Gobierno no respeta naciones indígenas e impone usinas hidroeléctricas

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Gobierno no respeta naciones indígenas e impone usinas hidroeléctricas

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150 Indígenas fueron a Brasilia para reivindicar que sean oídos en relación a la construcción de usinas hidroeléctricas que alcanzan sus tierras.

Cerca de 150 indígenas representantes de las naciones que viven en las regiones de los ríos Teles Pires, Tapajós y Xingu, en Mato Grosso y Pará, se dirigieron a Brasilia para exigir la interrupción de las obras de las usinas en sus territorios.

Ellos permanecieron en la capital entre seis y 13 de junio y esperaban ser oídos por la gerencia FMI-PT. Los representantes reivindicaban que la “consulta” a los pueblos indígenas y ribereños a propósito de la construcción de las usinas fuese respetada y llegaron a entregar un documento presentando 33 reivindicaciones a Gilberto Carvalho, ministro-jefe de la Secretaría General de la Presidencia de la República.

En otra demostración de intolerancia, Carvalho declaró que no irá a aceptar que las obras sean interrumpidas y que irá a reforzar la presencia de la Fuerza Nacional de Seguridad en el terreno de las obras.

 “El objetivo del gobierno es claro, de construir esas obras. Ellos tienen sus objetivos y nosotros tenemos el nuestro, de que no queremos esos proyectos” – declaró el liderazgo indígena Valdeni Munduruku a la Agencia Brasil en cuatro de junio, añadiendo – “Nosotros queremos ser consultados, pero al final de la consulta queremos poder decir no y que sea llevado en cuenta. No entiendo como diálogo cuando el gobierno coloca la Policía Federal con armas en nuestra cabeza. Para nosotros eso no es diálogo, es amenaza”.

Los caciques y otros liderazgos protestaron contra el tratamiento dispensado por Gilberto Carvalho frente a la tentativa de negociar y exponer el punto de vista de las naciones indígenas:

“Nos estaban ironizando. El ministro dice que concuerda que Belo Monte tuvo errores, pero que quiere corregir allá en el Tapajós. Dice que los errores del pasado sirven para no cometer errores en el futuro. Dice que estamos enseñando al gobierno. Gilberto se ríe de nosotros al decir eso”, se indignó Jairo Saw, porta voz del cacique general Munduruku. [fuente: xinguvivo.org.br, 05/06/2013]

Ninguna de las 33 reivindicaciones de los indígenas fue atendida. De la parte del gobierno, sólo fue hecha la promesa de que, en un plazo de 20 días, un equipo visitará la aldea Munduruku Sai Cinza, en el municipio de Jacareacanga – PA, para tratar de las consecuencias del ataque de la Policía Federal en noviembre de 2012 durante la “Operación Eldorado” que resultó en el asesinato del indígena Adenilson Munduruku [ver AND nº 100 – Policías federales invaden aldea y asesinan indígena].

Durante su permanencia en Brasilia, los indígenas fueron mantenidos bajo constante vigilancia de la policía legislativa, Policía Federal y Policía Militar. El día 10, después de aguardar por más de seis horas para ser oídos por la presidenta interina de la Funai, Maria Augusta Assirati, los indígenas decidieron ocupar la sede de la Fundación en Brasilia y solamente de ese modo consiguieron registrar sus denuncias en la presidencia de la Cámara de los Diputados y tener acceso a recursos mínimos como alimentación hasta su retorno a sus aldeas.

Después de más de una semana en Brasilia, indignados con el resultado de las conversaciones con representantes de la gerencia Dilma Roussef, los indígenas desocuparon la sede de la Funai y retornaron a sus aldeas. Hasta entonces los indígenas habían publicado nueve cartas, protocolado documentos, demostrado paciencia y creían poder haber “negociaciones”. Partieron de sus distantes aldeas hasta el antro de la gestión semicolonial, se abstuvieron de pronunciarse en sus propias lenguas, todo eso para oír que les aguarda más represión, sin ni siquiera conseguir una reivindicación.

Mientras tanto, cercadas por tropas de la Fuerza Nacional de Seguridad, Policía Federal, Policía Militar e incluso del ejército, las obras de usinas en los ríos Madera, Tapajós, Teles Pires, Xingu y otros prosiguen, inundando y degradando áreas campesinas, territorios indígenas, expulsando poblaciones ribereñas. Todo eso, dígase de pasaje, no tiene como objetivo electrificar la Amazônia, pero transmitir energía barata para transnacionales, grandes mineras, etc., situadas en la región sudeste del país. El llamado “Linhão del Madera” partirá de Rondônia para el estado de São Paulo, así como el grueso de la energía generada en Belo Monte y otras usinas tendrán destino semejante. Grandes grupos liderados por empresas extranjeras ya disputan ese filón multimillonario y apresan el gobierno para que cumpla las exigencias del imperialismo y concluya esas obras a hierro y fuego.

“No queremos esa forma con que el blanco trata nuestras cosas”

Tramo de reportaje de Renato Santana y Ruy Sposati

“¿Que funciona aquí?”, preguntó Vicente Munduruku apuntando para el imponente edificio (del Supremo Tribunal Federal – STF). Segundo más viejo de su pueblo, cacique de la aldea Sai Cinza, Vicente obtuvo la respuesta: “Es donde quedan los mayores jueces del país, los que definen todo”. El mirar del cacique reposó sobre el imponente edificio y en un murmullo se puede oír: “¿Por qué no hacen nada?”. Sin almuerzo y transporte de vuelta para la Funai, bajo los efectos del calor y del sol, los indígenas fueron al Ministerio de la Justicia en búsqueda de alimentación y un mínimo de logística. Sin respuestas, siguieron de vuelta a pie hasta el órgano indigenista, cerca de dos kilómetros de distancia.

“La Funai  debería proteger y ayudar los indios, pero no hace eso. Quedamos en Brasilia hasta ahora, pero no percibimos voluntad del gobierno de hacer las cosas ciertas. Mienten y manipulan. Dicen que somos bandidos y no comparecemos en reuniones. Lo que queremos es nuestra aldea, nuestra casa, nuestra paz. No queremos quedarnos aquí, no queremos esa forma con que el blanco trata las cosas”, desahogó Valdenir Munduruku.

Traducciones: [email protected]

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