Editorial - El imperialismo es la guerra

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La crisis en la cual se hunde el imperialismo y las economías del mundo todo se desarrolla como tendencia histórica de la época de los monopolios, la cual se quiere encubrir con los "planes de socorro" del capitalismo mundial. Lejos de ser la de la salida pacífica, promoviendo mercados o el bienestar de las poblaciones, esta tendencia es la guerra.

La ayuda a los monopolios decadentes sólo puede ser conseguida con mayor explotación de los trabajadores y mayor afluencia de riquezas espoliadas de los países dominados, y ese incremento está siendo arrancado a través del aumento de las agresiones imperialistas a los pueblos de las semicolonias Por otro lado, la crisis también hace más aguda la contradicción entre las potencias imperialistas por la repartija del mundo, mantenimiento y ampliación de fuentes de materias primas, de energía y mercados cautivos para sus corporaciones, provocando una nueva carrera armamentista que prepara las soluciones en el terreno militar.

Y que nadie se iluda con a pose de buen tipo presentada por el gerente yanqui en su visita a la Cúpula de las Américas, realizada en abril, cuando abusó de la hipocresía al mencionar que las relaciones de América Latina con USA serían "diferentes" a partir de su administración.

De otra forma, ¿cómo podría el país con la mayor deuda pública del mundo y un déficit público (US$1,75 billones) del 10% de su PIB cómo en USA bancar la ayuda multimillonaria a las corporaciones monopolistas?

Mientras el propio Ministerio del Interior del gobierno títere de Irak confiesa que el número de muertos aumentó 250% en abril, con relación a marzo, el pueblo afgano es víctima de macizos bombardeos que alcanzan indiscriminadamente la población civil con el pretexto de matar los "terroristas" talibanes. Obama anunció y ha implementado el envío de más tropas para ocupar el país, en un total de 21 mil hombres adicionales, lo que totalizará 59 mil soldados yanquis. Otros 3 mil franceses y cerca de 10 mil ingleses completan las fuerzas de la Otan, que también ya se comprometió a enviar mil hombres más para Afganistán.

El día 4 de mayo, un bombardeo yanqui mató cerca de 150 personas en una aldea en el noroeste del país, en la provincia de Farah. Hay aún varios relatos de ataques yanquis a localidades en Pakistán. Tras varios días negando e "investigando", la Casa Blanca no pudo más tapar las evidencias y madama Clinton vino a público pedir disculpas por el premeditado asesinato de civiles, aun así sin ni siquiera confirmar los números y circunstancias de sus muertes. Una semana antes, tropas del Estado paquistaní, "compañero" (léase lacayo) de los yanquis, ya había atacado otros poblados y asesinado cerca de 700 personas presentadas como "terroristas" talibanes por las fuentes estatales. Tales hechos muestran cual es el tipo de paz que será promovida por el imperialismo en la administración Obama.

Como se puede ver, a pesar de todas las promesas y discursos demagógicos, Obama no sólo está manteniendo las ocupaciones que USA venía realizando, como promueve nuevas ofensivas contra los pueblos afgano e iraquí, además de los aciertos con el fascista Estado de Israel en lo tocante a la política de exterminio de los palestinos, mantienen más de 180 bases militares esparcidas por el mundo, está fomentando la guerra imperialista en América Latina con la ocupación de Haití y masacres de su pueblo a través de sus procuradores del continente y actuando principalmente en la contra-insurgencia en el Perú y en Colombia.

No por otras razones, que al final de 2008, en el apagar de las luces de una sesión del parlamento peruano, se aprobó una ley otorgando a USA la utilización de los puertos de Callao (Lima) y Salaverry como base operacional de su recién reactivada IV Flota. Esta, según establece la Estrategia Marítima de USA en América del Sur, no tiene por objetivo sólo el corte de tráfico de drogas y de inmigrantes, sino que dejar patente que las aguas del Pacífico son parte de sus intereses vitales — cuando 40% de su comercio exterior y 50% de sus importaciones de petróleo pasan por aguas de América del Sur — , de contraponerse a la agresiva penetración en el continente por Rusia y China, además de su estratégica presencia atlántica, resaltada por los importantes descubrimientos de petróleo en el pre-sal por Brasil.

