João Vicente: ¡Ya es hora que sean reos!

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Traducido por Enrique F. Chiappa

Como A Nova Democracia comentó en su edición número 36, la familia del ex presidente de la República João Goulart está esperando una autorización de los tribunales brasileños para citar judicialmente el gobierno de USA por los crímenes cometidos en Brasil por su agencia de inteligencia, espionaje y sabotaje, la CIA, en la ocasión de la deposición de Jango y posterior instauración de 20 años de dictadura militar en nuestro país.


La iniciativa partió de Maria Thereza Goulart, João Vicente y Denise Fontella Goulart — viuda e hijos de Jango. Ellos decidieron entrar con el proceso después que el embajador de USA en Brasil en la época del golpe, Lincoln Gordon, admitió públicamente, en noviembre de 2002, que la CIA financió la deposición del presidente, en 1964.

Gordon hizo el reconocimiento público, aquí en Brasil, cuando lanzaba un libro de memorias, bajo el silencio complaciente de Luis Inacio da Silva, que acababa de ser electo presidente de la República, y de Fernando Henrique Cardoso, que todavía ocupaba el cargo.

La decisión sobre el andamiento del proceso está en las manos de la ministra Nancy Andrighi, del Superior Tribunal de Justicia STF, y depende de su entendimiento sobre la naturaleza, digamos, jurídica de la ingerencia yanqui. Si la ministra considerar que fue un "acto de imperio", la familia Goulart tendrá negado el derecho de citar el gobierno de USA. Este derecho solo podrá ser ejercido si Nancy Andrighi considerar la afronta cometida en 1964 como un "acto de gestión".

La sumisión ya se evidenció a través de un parecer del Ministerio Público, cinco años después del silencio sepulcral de Luis Inacio y Fernando Henrique. El MP prefirió considerar la afronta un "acto de imperio", y así acabó decidiendo contra la posibilidad de responsabilizar y esclarecer crímenes cometidos por un país extranjero en territorio nacional.

Hablando para A Nova Democracia , el hijo de Jango, João Vicente Goulart, presidente del Instituto Presidente João Goulart, cuenta como la decisión de procesar la USA nació de la indignación y se muestra dispuesto a recurrir al Tribunal Internacional de Haya, caso la justicia brasileña opte, también ella, por la sumisión y por el silencio.

¿Porqué la decisión de abrir el proceso contra el gobierno yanqui solamente vino después del reconocimiento público del ex embajador Lincoln Gordon de que la CIA estaba metida en la deposición del Dr. João Goulart? ¿Antes no había pruebas suficientes para dar inicio al proceso?

— Fue con indignación, no apenas con la indignación por ser hijo de Jango, mas también con la indignación por ser brasileño, y que en noviembre de 2002 vi dos presidentes — uno electo y otro entregando el poder después de ocho años — no manifestarse en relación a las declaraciones de Lincoln Gordon. Eso cuando nuestro país acababa de salir de un proceso electoral que nació de aquel nefasto golpe dado en las instituciones civiles y democráticas. Pues fue en aquella oportunidad que Lincoln Gordon estaba lanzando un libro dentro de nuestro país, dentro de nuestras fronteras, en nuestra cara, diciendo cínicamente a los órganos de comunicación que había usado cinco millones de dólares para comprar parlamentares brasileños. Diciendo que la CIA los compró para ayudar en la derrocada del gobierno João Goulart. Examinando más detalladamente entenderemos que no se trataba apenas de derrocar el gobierno João Goulart. Estaba delante de mí aquel individuo, en mi país diciendo que fue agente de su gobierno prepotente e intervencionista, y que deliberadamente havia rasgado la constitución de mi patria. Nunca antes habíamos tomado conocimiento de esos valores, que este reo confeso vino anunciar dentro de mi país. De esta manera es que buscamos la justicia de Brasil para solicitar esta corrección, este reparo a una monstruosidad histórica cometida no contra Jango, mas contra todo el país.

¿Pero porqué ustedes mantuvieron secreto sobre el proceso hasta la noticia revelarse? Al final una tarea como esta es motivo de orgullo para todos los brasileños, además de un esfuerzo de preservación del legado de Jango, ¿no?

