El gobierno, las Fuerzas Armadas, el tráfico de drogas y crisis militar

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El hecho de haber sido encontrado un oficial de la Fuerza Aérea Brasileña con 39 kilos de cocaína en 25 de junio no es de extrañarse. No es la primera vez y ni será la última que serán encontradas drogas transportadas en aeronaves vinculadas a las Fuerzas Armadas. Este caso, ocurrido en un avión que daría soporte a la aeronave del presidente, sugiere que había una práctica habitual, de usar y abusar de este procedimiento. Sugiere también la existencia de una red bajo protección de la jerarquía de las cúpulas y no un simple azar, como sugirió el general charlatán Augusto Heleno.

Charge: Vini Oliveira

La relación entre militares (especialmente oficiales) de las Fuerzas Armadas con el tráfico de drogas no es algo nuevo: en abril de 2019, por ejemplo, un mayor de la Aeronáutica fue condenado por la justicia civil a 16 años de prisión por tráfico internacional de drogas y asociación criminal. Él fue sorprendido con 32,9 kg de cocaína en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), situación muy semejante a la de ahora.

En 2015 y en 2011, dos coroneles, también de la FAB, fueron condenados por tráfico internacional de drogas. En 2013 otro militar fue condenado, esta vez un teniente del Ejército, también por tráfico de drogas.

Sólo en 2018 fueron registrados 228 casos envolviendo tráfico, posesión y uso de drogas por militares, en una evidente y vergonzosa demostración de que no se trata de excepciones o casos puntuales. La investigación fue del propio monopolio de la prensa, la revista Veja, uno de los mayores defensores de ese régimen de explotación y opresión, cuyos guardianes son las Fuerzas Armadas.

Siendo el tráfico de drogas un lucrativo negocio financiado por un sector de los magnates del capital financiero, de la gran burguesía local y del latifundio, y siendo las Fuerzas Armadas reaccionarias guardianes de esas clases, tal relación promiscua es inevitable.

Crisis en el gobierno y en las Fuerzas Armadas

La calificación de Heleno, jefe del Gabinete de Seguridad Institucional (GSI), de que el traficante fardado sorprendido fue un caso puntual irritó el propio hijo de Bolsonaro, Carlos, que, por señal, es tenido como “el más preparado” y hasta “responsable” por la victoria de su padre. El fascista hijo culpó el general Heleno por el hecho de no haber sido realizada una inspección en la tripulación del avión.

Según el periódico Folha de São Paulo, Carlos comentó: “¿Por qué piensan que no ando con eses agentes de vigilancia? Principalmente aquellos ofrecidos por el GSI? En su gran mayoría pueden (sic) ser hasta hombres bien intencionados y creo que sea, pero están subordinados a algo que no creo. He gritado vanamente hace meses internamente e infelizmente soy ignorado”.

Tampoco es la primera vez que Carlos desconfía de los generales, tal como él mismo afirmó. Hay inclusive cuestionamientos de la parte del grupo de Bolsonaro sobre las investigaciones de la puñalada contra el ahora presidente, sugiriendo que el acto fue a mando del alto generalato, como hemos analizado.

Carlos y Olavo de Carvalho, responsables por generar crisis después de crisis en el alto escalón del gobierno Bolsonaro (ya que ellos son los portavoces de las posiciones extrema-derechistas que, por ahora, no pueden ser pronunciadas por el propio presidente), ha derrumbado algunos de los generales en la pulseada  entre el grupo de Bolsonaro con el gobierno militar secreto del Alto Mando de las Fuerzas Armadas (ACFA).

Todo eso es señal de más crisis, reflejo de las contradicciones entre la derecha (liderada por el ACFA) y la extrema-derecha (liderada por Bolsonaro, Carlos, Olavo, et caterva). La presencia de Bolsonaro en cerca de 16 actividades militares indica que el presidente quiere reforzar su apoyo en el seno de la tropa, presionar el ACFA para ganar una cuota de este para su proyecto fascista e imponer el régimen militar que advoca.

El resultado de la lucha por la dirección de la ofensiva contrarrevolucionaria, disputada entre el grupo de Bolsonaro y el ACFA, aún no se puede prever. La lucha entre ellos continuará a crecer y puede tener desenlace violento, aunque esta no sea la tendencia principal.

Como presidente, Bolsonaro está limitado en sus declaraciones golpistas, aunque aprovecha todas las oportunidades para atacar y desgastar el ya desmoralizado Congreso, mientras su camarilla fuera del gobierno ataca el Supremo Tribunal Federal. El plan de que sólo un régimen militar puede mantener la “orden” en el país y librar la patria, la familia, la moral y las buenas costumbres de la amenaza del comunismo está siendo llevado a todo momento. Con sus proposiciones demagógicas, tal grupo intenta crear una opinión pública en los sectores medios de la población y cultiva la masa manejada por las iglesias evangélicas para servir de masa de maniobra en apoyo a su plan. De la misma forma, Bolsonaro actúa en las Fuerzas Armadas, principalmente explorando e instigando, a través de sus secuaces, las contradicciones de las tropas con los privilegios de los altos oficiales.

Por ahora, el ACFA quiere evitar el enfrentamiento abierto y público. Los generales apuestan que con el tiempo se producirá mayor desgaste de Bolsonaro con su base fascista civil y en las tropas y siguen gobernando de hecho, gracias a la tutela ejercida por el Grupo de Haití, aunque con tropiezos e insensateces. El plan de la derecha hegemónica del ACFA es acumular fuerzas para librarse de Bolsonaro cuando sea posible, neutralizar la extrema-derecha en el seno de las tropas (especialmente en la masa de soldados, sargentos y suboficiales ) y llevar adelante, dentro del marco constitucional, el golpe militar desatado con la Operación “Lava Jato”. En su plan, el golpe reformaría el actual sistema político – lo máximo posible con cobertura constitucional y “legal” – de modo a centralizar el poder en el Ejecutivo, manteniendo la apariencia de “funcionamiento de las instituciones” cuando, en realidad, serán sólo asesorías.

Ya a las masas populares, a través de la lucha popular combativa en defensa de sus derechos pisoteados, sólo les resta el camino de la rebelión.

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