La construcción artística para un Brasil del pueblo

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Traducido por Enrique F. Chiappa

Vicente Estevan (Vicente Viola), 48 años, nació en Laranjeiras, barrio de Río de Janeiro, y pasó su infancia en Leopoldina, Minas Gerais. Hijo de inmigrantes italiano y boliviano por parte materna, hizo Música por el Centro Universitario del Conservatorio Brasileño de Música, Río de Janeiro, con bachillerato y licenciatura. Es guitarrista, con habilitación docente en música. Tiene pos Graduación en Pericia Judicial, que se explica en la articulación de la graduación con normas en derecho de autor, plagio y afines. Actualmente, hace parte del programa de Mestrado en Educación Musical — de la Universidad de Río de Janeiro.

Viola es productor fonográfico, empresario de producciones y compositor, tiene trabajos junto con Aldir Blanc, Ana Terra, Carlinhos Vergueiro, Marcia Peltier, Jatobá, Marioziño Lago Filho, Valter Queiroz, Sergio Sampaio, Marcio Monteiro entre otros. Vicente es instrumentista e intérprete.

La influencia musical se debe, en parte, a su madre alegre y musical. Cinco hermanos son músicos. Comenzó a tocar guitarra con diez años, cuando su primo no estaba utilizando el instrumento. Solamente a los 15 años tuvo su primer profesor de música, Othon G. Rocha Filho, el cual creó un método para enseñar a tocar, y luego fue adoptado en las escuelas de música.

— Frente a los meandros difíciles que la música nos impone, creamos condiciones imprescindibles para crear nuevos parámetros de resistencia de la música como un todo — dice Vicente Viola.

Y profundiza:

— Mi trayectoria es marcada por los movimientos estudiantiles de la época, y la forma como la música era generada en cada momento, con sus ideales más democráticos y brasileños. Acredité en eso, pase a componer y a participar de festivales. Gané dos festivales (en el Colegio Cruzeiro, Río de Janeiro, tres años seguidos, en primer lugar — a fines de los años 70 e inicio de 80) y el festival estudiantil de Río de Janeiro, en la Sala Cecília Meireles, en tercer lugar, con la música Zamba del Trabajador.

Vicente recuerda que su carrera se inició exactamente allí, a partir de aquella premiación.

— De ahí en adelante, pase a la condición, y a la experiencia de músico profesional de la noche. Ahí conocí muchos nombres y tengo estos tres grandes como referencia: Chico Buarque, en 84; Taiguara y João do Vale.

Fue en un festival en la TV Manchete, Son das Aguas , en 1986, que una composición de Vicente Viola y Renato Carvalho, Martelo Linfático , les dio el segundo lugar. La música es un vocero, alguien que habla como representante del pueblo al gobierno, justamente en el período Sarney, con el extraño desaparecimiento de Tancredo Neves y ascensión "automática" del antiguo presidente del partido fascista a la Presidencia de la República. O sea, nuevamente habían ensuciado la tentativa de la constituyente con elecciones directas.

Que mueran las ilusiones

Vicente se sintió maduro con ese trabajo. Entendió que había ingresado en alguna cosa más que un festival, ganó una premiación, que sus estudios y lucha constante le habían proporcionado una cierta calidad en su profesionalismo.

— En aquel mismo año participé de tres aberturas de show de Chico Buarque, El mismo show fue presentado en Cuba, y tuvo la participación de Mercedes Sosa. Pablo Milanes y Silvio Rodríguez.

En 1988, en el Estadio de Remo, de la Lagoa, participó de la abertura, en el show de Zé Ramalho. Fagner, Gonzaguinha, entre otros. En la abertura, mismo año, en el Sambódromo, en el show en conmemoración a los diez años de la Federación de las Asociaciones de Moradores de Río de Janeiro, con la participación de Djavan, Taiguara entre otros.