Y finalmente, ¿qué puede asegurar que ante la profundización de la actual crisis imperialista, y para la conjura del declino de su dominación mundial, USA no se volcará hacia confrontaciones de otras magnitudes como las de enfrentarse con Rusia y China? ¿La salida de la crisis generada por el crack de 29 se debió al New Deal o a la carrera armamentista para la II Guerra Mundial? No bastase la inevitable lucha de reparto que la crisis del capital en la época imperialista desencadena, el declino yanqui en el mundo que la actual alberga ¿no tendría en Obama la providencia que incuba este peligro? El imperialismo es la guerra.

Crece la revuelta popular

Dos levantes populares sacudieron la ciudad de São Paulo los últimos días e hicieron los reaccionarios retorcerse de odio. Sus portavoces en el monopolio de prensa nuevamente expelieron su baba hidrofóbica contra el pueblo, clamando por una acción del Estado que colocara los pobres "en su debido lugar".

Nuevamente, a ejemplo de lo que ocurrió en el barrio Paraisópolis, en febrero de este año, las masas de Ciudad Tiradentes y de la favela Tiquatira, barrios pobres y proletarios que padecen rutinariamente la acción truculenta de la Policía Militar, acudieron a las calles en protestas contra la violencia policial y de la municipalidad de São Paulo.

En la Ciudad Tiradentes, habitantes se recusaron a salir de sus casas por orden de la municipalidad, que arbitrariamente ordenó el desalojo supuestamente por causa de un terrapleno ilegal que amenazaba desmoronarse. Ningún esclarecimiento, negociación, nada. Sólo la orden. La respuesta popular fue tomar las calles, erguir barricadas e incendiar neumáticos. La policía no demoró a llegar y reprimió con la habitual brutalidad cuando se trata de gente pobre luchando por sus derechos. Espray de pimienta y balas de goma fueron utilizados contra los manifestantes.

En Tiquatira, la protesta fue contra sucesivas violaciones de los derechos del pueblo por la Policía Militar, que regularmente somete la población a las más humillantes extorciones. Revistas en cualquier persona, agresiones, prisiones arbitrarias. Contra todo eso la población cerró el tráfico de la Marginal Tietê con barricadas y neumáticos en llamas. Vehículos fueron incendiados y el embotellamiento se extendió por 16 km. La policía ocupa ahora el barrio con grande efectivo en busca de "bandidos". Parecen no saber que todos los habitantes de allí, desde el más pequeño niño al más viejo trabajador son enemigos de la policía.

Por la policía y por el monopolio de los medios de comunicación, todos fueron tratados como narcotraficantes o de estar bajo sus órdenes, siempre la misma historia para transformar el pueblo en lucha por sus derechos en criminales comunes. Ninguna palabra sobre el empeoramiento de las condiciones de vida de las masas en las grandes ciudades, el desempleo, la carestía y la miseria. Ninguna palabra sobre el confinamiento de las poblaciones empobrecidas en guetos murados y el terrorismo estatal.

Acontece que delante de esa situación, sólo resta a las masas extravasaren su odio de manera espontánea, en explosiones que ocurren en el campo, en las grandes y pequeñas ciudades, cada vez con menores intervalos entre ellas y con diferentes grados de organización. Les falta sobre todo una dirección que muestre que su problema particular es el problema general de nuestro pueblo y de la nación brasileña.

A cada nuevo levante popular, todo el odio de las clases reaccionarias emerge. Se incomodan con el hecho de que la población no se deje más explotar, agredir y humillar pacíficamente y antevén el momento en que todos, aunque parte por parte, los oprimidos se levantarán de forma organizada para derrumbarlas, instituyendo paso a paso el verdadero poder de las masas revolucionarias, la Nueva Democracia.

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