El pueblo repudia la demagogia fascista

A- A A+
Pin It
Traducido por Enrique F. Chiappa

Personificación del espíritu carioca, el estadio Maracaná, en la inauguración de los XV Juegos Panamericanos, expresó, con seis estruendosas chifladas el repudio de todos los brasileños al apoyo del gerente Luiz Inácio a la política asesina de policías de los hogares de la población pobre en las favelas, y que solamente en el Complejo del Alemán hizo 44 muertos y 72 heridos, en dos meses de una ocupación que atentó contra las vidas de 200 mil personas.

Nelson Rodrigues decía que, cuando la población carioca está indignada, "el Maracaná chifla hasta minuto de silencio" y, en la ceremonia de inauguración de los Juegos Panamericanos, la ululante indignación del pueblo en las tribunas y de los atletas brasileños que desfilaban indignados con las "balas perdidas" hizo con que se retirase cabizbajo, amparado por Sergio Cabral Filho, que no sabía donde meter la cara.

Después, lo que se oyó fue el público cantar:

— Soy brasileño, con mucho orgullo, con mucho amor!

En ese caso, el pueblo ya no tiene como convivir con la policía — de paisana o uniformizada, federal, estadual, municipal — que solamente sabe prender y matar. En el año de 2003, fueron efectuadas 24 mil prisiones; en 2006, apenas 6 mil. En el corriente año, de enero a abril, 449 personas fueron muertas por la represión que tuvo 10 bajas. El record mundial de la crueldad es de 10 supuestos bandidos por policía muerto. En Río, la proporción ya está en 44 para 1.

En el año pasado, el estado de Río registró 39,5 muertos por grupo de 100 mil habitantes — 160% mayor que los 15,2 registrados en el estado de San Pablo. En 2006 la ciudad de Río de Janeiro (6 millones de habitantes) registró 2.465 asesinatos, superando la ciudad de San Pablo (11 millones) donde ocurrieron 2.056.

Río tiene el liderazgo nacional en la violencia contra jóvenes, que sobrepasó los 100 muertos por 100 mil. Según estudio de la UNESCO, el hospital Getulio Vargas, próximo a algunas favelas más violentas, trató, el año pasado, de 473 personas heridas de bala, de las cuales 27 eran niños. Hasta la primera semana de mayo de este año el hospital ya atendió 237 heridos de bala, con una media diaria 86% mayor que la media del año pasado.

Matar en serie

En el día 24 de octubre del año pasado, cerca de 500 moradores del Complejo del Alemán (Río de Janeiro) se reunieron en una colectiva con la imprenta, con la presencia de representantes de diversas entidades, para denunciar las atrocidades cometidas bajo inspiración fascista, por integrantes del BOPE de la Policía Militar (PM) contra la población. Los números ni llegan a ser mencionados: mal comenzara la reunión, el celular de uno de los presentes tocó para informar que, en aquel instante, una señora acababa de ser asesinada por una "bala perdida" (¡) .

"Rosinha Garotinha" estaba dejando el gobierno y ni tomó conocimiento de la indignación reinante en aquella localidad delante de la violencia del Batallón de Operaciones Especiales — BOPE — de la Policía Militar, contra trabajadores, hombres, mujeres, niños, ancianos, a los cuales todas las gerencias — federal, estadual, municipal niegan condiciones dignas de vida: salud, educación, habitación, trabajo, en fin, la garantía de sus derechos.

La truculencia en números

Estudios del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía de la Universidad Cándido Mendes revelaron que, en 2006, en el Estado de Río, nada menos que 1036 personas fueron muertas en supuestos enfrentamientos con policías, en comparación a 1098 en 2005, y 983 en 2004. Esa escalada de la gerencia pasada, que parecía haber enfriado con el Natal, el carnaval, y la subida de Sergio Cabral al gobierno de Río.

Sin embargo, al final de abril de 2007, vinieron a público estadísticas según las cuales en los meses de enero y febrero de este año, la policía de Río prendió 24% menos y mató 52% más, en relación al mismo período del año anterior. Las aprehensiones de drogas y de armas también cayeron: 15% y 13%, respectivamente.

El informe del Instituto de Seguridad ISP traía una señal de alarma: los "autos de resistencia", o muerte en enfrentamiento con la policía, relativos a la ciudad de Río de Janeiro, habían subido nada menos que 29% ¡.En abril , 36,5%, o 449 registros, contra 329 de enero a abril de 2006.

