100 años de la gran Revolución Socialista de Octubre

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Las Tesis de Abril definen el camino a la Revolución Socialista

El Gobierno Provisional, formado por los más característicos representantes de los capitalistas y latifundistas aburguesados, estaba amarrado a los imperialistas anglo-franceses y proseguía con la política de guerra. Sordo a las reivindicaciones vitales del pueblo, continuaba a negar tierra a los campesinos y pan a los trabajadores.

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Las promesas y exhortaciones oportunistas de los esseristas, mencheviques y kadetes en apoyo al Gobierno Provisional aún encontraban apoyo en las masas, pero no podrían continuar a engañarlas por mucho tiempo.

Se abrió, en este periodo, una intensa lucha en el seno del Partido bolchevique sobre el posicionamiento en relación al Gobierno Provisional, resultado del retraso político de una parte de los militantes del Partido que habían quedado mucho tiempo en las prisiones y desterrados. Contra esas posiciones atrasadas, el camarada Stalin, junto con Molotov  y la mayoría del partido, rechazó el apoyo al Gobierno Provisional, el defensismo de los mencheviques y esseristas, y convocó el partido a la lucha activa por la paz y contra la matanza imperialista, derrotando la posición semimenchevique de Kamenev  de apoyo condicional al Gobierno Provisional.

En la dirección de las actividades del Comité Central y del Comité de los Bolcheviques de Petrogrado  el camarada Stalin, encarnando de modo consecuente las posiciones de Lenin, congregó el Partido para la lucha por el desarrollo y transformación de la revolución democrática burguesa en revolución socialista.

Ya en 14 de marzo1, en la dirección del Pravda2, Stalin había publicado dos artículos intitulados “Sobre los Sóviets de los Diputados Obreros y Soldados” y “Sobre la Guerra”, en los cuales concentraba la atención de los bolcheviques y de todo el pueblo sobre la necesidad de reforzar el poder de los Sóviets: “es necesaria la alianza de los obreros con los soldados, es decir, los campesinos junto a los soldados, hacerla consciente y sólida, prolongada y estable, bastante estable para oponerse a los ataques provocadores de la contrarrevolución. Pues es claro para todos que la garantía de la victoria definitiva de la revolución rusa está en el refuerzo de la alianza del obrero revolucionario con el soldado revolucionario. Los órganos de esta alianza son los Sóviets de los diputados obreros y soldados”.

La situación política era compleja y llena de contradicciones, y exigía del Partido Bolchevique un programa concreto de la lucha para obreros, soldados y campesinos, que apuntase el camino para el desarrollo ulterior de la revolución.

Lenin regresa a Rusia

El día de 3  de abril, Lenin regresó a la patria. Al recibir la noticia de la llegada de Lenin a Petrogrado , el Comité Central y el Comité de Petrogrado  del partido tomaron medidas urgentes para anunciarlo a todos los barrios, empresas y unidades militares de la capital, de Kronstadt  y todos los alrededores.

Era día de Pascua. Las fábricas no trabajaban, los periódicos no publicaban, pero los barrios de Viborg, Moscú, Narva, en la isla Vassílievski y los barrios Petrogradski y Lituano de Petrogrado  se agitaron con la noticia de la llegada de Lenin.

La noticia de su llegada se esparció por la ciudad con una rapidez extraordinaria. En las fábricas Obukov, Putílov y otras de la capital, fueron convocados comicios relámpagos de los bolcheviques, para organizar la recepción a Lenin. Miles de obreros, con los bolcheviques al frente, decidieron dirigirse a la estación Finlandia.

Cuando, en Kronstadt, se supo que Lenin iba a llegar, los marineros dieron señal de alarma, se reunieron en un mitin y, para la calorosa recepción, destacaron una patrulla mixta, que partió inmediatamente para Petrogrado.

De todas partes, se dirigieron para la estación de Finlandia, obreros de la fábrica Putílov y marineros de la flota del Báltico, que llevaban antorchas al frente. El entusiasmo general abarcó todas las capas de los trabajadores de Petrogrado  que, individualmente y en multitud, si congregaron para recibir Lenin.

Para la estación Finlandia, con las banderas desplegadas, partieron los delegados bolcheviques de la I Conferencia de los Sóviets de Toda  Rusia, que acababa de concluir sus trabajos, y las delegaciones del Comité Central del Partido bolchevique y de su Comité de Petrogrado. Poco después, toda la plaza y las calles vecinas de la estación habían sido completamente invadidas por las columnas de obreros, obreras, soldados, marineros y guardias-rojos. Al frente de las organizaciones obreras, marchaba la milicia obrera armada.

Como escribió el Pravda, a la noche se juntaron en la estación Finlandia decenas de miles de personas, entre soldados, marineros y sobre todo obreros, para acoger Lenin.

