Gran maquinación no fue capaz de quitar al imperialismo de la crisis (parte 2)

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Gran maquinación no fue capaz de quitar al imperialismo de la crisis (parte 2)

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En la mañana del 11 de septiembre de 2001 el mundo asistió aterrorizado al ataque de los símbolos del poderío económico, militar y político del USA.

A las 8h46min el primer avión fue lanzado contra la torre norte del World Trade Center, que caería 102 minutos después en un movimiento que denota una implosión controlada. A las 9h03min la torre sur es alcanzada, cayendo 52 minutos después de la misma manera. Los demás edificios del complejo del WTC también cayeron igualmente, aún no habiendo sido acertados.

Un tercer avión llegó a colidir con uno de los lados del Pentágono a las 9h37min, pero con excepción de algunas pocas y confusas imágenes, no fueron revelados detalles sobre el ataque. Una cuarta aeronave secuestrada cae a las 10h03min en Shanksville, Pensilvania.

Se estima en 2.996 los muertos, entre supuestos secuestradores, pasajeros y tripulaciones de los aviones, personas que estaban en el Pentágono y en el WTC en el momento de las colisiones y del desmoronamiento y bomberos que rescataban las víctimas del incendio.

Estaba consumado el hecho que sería usado por el imperialismo yanqui para justificar toda la política de agresiones, saqueo y rapiña contra las semicolonias, principalmente en Oriente Medio y Asia Central.

Inmediatamente los atentados fueron atribuidos a terroristas islámicos, principalmente a la organización Al Qaeda, liderada por el saudita Osama Bin Laden, que estaría escondido en Afganistán. El consejo de la Otan declaró los ataques al USA como ataques a todos los países miembros y se procedió a los últimos arreglos militares. Redoblaban los tambores de la guerra.

Se siguieron los pronunciamientos de George W. Bush, entonces figura de proa de los monopolios yanquis, anunciando su “Guerra al terror” y al “Eje del mal”, términos que pasaron a balizar la estrategia de la “Nueva Orden Mundial” del imperialismo yanqui.

Con los acontecimientos de 11 de septiembre, Bush también consiguió revertir una fuerte caída en su popularidad desde su elección fraudulenta, y logró aglutinar en torno de los intereses de los monopolios yanquis a la mayoría de la opinión pública, condición utilizada para colocar en marcha la “Guerra al terror” sin grandes contestaciones. Forjó aún la expresión binaria que daría el tono de las relaciones internacionales: “O se está con USA o con el terrorismo”.

Sólo 26 días después de 11 de septiembre, en 7 de octubre, el Afganistán fue invadido por la Otan-USA en la operación designada “libertad duradera” (el nombre inicial era “justicia infinita”, ver box), e ignorando la ONU, que nada más es que un local de negocios de las potencias imperialistas. El objetivo declarado era cazar Bin Laden y la Al Qaeda y derrumbar el régimen de los talibanes, que supuestamente apoyaba la organización terrorista. Se siguió intensa contrapropaganda objetivando demonizar el régimen talibán y conquistar una opinión pública favorable a la invasión.

De cómo se sucedieron los acontecimientos esta comprobado que los planes de invasión del Afganistán ya estaban listos desde antes del día 11 de septiembre. Sobran pruebas de que los ataques eran conocidos por la alta cúpula del gobierno yanqui y era exactamente de algo de esas proporciones que ellos necesitaban para justificar el ajuste de su estrategia.

Ley Patriota es completo estado de excepción

En 26 de octubre de 2001, Bush hijo hizo ley un proyecto aprobado en el Congreso yanqui llamado USA PATRIOT Act. Se trata de un acrónimo que significa Uniting and strengthening America by providing appropriate tools required tu intercept and obstruct terrorism act (Acto de unir y fortalecer la América providenciando herramientas apropiadas necesarias para interceptar y obstruir el terrorismo).

Según la “Ley Patriótica”, la población estadounidense quedaría a partir de entonces sujeta a invasión de domicilios, espionaje, interrogatorios y tortura de sospechosos de terrorismo, sin derecho a defensa o juicio. Se generalizaron los ‘pinches telefónicos’ y el monitoreo del uso de la internet. El FBI amplió sus poderes que ya eran arbitrarios, siendo autorizado a pasar a allanar una casa mientras los residentes estuvieran fuera, cosa que ya practicaba aún sin autorización oficial.

