La matanza del Complejo del Alemán

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Traducido por Enrique F. Chiappa

Los números oficiales hablan de 42 muertos y 80 heridos desde que la policía ocupó el Complejo del Alemán, el día 2 de mayo. Sin embargo, pesquisas realizadas por AND revelan que el número de víctimas puede llegar a 160, entre muertos, heridos y desaparecidos. Reportaje realizada en las favelas Grota y Morro do Alemán constata el repudio del pueblo a la acción policial, mientras que estudiosos afirman que la gerencia estadual de Sergio Cabral adquiere contornos fascistas y atiende a los intereses de USA.

Con el dedo en el gatillo, un soldado de la Fuerza Nacional De Seguridad, fuertemente armado y equipado, está colocado junto al muro de la entrada principal de la Favela da Grota, en el Complejo del Alemán. De vez en cuanto él se asoma y mira para adentro. Su uniforme es camuflado en tonos de gris y cubre el cuerpo entero. De aquel ser humano solo se ve parte del rostro. Sus armas son una pistola .40 y un fusil 5,56 un modelo desarrollado por la Industria de Material Bélico de Brasil INBEL. Pesa cerca de 3 Kg. menos que el AR-15, permite régimen de tiro automático y tiene cargador para 30 cartuchos. El 5,56 es el mismo calibre utilizado por las tropas de la OTAN, que generalmente operan con fusil FN Herstal F2000, que puede ser combinado con lanzagranadas de 40 Mm.

Es casi mediodía de un sábado ensolerado en Río de Janeiro, día 7 de julio de 2007. Hasta el anochecer, nuestro equipo de la AND recorrió la Gruta y el Morro del Alemán, dos de las trece favelas del Complejo del Alemán, que se extiende por cinco barrios de la Zona Norte de la ciudad: Ramos, Peña, Iñauma, Olaría y Bonsuceso. En 27 de junio, la región fue palco de una matanza que tuvo repercusión nacional e internacional. De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública, 19 personas fueron muertas por la policía en ese día, y desde el inicio de la ocupación, en 2 de mayo, fueron 42 víctimas fatales y cerca de 80 heridos. Sin embargo, una pesquisa realizada por nuestro equipo indica cerca de 50 muertos, 10 desaparecidos y aproximadamente 100 heridos. Una media de casi 3 víctimas por día.

No cabe al periodista, o a la policía, decir cuantos de ellos eran inocentes y cuantos culpados. En un Estado de vieja democracia, con connotaciones democrático — liberales, formalmente inocentes y culpados son definidos por el Poder Judiciario, después de formulada una acusación y garantizado un amplio derecho de defensa. Y el periodista, de acuerdo con su juramento, debe "combatir todas las formas de preconcepto y discriminación y valorizar los seres humanos en su singularidad y en la lucha por su dignidad".

La socióloga y directora del Instituto Carioca de Criminología, Vera Malaguti, criticó duramente la tentativa de separar los muertos con antecedentes criminales de los que no tenían pasaje por la policía:

— Considero esa separación perversa — dijo, para después completar: — Esa no es una operación policial, eso es una matanza. Es chocante que la medida del suceso sea el número de víctimas, que la truculencia sea el suceso. Esa idea de limpiar para después venir la pureza nos recuerda la Alemania de Hitler, el Chile de Pinochet. Ese es el fascismo brasileño.

Margina la demencia una acción policial de esas proporciones en un lugar densamente poblado como el Complejo del Alemán. Antes mismo de entrar en la Grota, al bajar del ómnibus, eso queda nítido. De ese lado de la calle hay una tienda que vende agua de coco casi colada en un taller de automóviles que por su vez está al lado de una casita de portón bajo. Tres niños están sentados allí conversando. Todavía en la parada del ómnibus, hay un movimiento frenético de vans y kombis que comunican las comunidades de la región al centro de la ciudad y a otros barrios de la Zona Norte. El barullo es incesante de los amplificadores de esos vehículos, que anuncian sus destinos, y ya hace parte del escenario local.

