Continúa el terrorismo de estado en las favelas

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Traducido por Enrique F. Chiappa

Los habitantes de Jacarezinho, favela situada en la Zona Norte de Río de Janeiro, revelaron una historia macabra al reportaje de AND, que estuvo en el local el 18 de agosto.

Unos meses atrás, policías habrían matado una persona y después colocado en una carretilla, usándola para pasear con el cuerpo por la favela durante toda la mañana.

Después de concluidos los Juegos Panamericanos, durante los cuales persistió cierta tranquilidad en la ciudad, decenas de personas fueron acecinadas y heridas durante operaciones policiales.

En Deodoro, la policía mató seis personas el 24 de agosto. En Jacarezinho fueron tres los muertos en 15 de agosto: Lincoln da Silva Rezende(18 años), Fabio Souza Lima (19 años) y Elisángela Ramos da Silva (28 años). Esa operación también dejó herido el hijo de Elisángela, Tiago, de apenas 4 años. Al final de julio, otra operación policial en Vigario Geral acecinó seis personas. Casos similares sucedieron en Vila Aliança, Coreia, Estacio, Borel, Macacos, Cutia y Mare. Los episodios se reiteran en toda la ciudad y de acuerdo con lo que cuentan los vecinos, contrariamente a lo que divulga el monopolio de la imprenta, generalmente no hay intercambio de tiros.

La acción de la policía en Jacarezinho difícilmente será olvidada por su gente.

Versión de los habitantes

Ivan Ramos da Silva, hermano de Elisángela, contó que ella fue acertada mientras llevaba su hijo para la casa de su madre. Como estaba siendo realizada una obra en su camino habitual, ella desvió su trayecto contornando el río, lugar donde bandidos acostumbran permanecer. Cuando la policía comenzó a disparar, ella tentó protegerse en una panadería. Cuando ella llegaba a la panadería los policías surgieron en un callejón y dispararon. Un tiro de fusil acertó la cabeza de Elisángela. Ese mismo proyectil, amortecido por el impacto en la madre, atingió la cabeza de Tiago, que consiguió gritar:

— Levántate, mamá. Levántate mamá.

Contó Ivan, que es técnico de sonido y tiene 31 años de edad:

— Cuando ella cayó, los vecinos querían socorrerla. Y ella estaba pidiendo ayuda, todavía estaba viva. ¡Estaba viva! Los policías no dejaron. Dijeron que si alguien llegase próximo sería muerto. En ese momento todo el mundo se apartó.

Mismo delante de esas amenazas, una moradora llamada Elisánea Oliveira atravesó el puente corriendo, tomó Tiago en sus brazos y lo llevó al hospital:

— Tuve que hacer un escándalo en el hospital por que dijeron que solamente atenderían el niño cuando llegase un pariente — ella cuenta.

Mientras Tiago era llevado para el hospital, el cuerpo de su madre fue tirado dentro del Caveirón (vehículo policial blindado) que se dirigió para afuera de la favela.

Ivan cuenta que:

— .ya afuera, tiraron el cuerpo del Caveirón y lo transfirieron para una camioneta policial. Mi madre vio eso cuando llevaba mis sobrinos a la escuela. Cuando llegaron al hospital, colocaron el cuerpo de mi hermana y de otros dos jóvenes en el piso ¡en el piso! En vez de una camilla, lo que también dejó los funcionarios del hospital indignados.

Ivan cuenta también que los policías demoraron dos horas para llevar los cuerpos al hospital. El niño fue operado y una pieza de platina tuvo que ser implantada en su cráneo. Él no corre riesgo de vida.