En 31 de julio de 1990, participó del show de Taiguara, Sergio Ricardo y Jatobá, en el auditorio de la Escuela de la UFRJ. El Jornal do Brasil comentó, después, que la música había sido más fuerte que Geraldo Vandré, en Para no decir que no hablé de flores.

— Gravé Son Brasil en la Globo, en mayo de 1988. En julio, gravé el programa Arrumación, de Saulo Laranjeiras, en la TV Cultura de BH. En 1992, participé del festival internacional de Roovderport, en Johanesburg, África del Sur, tercero lugar.

Nuevos cambios, nuevas observaciones son sumadas a la formación de Vicente Viola:

— Los show mayores, en Cuba y en África, me permitieron sentir un poder muy grande del pueblo, de la juventud que es siempre la misma, es de aquella verdad incontestable, de que unido el pueblo jamás será vencido. Principalmente a la posibilidad de juntos mostrar el gran soberano poder de las masas. Ese sentimiento existió en todos los festivales, de mayor o menor expresión que participé.

De 1992 a 2000 Vicente Viola hace varias aberturas de show. Entretanto, algo muy grave vino a tona en aquel momento, en el país. El llamado retorno a la democratización no pasaba de ilusiones que comenzaran desmoronar. Tanto mejor que ellas se van. Pero lo grave es que se profundizaban la dominación semicolonial, el atraso, el oscurantismo cultural que socorría el modelo económico hostil al pueblo brasileño. Los espacios consagrados a la literatura y al arte disminuyeron en consecuencia de la crisis política. En el área musical la crisis evolucionó. La antigua censura, que cortaba textos, presentaciones, que enmudecía a todos, ahora prohibía el raciocinio y eliminaba una a una todas las vías de acceso a la divulgación de cosas útiles, promoviendo como nunca la desafinada charlatanería, el barullo ensordecedor, la histeria, la música del impostor.

El requisito

Viola continuó en la noche, luchando por su sobrevivencia, pero también trabajando en la formación de jóvenes músicos. El legado a través de la educación musical, en el Conservatorio Estadual de Leopoldina — 2000 a 2006, que envolvió cerca de 130 alumnos, pasaría a ser su mayor proyecto realizado, en términos sociales y artísticos, mismo que apenas respondiese a una ínfima demanda de la juventud.

— .el camino de la (mía y la de todos) evolucionó en la música, un instrumento que permitió divulgar sistemáticamente la necesidad del arte y el desarrollo de las potencialidades humanas, no apenas de los alumnos, pero de toda una sociedad. Dio frutos afirma orgulloso.

Viola continúa en la noche con sus show y proyectos de educación. Tiene un proyecto nuevo, volcado para la terapia en la música. Lejos de las especulaciones, su trabajo se prende para traer el poder de desarrollar el control sensorio-motor juntamente con la conciencia de la cultura brasileña auténtica, vale decir, de la música expresando la vida misma de nuestra gente.

Música no es don, no es lujo cultural; es cultura. Algo que solo se aprende con las lecciones de vida de nuestro pueblo — dice decidido.

Una parte de sus alumnos es constituida por pobres, pero se sienten inseridos en el mismo contexto que los demás. Vicente hace cuestión de conservar el estatus de estudiante para todos, buscando extraer el mejor legado musical inserido en el pueblo brasileño.

Su CD Alma — que divulga en sus show, él dice tener

— .construido para registrar sus trabajos conjuntos que hizo a lo largo de su carrera, y mantiene su propio sello, Elo Producciones.

Los bares, la noche, no apenas para Viola, pero para incontables músicos son el eslabón restante e imprescindible con el público, una vez que el mercado sofocante viene cortando todos los vínculos del artista con el público, es decir, de la historia de las relaciones humanas con el arte, particularmente con el arte brasileña.