El jefe de la revolución fue erguido y llevado por los brazos hasta la gran sala de espera donde los mencheviques Chkeidse y Skobelev  lo esperaban para dirigirle un saludo de “bienvenidas” en nombre del sóviet de Petrogrado , en el cual expresaban la esperanza de que Lenin “marcharía en consonancia” con ellos. Pero Lenin, sin escucharlos, pasó por alto, dirigiéndose para las masas de obreros y soldados, y, encima de un coche blindado, pronunció el famoso discurso en el cual llamó las masas a luchar por el triunfo de la Revolución Socialista. “¡Viva la Revolución Socialista!”, fueron las palabras con que Lenin concluyó el discurso. Las miles de personas que se encontraban en la plaza repitieron sus palabras.

Las célebres Tesis de Abril

Un día después de su llegada tras años de destierro, Lenin participó de una reunión del Partido bolchevique en el Palacio de Táurida  donde expuso las célebres Tesis de Abril, volviendo a exponerlas más tarde en la Asamblea de los Sóviets de Diputados Obreros y Soldados de Toda a Rusia.

Las tesis de Lenin “Sobre las Tareas del Proletariado en la Presente Revolución”, también llamadas de Tesis de Abril, trazaron para el Partido y el proletariado la línea revolucionaria clara del pasaje de la revolución burguesa a la revolución socialista. Esas tesis cumplieron la tarea histórica de peso mundial, de acelerar la marcha de la revolución rusa, orientando las masas trabajadoras de Rusia para la lucha resoluta por el poder de los Sóviets y por la victoria del socialismo en el país.

Sobre la importancia histórica de las Tesis de Abril, el camarada Stalin dijo: “Fueron necesarias las célebres Tesis de Abril de Lenin para que el Partido, con un rápido impulso, pudiera alcanzar el nuevo camino”.

Las tesis expresaban el fundamento teórico y el plan concreto para abordar el pasaje de la etapa democrática a la etapa socialista de la revolución. Así decían las Tesis: “La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el pasaje de la primera etapa de la revolución, que dio el poder a la burguesía por faltar al proletariado el grado necesario de conciencia y organización, para su segunda etapa, que debe colocar el poder en las manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado”.

En el terreno económico, las medidas de transición descritas en las Tesis se resumían en: nacionalización de toda la tierra del país, mediante confisco de las tierras de los latifundistas; fusión de todos los bancos en un sólo Banco Nacional, sometido al control del Sóviet de diputados y obreros; implantación del control sobre la producción social y la distribución de los productos.

En el terreno político, Lenin preconizaba el pasaje de la República parlamentaria para la República de los Sóviets. Un importante avance, pues hasta entonces los teóricos marxistas venían considerando la República parlamentaria como mejor forma de transición para el socialismo. Y, en relación al Gobierno Provisional lanzó la consigna: “¡Ni el mínimo apoyo al Gobierno Provisional!”.

Las Tesis de Abril cumplieron la tarea histórica de peso mundial, de acelerar la marcha de la revolución rusa, orientando las masas trabajadoras de Rusia para la lucha resoluta por el poder de los Sóviets y por la victoria del socialismo en el país

En las tesis, Lenin afirmaba que la guerra continuaba siendo de rapiña, una guerra imperialista, aún bajo el nuevo Gobierno Provisional. Esa era una diferencia clara y patente entre los reformistas y revolucionarios. Los mencheviques, esseristas y kadetes  reforzaban en las masas la idea de defensa del mantenimiento de la guerra no para la conquista, pero para la defensa del Estado, creando lo que Lenin llamó de defensistas  honradamente engañados.

Lenin fue aún más a fondo en la cuestión de la guerra, afirmando que “Quién se limita a ‘reivindicar’ a los gobiernos burgueses la conclusión de la paz o la ‘revelación de la gana de paz de los pueblos’, etc., de hecho está resbalando para el reformismo. Porque la cuestión de la guerra, objetivamente, sólo se coloca revolucionariamente”. Y subrayó: “No hay salida de la guerra para una paz democrática, no impuesta por la violencia, para la liberación de los pueblos del yugo de los intereses de miles de millones a pagar a los señores capitalistas, que enriquecen por cuenta de la ‘guerra’ – no hay salida sino la revolución del proletariado”.

Lenin preconizaba que era necesario esclarecer a las masas sobre el carácter imperialista de la guerra y hacerlas comprender que, sin derrotar la burguesía sería imposible acabar con la guerra. Esclarecía también que la predominancia de los mencheviques y esseristas  en los Sóviets servía de vehículo a la influencia de la burguesía sobre el proletariado. Y definía la misión del Partido:

“Explicar a las masas que los Sóviets de diputados y obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y que, por eso, mientras este gobierno se dejar influenciar por la burguesía, nuestra tarea sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de modo paciente, sistemático, tenaz, y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas.

Mientras estemos en minoría, desarrollaremos un trabajo de crítica y aclaración de los errores, defendiendo a la vez la necesidad de que todo el poder de Estado pase para los Sóviets de diputados obreros, a fin de que, sobre la base de la experiencia, las masas se liberen de sus errores”.

