la fusión con la CMT, la CIOSL insistía permanentemente que la unificación solamente podría acontecer con el lema de "sindicalismo democrático e independiente" forma de disimular la exclusión del sindicalismo auténtico en la utilización oportunista de conceptos de democracia e independencia.

Aquellos que la Ciosl no considera "democráticos e independientes" son los mismos que los portavoces del imperialismo y de la propaganda contrarrevolucionaria criminan.

La Ciosl siempre fue presencia confirmada en las reuniones del capital monopolista, además de recibir, en determinada ocasión y en su propio congreso preteñidamente soberano, el entonces director general del FMI, Michael Camdessus. Eso es para ella ser "democrático e independiente".

AFL-CIA

Y el imperialismo sindical viene de lejos, de muy lejos. El vínculo de la nueva/vieja Confederación Sindical Internacional con el imperialismo es la actualización de una dupla muy antigua.

La CSI nació de la Ciosl, que nació de la AFL, que después de la Primera Guerra Mundial tentó, sin suceso, crear una Federación Panamericana de Sindicatos para cooptar las organizaciones de trabajadores de las Américas del Norte, Central y del Sur.

Como sucede en nuestros días, esa tentativa — frustrada por los pueblos de todo el continente — de diseminar la cooptación y el divisionismo fue obviamente apoyada por los patrones. En la época, el entonces presidente de USA, Edmund Wilson, financió la nati-muerta iniciativa anti laboral con una donación de 50 mil dólares.

Sería ilusorio pensar que esas artimañas del patronato y de los gobiernos son cosas del pasado.

Ahora mismo, en la propia USA, movimientos legítimos de trabajadores tientan tornar públicos los archivos secretos de la AFL-CIO, precursora directa de la Ciosl, a través de una campaña llamada "limpieza del aire", cuyo objetivo es traer a tona los detalles de la colaboración entre la AFL-CIO y la CIA en operaciones internacionales de sabotaje a sindicatos, gobiernos democráticos e intereses nacionales contrarios a los intereses del imperialismo yanqui — lo que rindió a la AFL-CIO el apodo de AFL-CIA.

La dirección de la AFL-CIO resiste a abrir los archivos de la podredumbre, pero los trabajadores vuelven a la carga, en la lucha, en la independencia y en la liberad.

La nata del colaboracionismo

Financiada por USA, la Confederación Internacional de las Organizaciones Sindicales Libres Ciosl surge en 1949 como una disidencia de la gloriosa Federación Sindical Mundial FSM. Antes de caer en las manos del social-imperialismo ruso que comandaba el retorno al capitalismo, no apenas en la URSS como en todo el campo socialista — la FSM llegó a ser la más combativa central sindical del mundo, contando con 190 millones de miembros.

La FSM fue creada en Paris, en 1945, en el I Congreso Mundial de los Sindicatos. Sus objetivos constantes en el instituto eran:

La lucha contra la guerra y sus causas; defensa de los más urgentes intereses de los trabajadores de todo el mundo; establecimiento de una frente común de los sindicatos de todos los países en defensa de los derechos económicos y sociales de los trabajadores y de sus libertades económicas, organización de las informaciones entre sindicatos referentes a la unidad internacional.

El último Congreso de la Federación Sindical Mundial ocurrió en Pekín, en 1960. La componenda entre el social imperialismo ruso y el imperialismo yanqui permitió la sobrevivencia de la Ciosl solamente cuando destruyo enteramente la FSM.

Ciosl y CMT

La Ciosl es la unión de la Trades Union Congreso TUC, a la federación inglesa, con la AFL-CIO, la mayor central sindical de USA — fundada bajo una plataforma reformista, anticomunista y anti huelguista, con el lema oportunista de la "paz entre las clases" — que por su vez es el resultado de la fusión entre la Federación Americana de Trabajadores y el Congreso de las Organizaciones Industriales de los Estados Unidos.

La componenda oficializada en noviembre de 2006 entre la propia Ciosl y la Confederación Mundial del Trabajo, que resultó en la formación de la Central Sindical Internacional, es el desdoblamiento a lo largo de dos años de otras fusiones entre organizaciones de cuño colaboracionista y vinculadas al imperialismo — realizadas bajo la misma lógica de aquellas fusiones a través de las cuales el capital monopolista se organiza mejor para aumentar los lucros y aumentar la explotación de los trabajadores.

La CMT es obra del Vaticano y congrega los sindicatos amarillos o confesionales. Es la política dirigida por la burguesía más reaccionaria que crea instrumentos aparentemente destinados a la lucha para confundir loa sectores más atrasados del movimiento operario. Con la queda del fascismo tradicional en la Segunda Guerra Mundial, la parte no derrotada del imperialismo incorporó los sindicatos amarillos y generalizó el control de los sindicatos y sus organizaciones superiores, organizaciones juveniles, ONGs y hasta partidos políticos, después de haber eliminado físicamente los dirigentes sindicales que más se destacaron en el mundo.

Originalmente, la expresión sindicalismo amarillo es proveniente del uso de la bandera del Vaticano, amarilla, mientras que los proletarios concientes prefieren el color tradicional de la revolución: la bandera roja.

Fue el grupo de Luiz Inacio, Articulación, que se afilió la CUT a la Ciosl.

El brazo de la Ciosl en América Latina, conocido como Organización Regional Interamericana de los Trabajadores ORIT, continúa su trabajo de cooptación y divisionismo, mismo después de la fusión que transformó la Ciosl en la nueva/vieja CSI.


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