¿Qué hacen las mujeres con posiciones de importancia en esta sociedad?

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¿Qué hacen las mujeres con posiciones de importancia en esta sociedad?

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Brasil tiene ahora una mujer en la presidencia de la república. ¿Y entonces? ¿Ser mujer es garantía de defensa de los intereses de las mujeres? ¿Y de qué mujeres estamos hablando?

Dilma cumprimenta o patrão enquanto é observada por Luiz Inácio

Nuestra organización – el Movimiento Femenino Popular – se afirma en la defensa de los intereses y derechos de las mujeres obreras y campesinas, de las mujeres asalariadas y de las intelectuales que se colocan al lado de las luchas del pueblo. Derechos e intereses de clase, de los hombres y mujeres de las clases trabajadoras y no de los que explotan y oprimen la mayoría absoluta de la población. No somos, por lo tanto, un movimiento de todas las mujeres. Somos una organización revolucionaria de mujeres que nace en las hileras de las luchas combativas de nuestro pueblo, como parte inseparable de esta lucha.

Basado en el carácter de clase de la lucha por la emancipación de las mujeres y de todo el pueblo, no reconocemos cualquier indicio de verdad en la declaración “gobernar para todos”. No es posible gobernar para las obreras y obreros y a la vez defender los intereses de la burguesía que los explotan. No es posible gobernar para las campesinas y campesinos pobres y a la vez defender los latifundistas, el agronegocio. Imposible gobernar para todos y mantener la desigualdad social patente en nuestro país. Imposible gobernar para todos ofreciendo “bolsa limosna” en lugar de empleo y represión violenta sobre los que no aceptan la situación de explotación y opresión. No es posible gobernar para todos y criminalizar la pobreza, a ejemplo de la brutal ocupación militar de las favelas de Río de Janeiro, en nombre de un falso combate al tráfico de drogas y al llamado “crimen organizado”, como si las drogas y las armas fuesen fabricadas en las comunidades y todos sus habitantes fuesen criminales. Finalmente, no es posible gobernar para todos cuando la sociedad está dividida en clases antagónicas y el Estado no es más que el instrumento de represión de las clases dominantes sobre las clases explotadas.

Veamos entonces quién es Dilma Rousseff que promete gobernar para todos y, además de eso, erradicar la miseria en el Brasil. ¿Qué historia de vida tiene esta mujer que dice en su discurso de posesión que vino para honrar y glorificar la vida de cada mujer brasileña?

La elección de Dilma para suceder Luiz Inácio en la presidencia no se dio por el hecho de ella ser mujer. Primero por no tener cualquier expresión en la historia de luchas de las mujeres brasileñas, nunca haber participado de ninguna organización femenina que pudiera justificar la elección por esa razón, nunca haber defendido públicamente los intereses de las mujeres.

En segundo lugar, porque lo que Luiz Inácio y su grupo de poder querían era una persona que fuera lo más inexpresiva políticamente posible, para no hacer ninguna sombra para su futura vuelta al Planalto en 2014. En suma, alguien que aceptara seguir “todo lo que el maestro mandar”, que no estuviera conectada a ningún grupo político que pudiera disputar o buscar autonomía, que no tuviera siquiera historia de militancia dentro del PT, que no alterara los rumbos para el país estipulados por la gestión Luiz Inácio, según los dictámenes del imperialismo, que sirviera de buena voluntad a los planes de retorno del señor Luiz Inácio. O sea, una persona que aceptara guardar el lugar para el jefe, cumplir la misión de mandato puente.

Es claro que esa persona, siendo una mujer, serviría bien para una nueva demagogia de los renegados que ocupan los cargos de Estado hoy en el Brasil. De manera similar a la propaganda de que Luiz Inácio era el obrero que llegó a la presidencia, Dilma añadiría el hecho histórico de la “mujer ocupando todos los espacios”, inclusive, según ellos el más importante cargo del país: la presidencia de la república.

