UPP tira para matar en Manguinhos

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Mãe do jovem assassinado pelos policiais | Foto: Patrick Granja/AND

En la noche del día 14 de mayo, el equipo de A Nova Democracia fue a la favela de Manguinhos, en la Zona Norte de Río de Janeiro, para investigar la denuncia de que un joven habría sido asesinado por policías de la UPP y habitantes estarían protestando en repudio al crimen. Cuando llegamos al interior de la favela, nos deparamos con barricadas en llamas y sonidos de tiros de fusil. Sin embargo, pocas personas circulaban por el local.

En los accesos a Manguinhos, era intensa la circulación de policías del temible Batallón de Operaciones Especiales. Un grupo de habitantes cercó nuestro equipo y comenzó a denunciar el terror empleado por el Bope en la favela y el asesinato del joven Jonathan de Oliveira Lima, de 19 años. El muchacho habría sido baleado en la espalda por una policía militar de la UPP identificada por la población como Larissa.

— La policía asesinó el muchacho que fue criado conmigo, Jonathan. Y ahora que nosotros estamos protestando, el Bope está andando por ahí dando choque e insultando  los habitantes — dice un joven con el rostro cubierto.

— Estaba habiendo una confusión entre los habitantes y los policías, y  Jonathan estaba pasando de bicicleta. Una policía dio un tiro y lo acertó en la espalda y él cayó en el suelo. Los policías no hicieron nada. Fueron los habitantes que lo socorrieron y llevaron para la UPA [unidad de socorro médico] — dijo una niña que habría presenciado el momento del crimen.

— Eso todo es un maquillaje, esa tal de UPP es sólo una disculpa para colocar policía en la favela para hacer eso: zurrar e insultar habitantes. Cuando nosotros comenzamos a protestar, ellos dieron tiro. Y no es tiro para el alto no. Dieron tiro encima de nosotros — dijo una habitante que no quiso identificarse.

— Nosotros vimos que tras la discusión entre los habitantes y los policías en el fin de la tarde, uno de ellos, uniformizado, con el arma en la mano, dijo: “No hay problema. De noche venimos aquí y hacemos la fiesta”. No dio otra. Fue sólo oscurecer y ellos vinieron aquí y acertaron a Jonathan. No había traficante, bandido, nada. Mira aquí las cápsulas de las balas que ellos dispararon — dice otra testigo.

Cuando habitantes nos mostraban cápsulas de bombas de gas y de efecto moral disparadas por la policía, soldados del Bope surgieron en una callejuela disparando bombas de gas y tiros de fusil en nuestra dirección. Rápidamente nos alejamos del local en búsqueda de abrigo. Fue cuando un policía del Bope vino en nuestra dirección, con las pupilas extremadamente dilatadas y un tono intimidador exigiendo que quitáramos las máscaras de gas y nos retiráramos de la favela. Según el PM, “la prensa obstruía el trabajo” de ellos. Trabajo sucio, dígase de pasada. Asfixiado por el gas lacrimógeno, yo, Patrick Granja, pedí al policía para poder recolocar mi máscara y fui prohibido.

Aún impedido de trabajar y conversar con la población, nuestro equipo permaneció en Manguinhos en búsqueda de la madre de Jonathan, la pedagoga Ana Paula Gomes de Oliveira, 36. Aún muy abatida, Ana Paula invitó nuestro equipo a conocer el cuarto del hijo. Ella y el padre de Jonathan, el jubilado Francisco de Assis Lima, conversaron con AND y exigieron justicia para los asesinatos del muchacho.

— Yo espero que la justicia sea hecha. Eso no puede acontecer. Una mujer que apenas sabe tirar, con un arma, dando tiros para todos los lados. Yo estaba trabajando y cuando  llegué cerca del tumulto, me dijeron “su hijo fue baleado”. Yo entré en desesperación. Yo pasé cerca de la UPP y había una policial rubia diciendo: “Yo tiré. Me dio ganas de tirar y yo tiré” — dice el padre.

— ¿Y ahora? ¿Qué voy a hacer? Él dejó una hermanita de ocho años. Él nunca más va a volver. ¿Qué voy a hacer? La comunidad toda lo conocía, lo vio nacer, crecer. Era un muchacho educado, respetador. Yo sólo recibía elogios. Un chico alegre, que le gustaba bailar. ¿Qué va a ser de mí? 19 años ¿Porque hicieron eso con mi hijo? Mi hijo no era bandido. Y aunque lo fuese. No podrían hacer eso, tirar y matar una persona desarmada. ¿Que está aconteciendo con este país? ¿Qué hipocresía es esa? Yo sólo quería abrazar mi hijo ahora — lamenta la madre del joven.

Nuestro equipo también fue a la casa de la abuela de Jonathan, Doña María José. A los llantos ella lamentaba el asesinato del nieto y decía repetidas veces cuan cariñoso y querido él era. Ella dijo que antes de ser muerto, Jonathan abrazó la madre como se estuviera despidiéndose.

— Yo estoy sintiendo mucho dolor. Él prácticamente vivía aquí conmigo. Mi marido es empleado de la Fundación Osvaldo Cruz y dábamos todo para ese joven. Él nunca fue ni pensó en ser traficante. Ellos arrancaron un pedazo de mí, mi señor. Antes de él salir para la muerte, mi hija [Ana Paula] estaba aquí besando y abrazándolo. Un niño tan cariñoso. ¿Cómo eso fue acontecer? ¿Cuál es la explicación? — pregunta Doña Maria José.

El vídeo producido por AND puede ser visto en nuestro canal en el YouTube: youtube.con/user/patrickgranja.

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