Otra declaración

La declaración de la madre de Lincoln, muerto en 15 de agosto en Jacarezinho, tuvo que ser interrumpida cuatro veces. Repetidamente comenzaba a llorar. Aquella mujer, en ese día, demostraba cargar todo el dolor del mundo. Su semblante oscilaba entre la absoluta falta de expresión y el brutal escalofrío de quién perdió el hijo que tanto amaba:

— Él estaba en casa conmigo. Yo iba salir de mañana a las 11:30. Él me dijo que podía salir, que podía dejar para hacer el almuerzo cuando volviese, y que si yo demorase él compraría pan. Quedamos así. Me abrazó, me dio un beso y salí a trabajar. Cuando volví, a las dos de la tarde, en la calle Mario Rangel, vinieron a mi encuentro mis sobrinas que con los ojos llenos de lágrimas me contaron que Lincoln había sido acecinado en frente a la panadería — Cuenta María Luiza da Silva, llorando mucho.

Matanzas al pormenor

Tanto en Jacarezinho cuanto en otras localidades, las operaciones policiales han sido realizadas en horario escolar: de mediodía a una, y entre cinco y seis de la tarde.

Wanderley Cunha, coordinador de un curso en la Favela de Acarí, dice que la policía elige esos horarios por ser el momento de cambio de guardia en los batallones, cuando teórica mente los bandidos están más atentos. Él critica esa táctica de la policía que expone la vida de miles de personas:

— En esa hora todos están saliendo para trabajar. Los niños están siendo llevados para las escuelas y los funcionarios públicos (tal como los policías), están llegando a sus locales de trabajo; que son escuelas, guarderías, puestos de salud que se localizan próximos o dentro de las favelas — dijo.

La socióloga Vera Malaguti clasifica estas acciones puntuales en las favelas como "matanzas al pormenor".

— En cualquier lugar del mundo, el enfrentamiento policial que resulte en muerte es un problema muy grande para la policía. La policía de Río, si no es la que más mata, está entre las más violentas del mundo, junto con las otras de Brasil. Se creó una tolerancia colectiva con relación a la truculencia policial. Desde el fin de la dictadura hasta nuestros días creo que los medios de comunicación martillaron el miedo, y el miedo siempre es concentrado en la pobreza, en la criminalización de la pobreza. Nosotros no tuvimos miedo de las privatizaciones, no obstante Brasil haya perdido mucho más con eso de que con cualquier otra cosa — afirma la secretaria — general del Instituto Carioca de Criminología.

Para la Dra. Vera, ese modelo de seguridad pública también perjudica el policía.

— No es correcto transformar el hombre de la seguridad pública en un matador. No creo que eso vaya ser positivo para él, ni para sus familiares. Pobre de él y de su familia. Eso tiene un precio muy grande, no es un papel confortable. Es confortable para las personas que van aplaudir en la Zona Sur — . Dice la socióloga que también hace duras críticas a la imprenta.

— Pienso que se creó un consenso, y la gran "media" está blindando ese asunto en el gobierno estadual. Es el viejo paradigma de la esclavitud brasileña, reciclado por el capitalismo de barbarie y por la construcción de ese aplauso de la imprenta. No tiene más vergüenza del exterminio, que al contrario, pasó a ser un modelo de suceso. — concluye.

Miedo profundo 

Wanderley Cunha también ve en esa política de seguridad pública un instrumento de las clases dominantes contra el proletariado.

— Desde el punto de vista de esos gobiernos y de la clase dominante que ellos representan y sirven, están cumpliendo su papel.

Ese modelo militarizado de seguridad pública solamente puede ser sustentado si se infunde un sentimiento de miedo profundo en la población. Es un miedo dirigido al proletariado. Al mismo tiempo que es aterrorizado por los agentes del Estado, el restante de la población es llevado a creer que él, el proletariado es la clase peligrosa. Este campo simbólico es similar al esclavista. En el libro "El miedo en Río de Janeiro", Vera Malaguti destaca un editorial de un diario carioca de 1835, intitulado Más policía , donde se lee:

Necesitamos de una policía que nos inspire confianza y a los esclavos infunda terror

Para dar continuidad a esta política terrorista, el Estado cuenta con el apoyo irrestricto del monopolio de la imprenta. Sus órganos cumplen con fidelidad canina la misión de tornar natural las agresiones contra el proletariado, al mismo tiempo en que le construyen una imagen violenta.