Atravieso la calle estrecha, pero bastante transitada, y finalmente entro en la Grota, para donde el periodista Tim Lopes fue llevado en 2002, después de ser enviado para hacer un reportaje sensacionalista de la Red Globo, extremamente arriesgada, sobretodo después de tener su rostro exhibido en red nacional durante el Premio Esso de Reportaje. Aquí lo que llama la atención en primer lugar es la gran cantidad de personas circulando por la calle principal. Hay un intenso comercio local que, junto a la feria de frutas, legumbres y verduras, forma un corredor por donde los peatones se exprimen entre bicicletas y motos. Hay un intenso contacto entre las personas, mucho mayor de que en la Avenida Río Branco en hora de almuerzo.

Una interacción constante que va desde un simple saludo hasta una breve conversación que puede ser sobre un amigo en común o sobre el día a día, el clima , el perro del vecino y esas cosas que parecen pocas, pero que en el fondo son las que nos hacen llevar la vida. Aquí en el Complejo del Alemán viven cerca de 200 mil personas y, de acuerdo con la policía, 450 son traficantes minoristas lo que significa 0,2% del total.

Más o menos en la mitad de la Grota, entro en una callejuela en dirección al Morro del Alemán. Las calles son irregulares, algunas veces solo puede pasar uno de cada vez. Llego a la sede del Raíces en Movimiento. Se trata de un grupo que promueve cursos de arte, de telar y de comunicación crítica con el objetivo de identificar las potencialidades de los jóvenes y desarrollarlo. Allá ellos me muestran una de las actividades del proyecto Circulando — Diálogo y Comunicación en la Favela . Es una galería de Graffiti a cielo abierto, que tiene 53 paneles pintados a partir de 2001. En uno de los dibujos el artista aprovechó las características del muro: un caño pasó a ser la boca de un personaje y el portón un cartel. Creatividad por aquí no falta.

Continúo subiendo. Las calles van perdiendo pavimento, y el barro complica la caminada. Son cerca de 40 minutos, de paso acelerado, hasta el tope. Pero la vista compensa. De arriba se puede ver prácticamente toda la Zona Norte. La iglesia de la Peña, el Maracaná, Engeñon y la vista de la Bahía de Guanabara, bien al fondo. El Puente Río-Niteroi parece un pequeño viaducto, dada la distancia. Voy conversando con uno y otro, y observo que las personas tientan llevar sus vidas, pero la violencia es el tema recurrente. Una de las ruedas de conversación muestra eso claramente. Cuatro niños suben sus barriletes, uno dice:

— Algunas veces tengo ganas de salir de esta favela, pero yo la adoro

El otro contesta:

— Hay mucho tiro.

A lo que le contesta:

— ¿Dónde no hay tiro?

Debajo del tiroteo

Ya en la decida, visito la casa de Maria Aparecida. Ella es nacida y criada en la Grota, tiene 42 años y está desempleada. Su último empleo fue de domestica en Tijuca, en "una casa de familia", dice. Ella vive al lado de la casa que fue dinamitada por la policía (ver foto) y me contó lo que sintió cuando la policía invadió la favela:

— Yo vivo abajo, aquí es de mi madre. En la hora de los tiros no sabía donde quedarme. En la hora del peligro, cuando la calle estaba peligrosa, yo iba para cima. Cuando aquí llenaba corría para bajo. Entonces cuando comenzó el tiroteo, allí se incendió, y todo el mundo comenzó a correr. Mismo con los tiros mucha gente se juntó para tirar agua y conseguimos apagar el fuego.

María Aparecida continúa el relato:

Los niños aquí y ellos en el portón. Les pedimos por el amor de Dios para ellos salir por que aquí hay chicos. Es peligroso con la policía aquí. Y si ellos tiran para acá. Ya tengo dos tiros en la cocina, también dos tiros en el baño. Ellos querían quedarse aquí en el patio. Por lo menos los que vinieron aquí no abusaron. Solamente entraron y dijeron "quede tranquila, y escóndase". Les dijimos "no, por favor, salgan". Finalmente ellos se fueron .

AND — Doña María , pregunto, ellos pidieron permiso para entrar?

No pidieron. Golpearon la puerta. Mi hermana estaba agachada con miedo de los tiros. Ella dijo 'voy abrir, pero aquí solo hay morador. Por el amor de Dios!". Entonces ellos entraron y se pusieron cerca de la ventana y nos mandaron para la sala.'No, no vamos salir. Ustedes salen por que aquí hay niños'.