Delante de estos datos, la analista Leonarda Musumaci, del Centro de Estudios de Seguridad y Ciudadanía, explicó a la "Folha de San Pablo": "Los datos muestran que no hay reducción ni de la violencia policial ni de la criminalidad".

Todo esto sucedió, sin embargo, antes de la Policía Militar decretar estado de sitio para las 12 favelas del Complejo del Alemán, extendiéndose por los barrios de Peña, Iñauma, Bonsucesso, Ramos y Olaria, con el pretexto del asesinato de dos miembros de la corporación. Y poco demoró para que los 200 mil habitantes de la región volviesen a estremecerse con los tiroteos y sufrir las mismas humillaciones, los mismos robos, extorsiones, invasiones de casas, zurras y todo tipo de amenaza de muerte de octubre pasado.

Gran parte de las residencias quedó sin luz, agua y teléfonos por orden de los policías, cuando hasta transformadores fueron destruidos a tiros.

Show para gringos

El sitio al Complejo del Alemán deja entrever, sin embargo, que existen muchas más cosas entre la gerencia FMI-PT y la Ciudad Maravillosa de que lo que puede suponer la denuncia vana. La ansiedad no contenida, por ejemplo, quiere agradar las corporaciones transnacionales (Sansung, Kodak, Jonson-Johnson, Adidas y tantas otras) envueltas con los Juegos Panamericanos.

Como inversiones gubernamentales de 1,32 billones de euros (R$ 3,5 billones) no se hayan mostrado suficientes para dar vida al Caue, el pequeño sol sonriente y deportivo que simboliza la competición, repentinamente el gerente Luiz Inácio, para "competir con el crimen organizado", superó el apagón aéreo con su Aerolula y tira de su valija R$ 1,6 billón para "urbanizar las favelas de Río", como si el pueblo no estuviese exigiendo un programa habitacional serio, en vez bastarse con un teleférico para conducir personas al punto más alto de la favela.

Un estudio publicado en mayo último por el Instituto de Pesquisa Económica Aplicada del Ministerio de Planeamiento alerta que el costo de los homicidios ocurridos en el país totalizaba , en 2001, nada menos que R$ 9,1 billones, o sea, casi seis veces la verba prometida por el gerente Luiz Inácio para Río de Janeiro, no "ofrecer flores a los traficantes". Alexandre Carvallo, Daniel Cerqueira, Rute Rodrigues y Waldir Lobão, los autores del trabajo, alertan que la represión en Brasil es reconocidamente uno de los mayores problemas actualmente enfrentados por la sociedad. Entre las consecuencias originadas, la pérdida de vidas representa enorme pérdida de inversiones en seres humanos y, por lo tanto de capacidad productiva. Concluyen, entonces, que el total de vidas perdidas fue de 4,96 millones de años, siendo 2,15 millones debido a homicidios y 1,24 millón por accidentes de transporte. Entre 1980 y 2005 ocurrieron en Brasil 794 mil asesinatos, con un aumento anual de 5,6% en el número de homicidios.

Desde el inicio de las obras de las instalaciones relacionadas a los Juegos, millares de familias pobres han sido removidas de las áreas que habitaban por muchos años, muchas veces sin amparo legal e indemnización justa. Todavía hay cerca de 75 mil personas amenazadas de remoción, particularmente en regiones más valorizadas como Zona Sul, Jacarepaguá y Barra da Tijuca. En los próximos meses, el movimiento popular contra las remociones creció y se organizó, realizando importantes movilizaciones contra esa que es la mayor ola de remociones de comunidades desde las administraciones Carlos Lacerda y Negrão de Lima, en plena dictadura militar.

Sin embargo la amenaza tiende a continuar, inclusive por que la presencia de esas localidades es un obstáculo para los grandes emprendimientos inmobiliarios que se intensifican en el rastro de las obras del Pan y cuya comercialización va crecer todavía más con la presencia, "in loco", de extranjeros compradores en potencial.

Favelización acelerada

Mientras que la Policía ampliaba el cerco al Complejo del Alemán, se expandía en Vargen Grande, en el otro extremo de la ciudad, una nueva favela, con el nombre de Vila Taboiña, sumando ya, 230 habitaciones precarias de madera y más de 200 familias catastradas.

La expansión acelerada de las favelas se confunde con el colapso del sistema de crédito habitacional para la población más empobrecida en Brasil. Las dos décadas que marcaron la explosión de la "vivienda subnormal" — clasificación del IBGE para residencias en áreas irregulares, con inmuebles distribuidos desordenadamente y sin acceso a servicios básicos — coinciden con la extinción del Banco Nacional de Habitación (BNH), en 1986, y el agravamiento de la crisis económica que, desde los años 80, viene minando empleo y renta de los brasileños.

