Editorial - ‘Reforma Previsional’ es la chispa de la revuelta

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Por más que Bolsonaro quiera disimular la compraventa de votos de parlamentarios para a aprobar la “Reforma Provisional” en el Congreso, y por más que intente esconderse por detrás de leyes anteriores, no hay como negar los escandalosos negociados realizados con los grupos de poder de las fracciones de las clases dominantes de este decrépito capitalismo burocrático, en su crisis general de descomposición.

Para encubrir la práctica del “toma y daca” que condenan en retórica, Bolsonaro y el gobierno de generales liberaron más de R$ 1,5 mil millones, en la víspera y el día de la votación de la “Reforma”, en enmiendas parlamentarias que atienden a los intereses de referidos grupos de poder, a los lobby regionales y a las oligarquías.

Beneficios al latifundio (agronegocio) también fueron garantizados, a través de renuncias fiscales y perdón de las deudas con la Seguridad Social, gracias al “empeño” del gobierno y de ese Congreso de corruptos. Según el texto aprobado en primer turno, el día 10/07, como ya de praxis, no serán cobradas contribuciones provisionales sobre las exportaciones del latifundio. Además de eso, se abrió brechas para perdonar la deuda de los latifundistas con el Fondo de Asistencia al Trabajador Rural (Funrural), cuyo valor sobrepasa R$ 17 mil millones! Nada extraño, finalmente, como dijo el propio Bolsonaro a la bancada ruralista: “Ese gobierno es de ustedes”.

Otros privilegios mantenidos se destinan a las Fuerzas Armadas y a todo el sistema de represión policial, sectores que constituyen su principal base social formada por personas con empleo garantizado, salarios elevados y jubilaciones privilegiadas; personas liberadas de la obligación de servicio a los 55 años de edad, mientras los trabajadores y trabajadoras  tendrán que contribuir respectivamente hasta los 65 y 62 años, con absurdos 40 años de aportes.

Siendo este un Congreso despreciable, negoció con Bolsonaro, además de las enmiendas, la distribución de más de mil cargos comisionados, y el capitán fascista ofertó aún al  “grupo de la biblia” el nombramiento de un ministro en el STF “terriblemente evangélico” – en las palabras del propio. Esto sin mencionar los beneficios al “grupo de la bala”, concretizados por proyectos de leyes a ser editados posteriormente. Y en el ansia por ganancias y privilegios, los diputados, sinvergüenzas y aprovechadores, buscaron insertar enmiendas que agregaron más ventajas a sus intereses y de sus patrones, en una comprobación horrenda del inmundo mostrador de negociaciones que tal casa es.

La deuda de los monopolios de la gran burguesía y del latifundio con la Seguridad Social, cuyo pago garantizaría su funcionamiento sin la necesidad de cortes abominables en los derechos de los más pobres, es el retrato del carácter de clase de un gobierno de los ricachos; gobierno capaz de tantas tramoyas para conseguir engañar cuota de la población con su canto de sirena.

La Huelga General, concretizada por las grandes movilizaciones contra la “Reforma de la Seguridad”, a pesar de los oportunistas electoreros y los colaboracionistas de las centrales sindicales, fue sólo el prenuncio del levante popular en el campo y en la ciudad. Inicio de la rebelión por mantener los derechos de los trabajadores, bajo el lema de “Huelga General de Resistencia Nacional!”. Los oportunistas, por otra parte, están preocupados en mantener sus privilegios. Nada de nuevo. Esto nos trae, una vez más, la gran verdad: la batalla de las masas por sus derechos no ocurre y tampoco depende del empodrecido parlamento brasileño, cuyo plenario está repleto de buitres ávidos por adueñarse del botín que es del pueblo, ya que es el pueblo el verdadero productor de la riqueza nacional.

Exceptuando su tropa de choque política – compuesta de oficiales militares de baja graduación, soldados y de policías civiles y militares –, y algunos privilegiados de alta burocracia y las clases dominantes locales de grandes burgueses y latifundistas – serviles del imperialismo, principalmente yanqui –, la masa de los trabajadores que aún resta en apoyo al gobierno lo abandonarán, reduciéndolo a su ínfimo tamaño, así que sentir en la propia piel los efectos de catastrófica “reforma”.

No es sin motivo que en menos de seis meses de gobierno la popularidad de Bolsonaro va cuesta abajo, comparándose a la de Collor de Mello, otro engañador de las masas con su canto de sirenas de “guerra contra los marajás”.

Todo esto, la aprobación de la “reforma”, ocurre en pleno avance del golpe militar preventivo. Ofensiva contrarrevolucionaria esta para llevar a cabo las tres tareas reaccionarias de impulsar el capitalismo burocrático con sus débiles recuperaciones de la crisis, reestructurar el viejo Estado imponiendo régimen de centralización máxima de poder en el Ejecutivo, y conjurar la gran explosión de la lucha de las masas que se avecinan y el peligro de revolución, evidenciados por los levantes de 2013-2014, los cuales abrieron un nuevo auge del movimiento de masas en el país.

La tutela del gobierno por el Alto Mando de las Fuerzas Armadas (ACFA) ha confrontado resistencia de la extrema-derecha. El grupo de Bolsonaro apuesta en el caos y se utiliza de los acontecimientos que agravan la desmoralización de las carcomidas instituciones para agitar su base en las tropas y en la opinión pública reaccionaria, objetivando presionar un sector del ACFA a tomar parte en su plan ante el crecimiento de su influencia en las tropas. Su plan es conformar la mayor opinión pública posible con la retórica de “salvación de la patria”. En verdad, Bolsonaro sólo es un obstinado en la idea de que es necesario sustituir el actual sistema político por un régimen corporativo, como único medio de salvar el sistema de explotación y opresión amenazado de colapso. Todo para favorecer aún más los latifundistas y grandes burgueses locales y se arrastrando más aún para el imperialismo yanqui.

Para la extrema-derecha no hay solución posible que no sea la imposición de un régimen militar. Para la derecha en el ACFA, tal salida aún no se hace necesaria, es peligrosa, crea inestabilidad y amplía el campo de resistencia. Tal impasse y lucha entre las dos bandas reaccionarias es insoluble y sólo cesará cuando una subyugar a otra.

Aunque no se pueda descartar una solución violenta de esta pugna, por ahora lo más probable es que el ACFA, trabajando por el desgaste “lento, gradual y seguro” del capitán reformado, consiga cocinarlo en baño-maría, pues tales generales temen provocar una profunda fisura en las fuerzas militares y precipitar una gran crisis militar. Este es el mayor de sus temores tras la rebelión de las masas. En esa pugna política están envueltos los ataques al Supremo Tribunal Federal y al Congreso Nacional, por parte de la extrema-derecha bolsonarista, buscando justificar la subyugación completa de estas instituciones por medio de la instauración de un régimen corporativo y fascista.

Sólo la Revolución de Nueva Democracia podrá defender los intereses de nuestro pueblo, cuya reducción de derechos aproxima a la barbarie. Sólo la Revolución de Nueva Democracia podrá liberar la Patria del pillaje de sus riquezas y de la opresión que la subyuga el imperialismo, principalmente yanqui. Sólo la Revolución de Nueva Democracia creará el Estado Popular Revolucionario y construirá un Brasil Nuevo.

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