AND — ¿Ellos mostraron algún documento autorizando la entrada en su casa?

— No mostraron nada. Si pidiese un documento creo que me daban un cachetazo. Si quiere entrar entra, ve que no hay nada, nadie aquí es bandido. Aquí es familia. Ellos entran ven que no hay nada y se van. Ahora, todas las veces que la policía viene, ellos quieren quedarse en esta casa. Ellos permanecen hasta la hora que quieren. Nosotros pasamos a ser albo juntos. No es fácil. Quien tiene problema de corazón muere. Mi hija se sintió mal con presión alta y fue para el puesto de salud. La presión subió para 18. No es fácil.Eso no es vida.

Otro que vivió de cerca esa experiencia fue Sebastián Vieira da Costa, un vigía jubilado de 78 años. Él vive en el Morro do Alemán desde 1968 y construyó la casa con su salario que recibía de su empleo de vigía, donde tenía que marcar el punto de 15 en 15 minutos para asegurar al patrón que no estaba durmiendo. Y solo trabajaba en "lugar peligroso", dice:

— Trabajé en Manguitos, Cayu, Isla del Gobernador y Jardín Gramacho, iba desde las 10 de la noche hasta las 5 y media de la mañana. Y solo tenía un día de descanso. Todos los días subía y bajaba todo ese morro, tomaba dos ómnibus, demoraba más de una hora de viaje y otra media hora para subir al pie de la Grota

Él dice que nunca vio una operación policial como esa. Su casa quedó clavada de tiros, incluyendo la pared lateral, la heladera, máquina de lavar y tanque de agua.

Sebastián cuenta que descerrajaron las dos puertas de la casa de la hija. Y quien va a pagar por eso, pregunto. Él apenas responde en un lamento:

— Es difícil Solo Dios, por que uno es pobre y lucha con dificultad.

La matanza

Bajo alegación de combate al tráfico, los gobiernos del Estado y Federal desencadenaron una operación sin precedentes. 1.350 hombres, tres caverones (vehículos blindados), un helicóptero y nueve francotiradores fueron movilizados en esa acción que comenzó a las 9h de la mañana, horario de intensa movilización de personas en las calles. Quien estaba dentro de casa no salió. Quien estaba fuera tentó volver. Fue el caso de David de Souza Lima, un niño de 14 años que había ido a visitar la tía y fue agarrado por los policiales. Su laudo cadavérico presenta señales de tortura, así como el de otros nueve: Rafael Bernardino da Silva (20 años), Geraldo Batista Ribeiro (41), Jairo Cesar da Silva Caetano (28), Bruno Vianna Alcantara (22), Cléber Mendes (36), Bruno Rodríguez Alves(21), Emerson Goulart (26), Uanderson Gandra Ferreira (27) y Marcelo Luiz Madeira (27). De os 78 tiros encontrados por la pericia en los 19 cuerpos, la mayoría fue en el tórax y en la cabeza y 32 fueron disparados por las espaldas, dos indicios evidentes de ejecución. Del lado de la policía, nadie fue muerto o quedó gravemente herido.

Como dice un policial:

— Fue como tirar en patos.

Los otros cuerpos identificados fueron de Paulo Eduardo dos Santos (18), Maxwel Vieira da Silva (17), Rafael Marques Serqueira (26), Luiz Eduardo Severo Madeira (28), Bruno Paula Gonçalves da Rocha (20), Alexsandro Jose de Almeida (34) y Claudomiro Santos Silva (29).

En el mismo día, de noche, los ocho puestos vagos en el tráfico minorista ya habían sido repuestos. La venta de drogas estaba en pie. La Policía Militar no está dentro de las favelas. Apenas la Fuerza Nacional de Seguridad cerca algunas estradas. ¿Qué pasó? ¿La alegación de 'combate al tráfico' era falsa? ¿O la misión falló? AND tentó oír el Secretario de Seguridad Pública, José Mariano Beltrame. Fueron tres telefonazos y dos correos electrónicos, pero no hubo respuesta.

Las pericias concuerdan con los primeros relatos de los moradores. Muchos relatan saques a residencias y establecimientos comerciales. Algunos dijeron, inclusive, que no hubo intercambio de tiros.