¿Y con respecto a su biografía de mujer de izquierda, que inclusive empuñó armas en la lucha contra el régimen militar? Esta biografía atendía a los dos lados: a los que valoraban este pasado y a la vez a los de la extrema derecha que no toleran siquiera discutir esto. ¿Cómo? Oigamos las palabras de la propia presidenta en su discurso de posesión: “Dediqué toda mi vida a la causa del Brasil. Entregué mi juventud al sueño de un país justo y democrático. Soporté las adversidades más extremas infligidas a todos que osamos enfrentar el arbitrio. No tengo cualquier arrepentimiento, tampoco resentimiento o rencor”. Dilma Rousseff recuerda a quién pueda interesar que “empuñó armas” en el pasado, pero inmediatamente reafirma a los gorilas que “no tiene resentimiento o rencor” con el hecho de haber sido torturada cuando fue prendida! Reniega así la parte buena de su biografía, como ya lo había hecho cuando fue prendida en la década de 1970, delatando compañeros, y asume la pose de “buena mujer”, confiable y dispuesta a poner una piedra sobre todo, a rasgar el “velo del resentimiento” y hacer un “gobierno para todos”! Ella no sólo se propone la demagogia de gobernar para todos como quiere quedar bien con todos, torturados y torturadores.

La función del mandato de Dilma Rousseff, por lo tanto, es no cambiar nada, inclusive porque ella no está autorizada y ya juró que no quiere cambiar nada. Por eso es que ella asumió durante toda la campaña electoral la mentira de que millones de empleos fueron y están siendo creados, que la tasa de crecimiento más que duplicó, que el Brasil rompió con el FMI y que liquidamos la deuda externa. Y otros cuentos más, que la gestión Luiz Inácio redujo la histórica deuda social, transformando millones de pobres brasileños en clase media. Es claro que ella no dice que fue el imperialismo yanqui que ordenó al gobierno brasileño que pasara recursos al FMI en el esfuerzo de enfrentar la grave crisis económica internacional generada en USA. Ella no explica que cuando el gobierno dice que la mayoría del pueblo es clase media, está basándose en la falsa capacidad de consumo generada por el crédito ofrecido por los bancos, a intereses estratosféricos, descontados directamente en los salarios a través del crédito consignado, para compra de automóviles y electrodomésticos, aunque viviendo en pésimas viviendas, en locales insalubres, sin transporte, salud, educación, etc.

No hay una palabra en su campaña o en su discurso de posesión sobre la lucha de los campesinos pobres por la tierra. Ni una palabra sobre el aumento brutal de la represión y asesinatos de los campesinos pobres. Pero, afirma que garantizará el apoyo a los grandes exportadores (léase agronegocio, latifundio, con producción de soja, caña de azúcar, pecuaria, etc.) al lado del incentivo a la agricultura familiar, a través de políticas tributarias y de crédito.

Ya en el inicio de su gobierno asistimos al teatro del aumento del salario mínimo. Según datos oficiales, cerca de 47 millones de brasileños reciben el mínimo por pago y este “gobierno de todos” propone y consigue, con amplia mayoría, que los diputados y senadores aprueben un aumento de R$ 510 para R$ 545 – equivalente real de R$ 3,00 para los trabajadores, descontada la inflación del periodo.

Sobre uno de los derechos más elementales del ser humano, la vivienda, reafirma el plan “mi casa, mi vida”, que el pueblo llama de “mi casa, mi deuda”, que en realidad sólo ha servido para llenar el bolsillo de las constructoras. El pueblo continúa en las interminables filas y va a pagar caro por departamentos minúsculos, construidos con material de segunda y vendidos para el gobierno a precio de oro por las grandes empresas de la construcción civil que de él ha recibido un montón de créditos facilitados. No hay casa para todos y aún así, la política de expulsión de las favelas y barrios pobres en las grandes ciudades no para.

¿Solución para los gravísimos problemas de salud del pueblo? El SUS (Sistema Único de Salud) fue desmantelado, la mayoría de los hospitales hoy atiende planes de salud particulares, y al pueblo restan los puestos de salud sin médicos y sin estructura. Y la presidenta afirma con desfachatez que la solución es la colaboración público-privada. Mientras tanto, enfermedades endémicas, que tienen origen en la mala alimentación, en la falta de saneamiento básico, como la tuberculosis, la malaria, la leishmaniosis, la dengue, la diarrea, la desnutrición, siguen siendo las mayores enfermedades para un número inmenso de brasileños.

Educación para todos. Guardería para todos los niños. Universidad para todos. Ahora Escuela Profesionalizadora para todos. Según la cartilla del imperialismo: el gobierno financiando las empresas de educación privadas con proyectos como el Prouni, aumentando migajas de vacantes en las universidades y escuelas públicas sin expandir el mínimo de las instalaciones y mejoría de los salarios de operarios. En cuanto a guarderías, las madres brasileñas proletarias y campesinas saben el tamaño de esta mentira.