Desabrigados son más

La combinación de plagas comandadas por el FMI ha tenido efectos dramáticos para la población más empobrecida que, sin otra opción de vivienda, acaba inflando las favelas. Estudios del sociólogo Luiz Cesar Queiroz Ribeiro, del Instituto de Pesquisa y Planeamiento Urbano y Regional (Ippur-UFRJ), revela que 97,2% del déficit habitacional brasileño están concentrados en las familias con "renta" de hasta cinco salarios mínimos (o R$ 1.300). No por acaso, es este el segmento absolutamente marginado de oferta de crédito inmobiliario.

Queiroz Ribeiro calcula la necesidad de viviendas en 3.755.966 — poco más de la mitad de las estimativas de estudios del Banco Mundial, de la Fundación João Piñeiro y de la Fundación Getúlio Vargas (FGV-RJ), que varían de cinco a 6,6 millones de unidades. En el estudio del Ippur, apenas 0,7% del déficit se refiere a hogares con renta domiciliar per capita superior a diez salarios mínimos. Nada menos que 76,3% están asociados a las familias con rendimiento de hasta un salario mínimo y medio.

El sociólogo hace cuestión de resaltar que, en Brasil, apenas 20% de las familias que demandan por vivienda tienen condiciones de pagar por ella. Los 80% restantes no tienen ni renta ni condiciones de asumir un financiamiento por 15 años.

Persecución general

La "limpieza social" promovida en función de los Juegos Panamericanos extrapoló las remociones. En las áreas centrales y otras frecuentadas por los turistas, se intensificó la persecución a vendedores ambulantes, de quien duerme en las calles (especialmente niños), cuidadores de automóviles, etc. La represión y retirada de las calles de esa "población indeseada" es realizada bajo el rótulo de campañas como "operación Zona Sur Legal" (que comenzó en junio de 2003 y fue conducida por la Guardia Municipal de la Prefectura y por la Policía estadual), o la "Copabacana", que movilizo diversos órganos estaduales con la policía a su frente, en el barrio internacionalmente famoso de Copacabana, uno de los más frecuentados por turistas, se define explícitamente como un "choque de orden".

Desde que se anunció la realización de los Juegos Panamericanos en Río, la "seguridad" pasó a ser preocupación oficial dominante, tanto en la "Ciudad Maravillosa" como en Brasilia y en San Pablo, que hospeda los mayores escritorios de las corporaciones transnacionales.

Sergio Adorno, uno de los estudiosos brasileños más conocidos mundialmente, contradice las marionetas entronizadas por el FMI, Luiz Inácio y Sergio Cabral, diciendo que "hoy el crimen organizado es casi socialmente producido; cerrar puntos de venta de drogas y prender traficante no acaba con el tráfico. Al final, el tráfico en las favelas es apenas la punta del iceberg ." El problema mayor de la criminalidad en el país es que no hay de hecho una política de seguridad pública, ni la menor voluntad de prender los verdaderos jefes. Lo que sobra es voluntad de matar.


Traducciones: Este endereço de email está sendo protegido de spambots. Você precisa do JavaScript ativado para vê-lo.

Edição impressa

Endereços

Jornal A Nova Democracia
Editora Aimberê

Rua Gal. Almério de Moura 302/4º andar
São Cristóvão - Rio de Janeiro - RJ
Tel.: (21) 2256-6303
E-mail: anovademocracia@gmail.com

Comitê de apoio em Belo Horizonte
Rua Tamoios nº 900 sala 7
Tel.: (31) 3656-0850

Comitê de Apoio em São Paulo
Rua Silveira Martins 133 conj. 22 - Centro
Reuniões semanais de apoiadores
toda segunda-feira, às 18:45

Seja um apoiador você também!

Expediente

Diretor Geral 
Fausto Arruda

Editor-chefe 
Mário Lúcio de Paula
Jornalista Profissional
14332/MG

Conselho Editorial 
Alípio de Freitas
Fausto Arruda
José Maria Oliveira
José Ramos Tinhorão 
José Ricardo Prieto
Henrique Júdice
Hugo RC Souza
Mário Lúcio de Paula
Matheus Magioli
Montezuma Cruz
Paulo Amaral 
Rosana Bond
Sebastião Rodrigues
Vera Malaguti Batista

Redação 
Ellan Lustosa
Mário Lúcio de Paula
Patrick Granja