— Yo vi cuando los policías entraron en mi casa. Estaba en la cocina con mis cinco hijos. Dentro torturaron dos niños y mataron un hombre. Cuando pude retornar, mi casa estaba totalmente revirada. Mi ropero destruido, la heladera con un tiro. Los policías llevaron también mi celular. Mis hijos están traumatizados, no quieren vivir más aquí. Voy vender la casa. Dijo un morador que no quiso identificarse.

Otra declaración denuncia un asesinato a cuchilladas:

— La policía invadió la casa, estaban los cuatro adentro. Colocaron todo el mundo en el piso, separaron dos en cada cuarto, y vi cuando lo acuchillaron, limpiaron el cuchillo todo sucio de sangre en el pantalón y cargaron el cuerpo para afuera. Entonces oí un tiro.

El entonces presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la OAB, João Tancredo, se colocó con firmeza.

— No tengo la menor duda de que el Estado está actuando fuera de la ley. Cuando alguien comete una barbaridad, usted habla con el Estado para tomar medidas. Pero cuando es el Estado que comete el delito, que se hace? Pregunta el abogado.

El historiador y diputado estadual Marcelo Freixo fue por la misma línea:

— Lo que tenemos aquí en Río son prácticas de ejecución y no de confronto.

Por otro lado, el presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa de RJ, diputado Alessandro Molon, no se manifestó cuando la Secretaría de Seguridad prohibió que la OAB indicase un perito para acompañar los registros cadavéricos. Mientras no respondía a los pedidos de entrevista de la AND, el diputado mantuvo contacto prácticamente diario con "O Globo", donde ganó amplio espacio y tuvo sus declaraciones usadas para sustentar la versión de que "todavía no había pruebas de que hubieron ejecuciones". En los bastidores de la política carioca, se comenta que Molon será candidato del PT a la alcaldía de Río de Janeiro. Moradores del Complejo del Alemán reclamaron que las ONGs AfroReagge y Cufa evitaron posicionarse contra la acción policial en trueque de promesas de los gobernantes.

En el día siguiente a la matanza de la policía, João Tancredo fue al Complejo del Alemán oír los relatos de los moradores. Reunió innumeras denuncias de personas que sufrieron heridas, excoriaciones, lesiones corporales, amenazas, sustracciones y daños diversos causados por la policía. El abogado contrató una pericia independiente, que constató fuertes indicios de ejecución, como tiro por las espaldas y en la nuca, además de un cadáver con heridas de arma blanca. Además el perito Odoroilton Larocca Quinto afirmó que su trabajo estaba perjudicado por que las víctimas ya llegaron al IML sin la ropa del cuerpo y el local del crimen había sido desmontado.

A partir de ahí, João Tancredo pasó a recibir amenazas de muerte por el teléfono. Él no se dejó abatir y llevó las denuncias a la imprenta y al Ministerio Publico. En el día 18 de julio, el presidente de la OAB/RJ, Wadih Damous, exoneró João Tancredo de la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos. En protesto, la gran mayoría de los integrantes de la comisión renunció colectivamente y denunció la postura de Wadih Damous a la ONU y a la Organización de los Estados Americanos.

La presidenta del Grupo Tortura Nunca Más, Cecilia Coimbra, hizo el siguiente comentario sobre el apartamiento de João Tancredo: "Fue un acto arbitrario, autoritario, en función de ciertas alianzas y compromisos políticos asumidos. Queda con eso, intocada la política de seguridad pública del Estado de Río de Janeiro, que viene siendo implementada: militarizada y de exterminio". AND fue hasta la sede de la OAB y solicitó entrevista con el presidente de la entidad, Wadih Damous, pero no hubo respuesta hasta el cierre de esta edición.

El monopolio de la imprenta

En los días siguientes a la matanza de la policía, "O Globo" publicó reportajes absolutamente favorables al exterminio. En los días 28 y 29 de junio, fueron nueve páginas sobre el asunto, siendo que aproximadamente 95% del espacio fue usado para apoyar la policía. Mismo cuando las señales de ejecución ya eran evidentes, el diario asumió un discurso fascista del gobernador Sergio Cabral para justificar las muertes: "eran todos bandidos". Este argumento, muy utilizado en la Alemania nazista, contraría la propia lista divulgada por la Policía Civil, que apunta antecedentes criminales para apenas 11 entre los 19 muertos de los números oficiales.