— No fue mantenido en secreto, hasta por que es una acción civil pública a la cual todos los que por ella se interesan tienen acceso. Apenas decidimos dar explicaciones públicas sobre el proceso después que fueron divulgados valores sobre la indemnización que podrían ser mal interpretados. Valores que fueron solicitados por el juez de primera instancia, referentes al tamaño del daño, bajo pena de archivar el caso. Sentimos, como ciudadanos, que teníamos el deber de esclarecer eso públicamente.

¿Cómo usted encara la posibilidad de le ser negado el derecho de citar la USA judicialmente? ¿Sería trágico si el esclarecimiento y el responsabilizado por una afronta a la soberanía de Brasil no tuviese continuidad por ser considerado un "acto de imperio" por la justicia brasileña?

— Sería sin duda una demostración de sumisión, de curvatura de los poderosos, de indignidad, cuando aquí dentro de nuestro país todavía pensamos y queremos corregir los actos procesales, cuando nos preguntamos si nuestra justicia es la misma para pobres y ricos. Reivindicaciones parecidas con la que nuestra familia está pleiteando, acontecen en su propio territorio. Ellos se juzgan inalcanzables cuando quieren esconder sus actividades ilegales y clandestinas, cometidas por intermedio de la CIA o de otras agencias de inteligencia.

¿Reivindicaciones parecidas?

— Allá, cuando les conviene a sus intereses, su justicia puede procesar otros Estados independientes, como hicieron, por ejemplo contra la República de Chile, en el caso Letellier, que fue acecinado en Washington, o más recientemente, cuando aceptaron procesar el Vaticano en el escandaloso caso de abuso sexual practicado dentro del territorio de ellos por obispos de la Iglesia Católica. Ellos pueden. ¿Será que nosotros no podemos ni siquiera promover su citación? ¿Estarían encima del bien y del mal?

Pero, si la justicia brasileña permitir la citación, ¿Cuál será el paso siguiente? No parece ser algo fácil procesar aquel gobierno.


— Ellos pueden ser citados y venir a juicio y decir que no aceptan la jurisdicción brasileña. Muy bien. Entonces los llevaríamos como reos a la corte de Haya. Lo que no queremos ni imaginamos, es que la justicia brasileña nos niegue este derecho. ¿Será que, absurdamente, tendremos que llevar la justicia de nuestro propio país a la corte de Haya por nos negar este derecho?

Además del reparo a los daños al patrimonio de su familia ¿qué puede significar este proceso para la exposición de los crímenes del imperialismo practicados por USA?

— Este es, sin duda, el primero proceso que cuestiona lo que es acto de imperio o acto de gestión , en los términos en él colocados. En nuestro caso, no existe el acto de imperio, pues los actos ilegales de una potencia extranjera fueron cometidos por agentes externos y no autorizados por el congreso de ellos, como fue en el caso de la invasión de Irak. En Irak se trata de acto de imperio. Y mismo los actos de imperio pueden ser juzgados , caso ellos hayan causado daños a terceros en territorio extranjero. Francisco Rezec, cuando ministro, autorizó la justicia brasileña a procesar el gobierno de la República de Alemania por daños laborales cometidos en territorio brasileño, en la embajada de aquel país.

¿Usted tiene esperanza de que otros, en nuestro país o en otros países de América Latina, emprendan esfuerzos semejantes al de su familia para cobrar reparos y responsabilidad de USA?


— Este proceso, sin duda, podrá venir a incentivar la abertura de otros tantos relativos a crímenes cometidos por USA, no solo en Brasil, como en toda América Latina y en el resto del mundo, cuando fueron practicadas las más diversas atrocidades, llevadas a cabo por ese Estado imperial que no mide esfuerzos ilegales y clandestinos cuando busca, a través de golpes, intervenciones y derrocadas de regimenes democráticos, practicar su voluntad, mismo que los pueblos libres no quieran someterse a sus pies, rendirse a sus dominios, ser subyugados por los espurios intereses del imperialismo.