Según Dilma Rousseff, la sociedad brasileña clama por seguridad, debido al aumento de la violencia y de la criminalidad en el país. Sabemos muy bien que la delincuencia que afecta las personas pobres es producto de esta sociedad basada en la explotación y opresión. Los ricos, los miembros de las clases dominantes, tienen total seguridad contra la acción de esta delincuencia, con garantía de su seguridad física y de sus propiedades financiadas por el propio Estado. En realidad, el Estado habla de la seguridad para toda la sociedad como una justificación y cobertura para reprimir el pueblo. Porque al final de cuentas, lo que ellos llaman y denuncian como violencia es la acción de la delincuencia que se abriga en medio de las poblaciones pobres.

Además de todo lo que denunciamos arriba, una cuestión especial desenmascara el desprecio de Dilma Rousseff por los anhelos y derechos de las mujeres: la cuestión de la criminalización del aborto.

Para nosotras del Movimiento Femenino Popular, y diversas otras organizaciones de mujeres en el Brasil y en el mundo, el derecho a controlar nuestra propia reproducción, la autonomía sobre nuestro propio cuerpo, es un elemento esencial de nuestra liberación en la sociedad de clases. La ausencia de este derecho claramente limita nuestra participación social y productiva, aumentando nuestra discriminación y subyugación. Maternidad forzada es esclavitud, porque nuestro cuerpo y nuestra vida de mujer son controlados por fuerzas ajenas a nosotros, determinando nuestro destino. Sólo la mujer puede decidir si quiere ser madre o no, o cuántos hijos quiere tener y debe tener el derecho de interrumpir el embarazo indeseado. Siendo así, afirmamos que la descriminalización del aborto es profundamente moral. Evita muertes y mutilaciones y da un golpe en la humillación y opresión de la mujer, reconociendo nuestra autonomía y nuestro derecho a decidir. Es parte de una moral que corresponde a los intereses fundamentales de la gran mayoría de la humanidad. Trata de los valores que envuelven la lucha por la igualdad entre la mujer y el hombre, entre los pueblos indígenas, los negros, entre las diferentes naciones de la Tierra, entre todos aquellos que se oponen a la dominación imperialista y promueven el pensamiento crítico.

En relidad no es la vida lo que preocupa a los señores que encabezan y promueven la cruzada fascista antiaborto y de criminalización del aborto en todo el mundo, y sí, conservar el papel de la mujer como propiedad del hombre, sumisa, exclusivamente una incubadora para el marido, el Estado y la iglesia, fuera de las decisiones y de la participación en la transformación de esta sociedad que la oprime.

Durante la campaña electoral esta discusión se aguzó y todos los candidatos corrieron a posicionarse de acuerdo con lo dictado por las iglesias, particularmente la iglesia católica. Así actuaron sólo para conseguir votos de una población manipulada por los medios de comunicación y no por convicción, pues sabidamente varios de ellos, inclusive la actual presidente, ya se habían posicionado en el pasado a favor de la descriminalización. Este comportamiento una vez más prueba como en este sistema las elecciones son una farsa: nadie necesita defender lo que piensa realmente y sí lo que su especialista en márquetin contratado a peso de oro entiende que “da voto”. Dilma Rousseff prometió, por lo tanto, aumentar la persecución y criminalización de la mujer en lugar de garantizar la vida con dignidad y la atención médica necesaria para tal, de las miles de mujeres que necesitan recurrir al aborto.

El monopolio de la comunicación, sirviendo a los intereses imperialistas y de sus lacayos locales, así como algunos movimientos feministas y personas equivocadas, repite que “con una mujer en la presidencia las cosas van a mejorar porque ellas son más sensibles, tienen más cariño con las personas y etc.”. Astutamente, Dilma Rousseff insistió en demostrar su “sensibilidad femenina” en su discurso de posesión diciendo que  “Mujer no es sólo coraje. Es cariño también. Cariño que dedico a mi hija y a mi nieto. Cariño con que abrazo a mi madre… es con este mismo cariño quiero cuidar de mi pueblo, y a él – sólo a él – dedicar los próximos años de mi vida”.

Nosotras, del Movimiento Femenino Popular, afirmamos que las mujeres no son más sensibles que los hombres y, sí, históricamente más explotadas y oprimidas que ellos. Esta historia de clasificarnos como sensibles es una artimaña más para colocarnos en segundo plano, como teniendo menos capacidad de tomar decisiones, de dirigir, de asumir nuestro destino. El MFP lucha en la movilización, organización y politización de las mujeres, con la convicción de que es preciso liberar la furia revolucionaria que existe en cada una, para que podamos todos, hombres y mujeres de las clases trabajadoras, construir una nueva sociedad libre de la explotación del hombre por el hombre.

Traducciones: [email protected]

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