Festivales para la juventud

Viola, que participó de tantos festivales, ya en una época en que grandes nombres de nuestra arte habían sido apartados de su posición, ese tipo de espectáculos culturales exploraban ya tan fácilmente el carácter competitivo, y los intereses comerciales más mezquinos y extraños a la vida nacional, amenazaban con tal fuerza la música, considera:

— Los festivales son importantes para la juventud. La renovación de espectáculos que reúnen multitudes de jóvenes, principalmente teniendo como centro la música, que no va atrás simplemente de impresiones escénicas y musicales, pero buscando la identificación de toda una época, una identificación nacional y popular, es una necesidad insustituible para las generaciones.

Continúa:

— El monopolio de los medios de producción impuso un modelo que no es festival, sino el show de la censura, del ambiente colonizado, del barullo más o menos compasado, de la histeria haciéndose pasar por música; el tormento de la juventud cuando le falta precisamente la música.

Y Viola completa:

— Es necesario erguir festivales, un mundo de ellos, que sea al mismo tiempo una forma evaluación del pueblo. No puede ser selectivo del punto de vista del interés privado, particular, comercial, como hoy, pero que reúna valores auténticos, nacionales, profundamente populares y democráticos, del punto de vista de expresar los más profundos intereses de nuestro pueblo.

Vicente Viola concluye:

— Vivir como músico de la noche, no es una situación restante, terminal, relegada a la de sobrevivencia personal, simplemente. La música es una forma de expresión de nuestro pueblo. Además, no soy el único, o uno de los pocos. Queriendo o no, los músicos de la noche conforman un movimiento. Cuando surgieren nuevos festivales, mucha gente ha de percibir que ellos, entonces, no surgieron del nada. Surgieron de la música, producidas de varias formas, así como las más diversas y profundas manifestaciones del pueblo.

Viola ( Este endereço de email está sendo protegido de spambots. Você precisa do JavaScript ativado para vê-lo. ) se presenta en la plaza de alimentación del Shoping Bay Marketing, los viernes. En el restaurante Chapéu de Couro, en Bonsucesso, los sábados.

Martillo linfático
Vicente Viola / Renato Carvallo 

Yo sangro en mi canto el dolor más visceral
El dolor de mi pueblo que es todo tristeza
Que en vano se debate -igual ave presa
Sin poder romper el círculo fatal
Que lo aplasta y lo arrasa y lo lanza en el caos
Y tulle las voluntades que afloran en el aire
Pone tranca en las bocas que osan gritar
E impide el sueño de un bello porvenir
En el ardid, en el logro, en la amenaza de punir
Bestia dando patadas a la orilla del mar

La tierra es bendita, posee riquezas
Que envidian países de otros océanos
Pero es regida por crueles soberanos
En el exiguo límite de sus estrechuras
Por tras un equipo en desorden y ladino
Vendiendo el país conforme se le da
Y el pueblo hambriento sin poder gritar
Asiste inerme al expolio a la burla
De los ogros siniestros a la luz de las antorchas
Exponiendo los cinismos a la orilla del mar

Hicieron de la tierra una pústula viva
Entregado al zamba de los dientes voraces
De la empresa de fuera, dichas: capataces
Que mandan y desmandan de forma efectiva
Y la patria presa al cabestro de la ojiva,
Vendida y estuprada, sin fuerza y sin aire
Solo para que algunos pocos pudiesen sumar
En las cuentas suizas unos millones más
Ofertando la honra a las multinacionales
Del pueblo exhausto a la orilla del mar

Aquí hago punto y el dolor no se estanca
Pero siempre habrá, a pesar de los contrarios,
Un poeta sangrando en sus breviarios,
En el altar de sus versos que del alma arranca
El sueño más lindo que el hombre en si planta
Que es la libertad de se gobernar,
Tener libre la voluntad y libre su pensar
Tener en la propia mano la rienda del destino
Sin temer arbitrios y como un niño
Bañarse sonriendo a la orilla del mar

Para Adquirir CDs y entrar en contacto para Show, la dirección electrónica de Viola es www.vicenteviola.com.br

 


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