Políticamente, ¿cuál el legado de Jango? ¿Qué significado importante tuvo, que viene siendo dejado de lado al largo de los años y que ahora puede ser recordado para el país, especialmente para nuestra juventud?

— Construimos el Instituto Presidente João Goulart para mantener viva esta memoria. Jango sin duda, cayó por sus virtudes, y no por sus errores, como decía Darcy Ribeiro. Cierta vez, en el exilio, escuchaba mi padre dando una entrevista a una revista norteamericana, no me acuerdo si Life o Time. El periodista preguntó si él no pensaba que se había anticipado en el tiempo al proponer las Reformas de Base que transformarían la estructura económica de Brasil, librando el país de la dependencia del gran capital internacional. A lo que Jango respondió: "¿Usted sabe porqué estoy en el exilio? Exactamente por que las reformas eran necesarias, y lo eran en aquel momento, para que dentro de veinte años no tengamos empeorado el abismo social del pueblo brasileño".

¿Cómo la memoria de su padre puede ayudar a comprender la realidad y actuar políticamente en los días de hoy?

— Las actitudes del Presidente João Goulart todavía son revistas. Imagine, hoy que conocemos los documentos secretos que están siendo liberados, que cuentan sus planos en caso él hubiese resistido. Submarinos, marines americanos, cuatro petroleros, destroiers, toneladas de munición para asistir a los golpistas, todo esto en la costa brasileña. Sabemos hoy que se preveía una resistencia que podría arrastrarse durante años, provocando una guerra civil. No sería él, Jango, quien daría esa orden de resistir. Se retiró para el exilio donde murió, tornándose el único presidente constitucional a morir fuera de la patria. Pero sin duda su renuncia al poder, sin adherir a los golpistas y sin transformar el territorio brasileño en un campo de sangre, es una actitud de mártir. Si quisiese, podría haber negociado y tornarse un títere de USA. ¡Que tengan respeto por su muerte! La justicia demora pero no calla. Ya es hora que sean reos, pues rasgaron nuestra constitución, destruyeron nuestra dignidad, y todavía quieren inmunidad.

¿"Acto de imperio" o "acto de gestión"?

El ejemplo de soberanía y dignidad dejado por el ex presidente Dr. João Goulart como legado para la familia y para el país corre riesgo de sufrir un injustificable constreñimiento por causa de una sutileza jurídica: al final ¿el soborno de cinco millones de dólares que la CIA ofreció a parlamentares brasileños para deponer Jango configura un acto de imperio o un acto de gestión ?

Más allá del término jurídico, obviamente se trató de otro entre muchos actos truculentos imperialistas movidos pos USA contra gobiernos democráticos de América Latina.

La "duda", para la ley, es si la actuación de la CIA contra el gobierno Goulart fue formalmente aprobada por el Ejecutivo y por el Legislativo de USA, lo que sería un acto de imperio , o si todo fue hecho sin conocimiento o autorización de las instituciones yanquis — si lo que fue hecho aquí a las escondidas aquí fue secretamente planeado allá, caracterizaría un acto de gestión , al mejor estilo de sabotaje y de ingerencia que hasta hoy caracteriza todo lo que el estado yanqui promueva por intermedio de su preciosa CIA.

Caso la acción de la CIA sea considerada por la justicia brasileña como un acto de imperio, el proceso será archivado. Caso esa misma justicia reconozca que se trató de un acto de gestión, el proceso continúa en frente.

Pero la familia Goulart está dispuesta a continuar con el proceso, sea cual sea el veredicto de la justicia brasileña, recorriendo al Tribunal Internacional de Haya, siguiendo el ejemplo de soberanía y dignidad dejado por el Dr. João Goulart para su viuda, sus hijos y para las masas de nuestro país.

Todo esto a despecho de las tales sutilezas jurídicas, que son sutilezas apenas en la fachada. Al final, aprobada o no por el congreso yanqui, avalizada o no por las instituciones de USA — acto de imperio o acto de gestión , como prefiere el derecho semicolonial — la conspiración terrorista de la CIA contra Jango. Se trató, en fin, de una agresión al pueblo brasileño. Y ningún pueblo jamás reconocerá el derecho imperialista — esta es la cuestión.


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