El Patriot Act promovió una nueva caza a las brujas en el USA, a ejemplo del macartismo en los años de 1950, sustituyendo los enemigos comunistas por los terroristas, y vigora hasta hoy, prácticamente suprimiendo los tan elogiados “derechos civiles” en la mayor “democracia del mundo”.

La siniestra Doctrina Bush

Prosiguiendo en su ensañamiento de posicionarse con ventaja ante las demás potencias imperialistas para un nuevo reparto del mundo y también para empujar más para adelante el desenlace de la colosal crisis económica, la administración de Bush hijo publicaría, en 20 de septiembre de 2002, un documento llamado “Estrategia de seguridad nacional del USA”.

“El documento es una declaración de guerra a los pueblos. Es el Imperio vociferando. Es el rostro monstruoso del fascismo revelándose. Se proclama por encima de todas las naciones y pueblos del mundo, se otorga el derecho de atacar unilateralmente a todos los que se opongan a sus dictámenes, amenaza las demás potencias imperialistas, no reconoce cualquier vestigio de soberanía a los países y pueblos oprimidos” (AND nº 4, noviembre de 2002).

A continuación, pequeños tramos de la “Doctrina Bush”. Aquí se ve claramente cuáles son los designios del imperialismo y la arrogancia imperial:

“Para conseguir nuestros objetivos, nuestro primero imperativo es explicar claramente cuál es nuestra posición: Los Estados Unidos deben defender la libertad y la justicia porque estos principios son justos y verdaderos para las personas en todas las partes. Ninguna nación es dueña de estos sueños, y ninguna nación está exenta de ellos.

Como resultado, los Estados Unidos no son solamente una sociedad más fuerte, sino una sociedad más libre y más justa (…).

Nos hicieron la guerra con sigilo, el engaño y la muerte alevosa traidora. Esta es una nación pacífica, sin embargo temible cuando se provoca su ira. El conflicto comenzó en el momento y en las condiciones decididos por otros.

Terminará en la forma y en la hora de nuestra elección (…).

Acosaremos y destruiremos las organizaciones terroristas mediante la acción directa y continua, en la cual utilizaremos todos los elementos del poder nacional e internacional. Nuestro objetivo inmediato será atacar las organizaciones terroristas de alcance mundial o a todo terrorista o Estado patrocinador del terrorismo que intente adquirir o utilizar armas de destrucción en gran escala o sus precursores, y defender los Estados Unidos, el pueblo estadounidense y nuestros intereses dentro y fuera del país, mediante la identificación y destrucción de la amenaza antes que llegue a nuestras fronteras. Si bien los Estados Unidos tratarán constantemente de obtener el apoyo de la comunidad internacional, no vacilaremos en actuar solos, si así sea necesario, para ejercer nuestro legítimo derecho a la defensa propia, con medidas preventivas contra esos terroristas, a fin de impedirlos de causar daños a nuestro pueblo y a nuestro país; y privar los terroristas de nuevo patrocinio, apoyo y refugio seguro, convenciendo u obligando los estados a aceptar sus responsabilidades soberanas.”

Se siguen aún muchos otros tramos demostrativos del fascismo yanqui, pero por absoluta falta de espacio dejamos de reproducirlos, aunque sean también muy importantes.

En la introducción a esos tramos de la “Estrategia de Seguridad Nacional del USA”, A Nueva Democracia decía:
“La atención e independencia en la lectura de este documento, que condensa la llamada Doctrina Bush – así como de los Documentos de Santa Fe – hace saltar a los ojos las manos siniestras de la cúpula del Imperio (Pentágono, Departamento de Estado, CIA, etc.) en los acontecimientos de 11 de septiembre. Ellos eran indispensables para colocar en marcha los planes meticulosamente elaborados por los altos círculos de los monopolios yanquis (complejos industrial-militar y petrolífero, principalmente) representados por la administración Bush.”
En la próxima edición, trataremos de las invasiones y ocupaciones del Afganistán e Irak, la profundización del genocidio al pueblo palestino, la ocupación de Haití, así como los desdoblamientos y las implicaciones para la actual situación política, cuando, incapaz de conjurar la grave crisis económica, el imperialismo continúa a lanzarse en guerras de rapiña, como la más reciente de Libia.

Abordaremos también la heroica resistencia de los pueblos agredidos y sus valiosas enseñanzas.