Toda la imprenta carioca apoyó, incondicionalmente, la matanza del 27 de junio. La imprenta paulista, por otro lado, ofreció una cobertura más equilibrada. Nada demás, pero por lo menos abrió espacio para los moradores y mantuvo una cierta crítica a esa política de seguridad. La socióloga Vera Malaguti vaticina:

— La cobertura de la imprenta carioca fue vergonzosa. Va quedar para la historia. Y la historia es cruel, por que la verdad siempre aparece.

Regístrese, sin embargo, que todo el monopolio de la imprenta utilizó — y utiliza — el término "guerra" para designar las confrontaciones entre policía y traficantes minoristas, pretexto formal para agresión y declaración de verdadera guerra que oculta los motivos reales que la suscita. Pero el término presupone haber lucha ideológica por el poder , componente fundamental en una guerra. El concepto de guerra se prende a la lucha armada entre estados o entre clases sociales por la realización del poder político. Disputas entre traficantes y policías no significa exactamente una guerra, por que ellas no ocurren en función de cambio en la estructura del poder político.

El término "guerra contra el tráfico" — tal como utilizado por las autoridades y el monopolio de comunicación — además de ocultar las verdaderas contradicciones en la sociedad brasileña, sirven para "legalizar" la represión sangrienta contra el pueblo desarmado, justificar las "bajas" (muertes, en lugar de prisiones de los verdaderos bandidos, principalmente los grandes), como también los tales "daños colaterales" — , matanza de quien no tiene nada que ver con la historia. Sirve para legalizar crímenes contra la paz y la humanidad: violencias y pillajes, asesinatos de gente del pueblo. Por fin, violan las leyes y las convenciones reconocidas sobre la guerra — si de ella tanto insisten en hablar.

Y se sienten tan confiados en lo que dicen y en lo que hacen que, de lo alto de su locura, ciertas autoridades proclaman la guerra sin el menor cuidado con las consecuencias, inclusive aquellas que revelan producir criminales de guerra .

Hay que resaltar que el equilibrio de fuerzas entre la policía y los traficantes minoristas pende favorablemente para los primeros . De acuerdo con las propias informaciones de la policía los minoristas están en menor número, poseen armas y equipamiento a inferiores. Además, mientras que la policía viste botas, pantalón e uniforme apropiados, con tejido especial, el traficante minorista anda de chinelas, bermuda y sin camisa. Mientras que el policía posee cantil, binóculos, casco, anteojos para protección contra fragmentos de tiros, abundante munición, granadas profesionales, gas lacrimógeno, pistolas, cuchillos, fusiles, y lanzagranadas, además de entrenamiento especializado, apoyo logístico de vehículos blindados, de helicópteros y del monopolio de la imprenta, el bandido de la favela tiene apenas pistolas y fusiles usados, muchos de los cuales desviados de las propias fuerzas de seguridad, confiesa la imprenta de ellos. Confiesa y contraría informaciones anteriores, sin el menor pudor. Antes decían que los traficantes tenían más armas que la policía. Hoy, lo que más se ve es PM con fusil ametralladora colgada en el pecho. Ya el servicio público de salud, educación.

Pero, lo principal no reside en la constatación de la superioridad de los pequeños bandidos o de policías, sino en dejar claro que el pueblo que viene siendo agredido — justamente él que no tiene arma ninguna ni declaró guerra a nadie.

Uno de los resultados de esa doblemente criminosa distorsión de la realidad (criminosa inclusive por hacer la apología de una guerra de agresión al pueblo) puede ser notado por las reacciones de personas de la clase media, que apoyan (y en casos recientes, hasta parten para) el asesinato de bandidos, de mendigos, zurras de prostitutas — o lo que la imaginación del incauto, alienada por el monopolio de la imprenta, aseguró tratarse.

Cecília Coimbra, profesora de la UFF y vicepresidente del Grupo Tortura Nunca Más, resalta el poder de los medios de comunicación en moldar las percepciones y forjar consensos:

— Sectores de la "clase media", con su subjetividad envenenada por los medios de comunicación de masa, creen que esa política de exterminio es necesaria para resguardar su seguridad .