El diario O Globo publica reportajes sobre violencia

La primera impresión es que el diario O Globo, en la serie de reportajes que publica desde 19 de agosto, pasó a dar voz al proletariado. Algunos textos demuestran claramente la agresión de la policía contra los habitantes de los espacios populares. Ciertamente un importante trabajo de los periodistas, que sin embargo, es afectado por la intervención de la directoria. Además, las materias llegan con cierto atraso. El lector de AND, por ejemplo, viene siendo informado desde marzo de este año sobre la violencia policial en las favelas cariocas.

La presidenta del Grupo Tortura Nunca Más , Cecília Coimbra, fue una de las primeras fuentes solicitadas por el reportaje de O Globo, todavía durante la formulación de la materia. Ella destacó la importancia de las notas, mas hizo duras críticas al contenido de los textos y principalmente al titular de la tapa del domingo 19 de agosto, el primero de la serie: Tráfico impone leyes de excepción para 1,5 millones de cariocas.

— Ellos dicen que 70% de los desaparecidos son obra del tráfico y de los grupos paramilitares. ¡Esto es un absurdo! ¿Por qué no nombran el Estado? Es una forma de absolver el Estado — Afirma la profesora del departamento de Psicología de la UFF.

Periodistas y patrón

Para Wanderley da Cunha, coordinador del curso de ingreso a la facultad de la Favela de Acarí, los habitantes de favelas fueron engañados por O Globo:

— Es siempre así: una periodista de voz simpática telefona diciendo que está haciendo una materia; que esto va ayudar nuestra favela en la lucha contra la violencia y por los Derechos Humanos. Pero cuando termina la serie de reportajes descubrimos que fuimos traicionados nuevamente, que no debíamos haber confiado nuevamente en "gente bien intencionada" como Carla Rocha y que no deberíamos abrir nuestras puertas y nuestras voces para ella. — afirma Wanderley.

Él también dejó claro que la mayor responsabilidad es de los dueños y editores del diario:

— Al final, la aparente buena intención de los periodistas "investigativos", es desenmascarada por sus jefes, editores, y dueños del diario. La serie de reportajes con apariencia de independencia, sirve apenas para ilustrar lo que piensa O Globo sobre gente favelada: la favela es una enfermedad urbana. Y son los favelados que otra vez constatan que gobernantes, "media" impresa, hablada etc, piensan y ven la favela y el favelado como una enfermedad.

Wanderley se refiere al editorial de O Globo, del martes 21, cuyo título es Dictadura en la favela . La primera frase fue muy criticada:

— "Mismo que sea una enfermedad urbana diseminada por todo el país, la favelización pasó a ser la 'cara' de Río"

El término "enfermedad" remite al siglo pasado, cuando el prefecto Pereira Passos destruyó el conventillo Cabeza de Porco, con la justificativa de higienización del centro de la ciudad. La idea de "limpiar" o "curar" remite al pensamiento nazi — fascista, todavía muy presente en la sociedad actual y en la manera de pensar de los dueños de las corporaciones de comunicación.

Cecilia Coimbra destaca que los medios de comunicación de masa producen un descocamiento subjetivo del eje de la violencia:

— Siempre decimos que la violencia no está en la pobreza, por que si la pobreza fuese violenta nadie salía a la calle. La violencia está en los agentes del Estado. Son los agentes del estado que promueven la violencia en esas comunidades — dice.

Finalmente, Wanderley da Cunha observa que:

— Tal vez la verdadera enfermedad social esté atrás de las rejas y garitas de los condominios cerrados de la Zona Sur y de la Barra de Tijuca. Pues es de allí que los verdaderos dueños del tráfico comandan sus negocios y ganan con la sangre y la vida que se pierden de cuerpos de jóvenes favelados. Para nosotros, de la favela, ella es la cura, y los condominios burgueses son las enfermedades. Y los diarios burgueses como O Globo, y los gobernantes como Sergio Cabral, son los "vectores" de esa enfermedad.


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