La libertad duradera de agredir otros pueblos

Al anunciar “represalias” contra supuestos terroristas esparcidos por el mundo, George W. Bush lanzó el término “justicia infinita” como nombre de la operación, lo que causó polémica entre sectores religiosos, principalmente musulmanes.

Entonces fue acuñado el término “libertad duradera” para designar la operación de invasión y ocupación del Afganistán.

Conciliándose con la política imperialista para el periodo y posicionándose ante el desenlace de la crisis mundial de superproducción relativa del capitalismo, era preciso esparcir la guerra por vastas regiones del mundo, y el comando militar yanqui se utilizó del mismo nombre para bautizar otras operaciones militares.

Así, además de la Operación Libertad Duradera – Afganistán, fueron llevadas a cabo las:

Operación Libertad Duradera – Cuerno de África (desde 2002): Principalmente en la Somalia y Golfo de Adén, acusados de abrigar células de la Al Qaeda y “piratas”. Fue dirigida por el Comando Europeo del USA (Eucom) hasta la creación del Comando Africano del USA (Africom) en 2007.

Operación Libertad Duradera – Trans-Sahara (desde 2007) en la región del Magreb, norte de África, principalmente Argelia, contra células de la Al Qaeda. Dirigida por las mismas tropas de la operación “Cuerno de África”.

Operación Libertad Duradera – Filipinas (desde enero de 2002): oficialmente “Operación Águila de la Libertad”. Dirigida formalmente contra una “insurgencia islámica” en el país.

Operación Libertad Duradera – Kirguistán (diciembre de 2001 a 2004): Utilizó la ex república soviética como base para atacar el Afganistán.

Operación Libertad Duradera – Pankisi Gorge (2002-2004): contra la región de Pankisi Gorge, en la Geórgia, ex república soviética.

Operación Libertad Duradera – Caribe y América Central (iniciada en 2008): Bajo dirección del Comando Sur del USA, fueron instaladas unidades del 7º Grupo de Fuerzas Especiales en ocho naciones: Belice, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Honduras, Trinidad & Tobago, Guaina y Surinam. Aunque reconozca que no hay agrupamientos terroristas islámicos actuando en la región, el Departamento de Estado yanqui alerta para amenazas terroristas en Colombia y grupos “izquierdistas radicales en los Andes”, refiriéndose a la Guerra Popular dirigida por el Partido Comunista del Perú desde 1980.
El Estado más terrorista de la historia

Los mandatarios yanquis y su prensa monopolista no tardaron a clasificar los acontecimientos de 11 de septiembre como “el mayor atentado terrorista de la historia”, un epíteto apropiado y repetido hasta el cansancio por los medios de comunicación colonizados por todo el mundo, principalmente en la ocasión de la celebración de los 10 años de los ataques.

Intentan con eso borrar sus propios crímenes y esconder que la propia supervivencia del imperialismo se debe a incontables actos terroristas contra pueblos y naciones oprimidas en todo el mundo. Maquillan bajo diferentes terminologías las mayores transgresiones en las guerras de agresión que promueven, violando reiteradamente las llamadas “leyes de guerra” y el “derecho internacional”, todo con el beneplácito de la “comunidad internacional” y aval de la ONU.

Sin embargo, no hay dudas, el imperialismo yanqui es el perpetrador de los mayores atentados terroristas de la historia, casi todos mayores que los acontecimientos de 11 de septiembre.

Comenzando con la explosión de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, que asesinaron 170 mil personas instantáneamente y otros centenares de miles murieron por los efectos de la radiación.

Hay aún las miles de toneladas de bombas lanzadas sobre Corea, Vietnam y Camboya, así como el uso indiscriminado de agentes químicos, que provocaron sufrimientos terribles en las personas alcanzadas.

Para justificar su mayor intervención en Vietnam y bombardear la República Popular del Vietnam, fabricaron el ya desenmascarado episodio de hundimiento de una embarcación de ellos en el Golfo de Tonkín, en 1964.

Es bueno recordar también de la serie de golpes de Estado llevados a cabo por militares a mando del USA en toda América Latina, que victimaron también muchos miles de patriotas y revolucionarios, asesinados en las mazmorras del fascismo y en la tortura más vil. Uno de ellos, suprema ironía, ocurrió exactamente el día 11 de septiembre de 1973, el golpe de Pinochet en Chile.

Traducciones: [email protected]

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