Lo que los traficantes minoristas hacen es disputar el control de un determinado territorio para comercializar productos altamente lucrativos, como cocaína y mariguana, cuyo gran beneficiario es el tráfico mayorista . El mismo poder público — que no impide la entrada de esas sustancias de venta ilícita en el país — utiliza la policía para reprimir la comercialización cuando juzgar conveniente. O sea, el tráfico mayorista internacional sigue intocado.

Esa política, con el pretexto de reprimir los traficantes minoristas, está promoviendo un verdadero exterminio en un determinado segmento de la población carioca: moradores de favelas, entre 15 y 24 años, principalmente. Hay víctimas también entre los trabajadores de la seguridad, sobretodo policías, en la política general de seguridad.

La verdadera intención

Pero entonces, ¿Cuál sería el objetivo de una reacción como esa? ¿Y que pretende el gobernador del Estado al prometer repetirla en otras favelas? ¿Por qué el presidente de la República vino a público a apoyar una política ineficiente y genocida, hablando de "pétalos de rosa" y en "polvo de arroz"?

Nuevamente Vera Malaguti comenta:

— Quedé perpleja con la declaración de Lula. Siempre supe que él acostumbra hacer esas concesiones para gobernar, pero hay cosas con las cuales no se puede transigir, al menos tan abiertamente. Y no se puede transigir con la matanza de pobres. El objetivo de esa política de seguridad es la 'limpiexa' de las áreas pobres. Es la política criminal de contención social de la pobreza y sus difíciles lucros, como vendedores ambulantes y cuidadores de automóviles, creados por el propio sistema y después eliminados — afirma.

Mauricio Campos, integrante de la Red Contra la Violencia ( entrevista, en esta edición "La violencia que la burguesía gusta" ) resalta algunos aspectos importantes de esa política de seguridad pública, término que él hace cuestión de criticar.

Mauricio recuerda la visita reciente de Anne Peterson, asesora de Condoleezza Rice, a Río de Janeiro, donde se encontró con el gobernador Sergio Cabral. En la ocasión (17 de mayo) fueron cerrados acuerdos de colaboración directa del gobierno yanqui con el gobierno del Estado de Río de Janeiro.

Otros aspectos destacados por el representante de la Red Contra la Violencia fueron la proximidad con los Juegos Panamericanos y la invasión de Haití, donde Brasil sigue órdenes del imperialismo. Esos dos puntos fueron adelantados por AND en las ediciones 34 35, respectivamente.

— El interés de USA es colocar en práctica una política mundial de militarización de todos los conflictos. La única ventaje que USA tiene hoy es fuerza militar. No tiene más ventaje tecnológica, ni económica. Pero ventaje militar tiene. Eso es innegable. Entonces, cuanto más haber situaciones de guerra, de conflicto en el mundo, los sectores de USA que giran en torno del aparato militar acumulan más condiciones de obtener lucros con ventas de armas, municiones, equipamientos, consultoría en seguridad, etc. — afirma Mauricio.

Uno de los resultados más visibles de la opresión en los barrios pobres fue descrito por la socióloga Vera Malaguti, en su libro El miedo en Río de Janeiro "La hegemonía conservadora en nuestra formación social trabaja la difusión del miedo como mecanismo inductor y justificador de políticas autoritarias de control social. En Brasil, la difusión del miedo, del caos y del desorden han siempre servido para detonar estrategias de neutralizar y disciplinar las masas empobrecidas".

Pero la historia muestra que no se puede oprimir un pueblo durante mucho tiempo. Donde hay dominación, hay resistencia. Manifestaciones fueron organizadas durante los Juegos Panamericanos; fajas fueron levantadas, en el Complejo del Alemán, contra Sergio Cabral; Las redes de movimientos sociales están fortaleciéndose; la vida que pulsa dentro de cada individuo nunca podrá ser absolutamente controlada. Mismo que muchos subestimen los moradores de las favelas, es bueno dejar registrado que la gran mayoría sabe perfectamente lo que está aconteciendo.

Como dice alguien del Alemán: "La Globo está aplaudiendo la policía". Los enemigos ya fueron identificados.


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