En aquel momento, Lenin no incitaba a la insurrección contra el Gobierno Provisional, que aún estaba sostenido por la confianza de los Sóviets, pero aspiraba por medio de la aclaración y reclutamiento conquistar la mayoría dentro de ellos, cambiar la composición política de estos y, a través de ellos, la composición y política de gobierno. Dadas las condiciones objetivas, lo que se adoptaba era el punto de vista del desarrollo pacífico de la revolución.

El lema “Todo el Poder a los Sóviets” abría la posibilidad de acabar pacíficamente con la dualidad de poderes en el país. Y, respondiendo a la censura de algunos dogmáticos que atacaban sus posiciones, Lenin respondió: “Es preciso saber adoptar el punto de vista del marxismo, que dice que esta transformación de la guerra imperialista en guerra civil se basa en condiciones objetivas y no subjetivas. Por ahora, renunciamos a ese lema, pero sólo por ahora. Las armas ahora están en las manos de los soldados y de los obreros y no de los capitalistas. Mientras el gobierno no comenzar la guerra, haremos nuestra propaganda pacíficamente”.

La defensa de Lenin de la transformación inmediata de la revolución democrática en revolución socialista enfrentó resistencias e importantes incomprensiones. Viejos bolcheviques argumentaban que había sido el propio Lenin que los había enseñado a no quemar etapas en el proceso revolucionario y que en 1905 él había defendido la posición del proletariado en la revolución democrática burguesa por la “dictadura democrática revolucionaria de obreros y campesinos”. Lenin, citando Goethe afirmaba que “¡la teoría es ceniza mi amigo, verde es el árbol de la vida!”, diciendo que esta dictadura se había realizado por la vida y no como en las fórmulas estrechas de nuestra teoría y esta era los Sóviets. Que la revolución democrática se había realizado fundamentalmente con la derrumbada de la autocracia zarista y que había surgido una dualidad de poderes, el gobierno provisional y los Soviets. El gobierno provisional representaba la contrarrevolución al negarse a aplicar las exigencias de las amplias masas de la ciudad y del campo, tales como poner fin a la guerra y entregar la tierra a los campesinos. Que se había tornado decisivo para salvar la revolución, era necesario profundizarla pasando rápidamente a la revolución socialista.

En las Tesis de Abril, Lenin exigía que el partido dejase de llamarse Partido Social Demócrata, denominación adoptada también por los partidos de la Segunda Internacional y los mencheviques rusos que se habían convertido en oportunistas y social-chauvinistas. Lenin proponía que el Partido bolchevique adoptase el nombre de Partido Comunista de Rusia (bolchevique), denominación científicamente exacta, ya que la meta final del partido es la consecución del comunismo.

Y finalmente, las Tesis de Abril exigían la fundación de una nueva Internacional, la Tercera Internacional o Internacional Comunista, libre de todo oportunismo y social-chauvinismo.

El día 14 de abril, se celebró la Conferencia bolchevique de la ciudad de Petrogrado, en la cual fueron ratificadas las Tesis de Abril que sirvieron de base para sus deliberaciones. Todo el partido aprobó las Tesis de Lenin, con la salvedad de individuos aislados del tipo de Kamenev, Rykov y Piatakov.

Las Tesis de Abril provocaron una gritaría rabiosa entre mencheviques, esseristas y burgueses que temían que los bolcheviques lanzasen la reivindicación del pasaje del poder para las manos de los Sóviets.

Como producto de esa histeria oportunista dirigida contra Lenin, el renegado Plekhanov, adherido al ala menchevique, publicó un artículo que calificaba el discurso de Lenin de “discurso de un hombre que deliraba” y el menchevique Cheidse llegó al absurdo de declarar que “Lenin quedará sólo al margen de la revolución, pero nosotros seguiremos nuestro camino”.

Los acontecimientos de los días siguientes irían a comprobar cabalmente las tesis de Lenin tanto en la caracterización política del Gobierno Provisional como un gobierno de los capitalistas, de los peores enemigos de la paz y del socialismo, como del carácter imperialista de la guerra y en la definición de las tareas del proletariado en la situación que se había creado.

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Referencias:

- Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la URSS. Editorial Victoria. 1945. Redactado por la Comisión del Comité Central de la P. C. de la U.R.S.S., aprobado en 1938.

- Albert Nenarókov. Historia Ilustrada de la gran Revolución Socialista de Octubre - 1917 en Rusia, mes a mes. Ediciones Progreso, Editorial “Adelante!”.

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1 - Utilizaremos aquí siempre las fechas conforme el Calendario Juliano, destacando siempre en las fechas más importantes su correspondencia también en el calendario gregoriano.

2 - Pravda (La Verdad, en ruso) fue el órgano de prensa del Partido bolchevique creado en 1912, editado en San Petersburgo y, posteriormente declarado órgano oficial del Comité Central del Partido Comunista de Rusia, en 1918. Es importante destacar que este Pravda bolchevique nada tiene a ver con el periodicucho de seguidores de Trotsky publicado en Suiza.   

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