La tropa de choque de la revolución entra en combate

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La tropa de choque de la revolución entra en combate

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Traducción Enrique F. Chiappa 

Ativistas do MEPR em combativa passseata contra a agressão imperialista ao Iraque. 03/2003

Era un lunes, 24 de marzo de 2003. Hacía cinco días que el imperialismo yanqui había desencadenado su cobarde agresión al Irak. En el monopolio de prensa, boletines a cada hora mostraban el “imbatible” poderío militar de USA, como si la guerra contra el “terror” pudiera ser ganada en días o incluso en horas. Las hileras del oportunismo se sumaron a la contrapropaganda del imperialismo, resaltando la supuesta “masacre” en curso en el Irak. Llegaron a montar, frente al consulado yanqui, una “tienda de la paz” y, mientras la resistencia iraquí ya hacía las primeras bajas entre los invasores, tenían la desfachatez de declararse “contra la guerra” en general.

En este contexto, realizar una combativa manifestación para quebrar el “consenso” acerca de la agresión imperialista, demostrando al pueblo brasileño el justo camino de la resistencia, más de que un verdadero deber internacionalista, era una impostergable necesidad política.

La juventud militante del Movimiento Estudiantil Popular Revolucionario (MEPR) se presentó decidida para cumplir esa tarea. Un llamado fue lanzado a los estudiantes de todo el país y, en el día marcado, decenas de activistas convergían para el Centro de Río de Janeiro, local de aquella histórica manifestación.

Batalla en las calles

Abajo, tramos del relato de la protesta publicada en el Periódico Estudiantes del Pueblo:

“A las once horas de la mañana, ya estábamos todos allá. Después de alimentarnos rápidamente, nos dividimos en cuatro grupos para movilizar las escuelas y universidades próximas. La masa estudiantil fue siendo convocada a la salida de las aulas. ‘Muerte a la tropas asesinas yanquis’ – eran esas las palabras que los estudiantes cariocas veían en la puerta de sus escuelas… A las 15h30min los grupos convergían todos en la esquina entre las calles México y Santa Lucía. Como que de forma inesperada, en la base de gritos de ‘Muerte al imperialismo’, se formaban una a una las cuatro hileras en aquella esquina que daba para los fondos del consulado norteamericano…

Y fue con un grito de ‘Adelante el pueblo, con sangre nueva…’ (inicio de Bandera Rubra, música revolucionaria italiana) que aquellas hileras de estudiantes, ampliadas con los transeúntes que pasaban por cerca, iniciaron su marcha en dirección al frente del consulado para quemar la decrépita bandera yanqui… Fue cuando, súbitamente, frente a la puerta lateral del consulado, fueron lanzados decenas de cocteles molotov y piedras contra la vitrina de aquel territorio yanqui. La policía entonces nos atacó, querían callar aquellas voces, querían borrar aquellas flamas, fueron directo en la bandera de los EUA que pretendíamos quemar. Un policía intentó capturar una de nuestras compañeras, pero le salió mal: entró de pie y salió tambaleando, no aguantó los palos de nuestras pesadas banderas. No contento con la lección, un comparsa de aquel ya abatido policía intentó agarrar otra compañera cobardemente tirándola contra una de las pequeñas hogueras en el suelo (causadas por los molotov) lo que resultó en graves quemaduras en su rostro…

…Por donde pasábamos, ambulantes, gente en general y más estudiantes adherían y expresando su furia contra el capital financiero internacional, imperialista, quebraron las vitrinas de los bancos con sus palos y piedras. Los que no integraban la turba furiosa aplaudían y vibraban.”

En el camino hasta el local marcado para concentrarse nuevamente, los manifestantes aún quebraron bancos y un McDonald’s, marcando con contundencia el repudio de los estudiantes y de todo el pueblo brasileño al imperialismo. ¡Los objetivos de la manifestación habían sido, todos, alcanzados! Aún los monopolios de prensa fueron obligados, aquel día, a informar que un grupo de manifestantes atacó el consulado yanqui en Río de Janeiro. En todo el país, miles de jóvenes se admiraban con aquel ejemplo de audacia y decisión revolucionaria, y ya iniciaban preparativos para nuevas manifestaciones en otras ciudades.

Batalla en las prisiones

Derrotadas en las calles, las fuerzas de la reacción intentaron doblar nuestras compañeras y compañeros en las podridas mazmorras que son las prisiones brasileñas. Fueron ahí, nuevamente, vencidos por la elevada moral revolucionaria de nuestros militantes. El grito de Chiang Ching, camarada de armas del Presidente Mao Tsetung, que cuando condenada a muerte por el Estado revisionista chino clamó que “Hacer revolución no es crimen”, parece haber iluminado los caminos de cada uno de nuestros compañeros, que prosiguieron la lucha contra el imperialismo desde otras trincheras de combate.

En total, cinco compañeros fueron detenidos. Uno de ellos, aún menor de edad, fue filmado cuando llevado por los policías, manteniendo la cabeza erguida y la firmeza de quien sabe ser justas sus ideas y actos. Otro compañero fue encarcelado en la Polinter, sinónimo de violación de los derechos más elementales de los presos. Tres compañeras fueron transferidas de la prisión de la Policía Rodoviária para el presidio de Bangu 6, aunque esta prisión sea reservada para personas ya condenadas. No tenemos duda que tales medidas fueron tomadas debido a la presión (léase: determinación) de la embajada yanqui sobre la Secretaría de Seguridad Pública de Río, objetivando mantener nuestros compañeros detenidos como intimidación para protestas futuras. El MEPR recibió, inclusive, en su correo electrónico, mensaje de la CIA diciendo que “vigilaría” nuestras acciones. Se forjaron denuncias espurias, típicas de la justicia títere que tenemos en nuestro país, intentando encuadrar nuestros compañeros en crímenes  inafianzables como “transporte de explosivos” y “formación de cuadrilla”.

A pesar de la descarga de desinformación vomitada por el oportunismo y monopolios de prensa, la verdad venía a público. Materia de uno de los principales periódicos de la ciudad decía:

“Aula de Geografía en la cadena: Estudiante detenido en protesta contra la guerra enseña a compañeros de celda lo que ocurre en Irak… Menos de 24 horas después de haber participado con otros jóvenes, lunes, en el Centro de Río, de acciones que culminaron con ataques al consulado americano, seis bancos y una tienda del McDonald’s, el joven ya daba aulas de Geografía para 62 detenidos que con él dividen celda en el centro de detención de la Polinter, en la Zona Portuaria, donde están 1200 presos”.

Las compañeras detenidas en Bangu 6 demostraron la misma firmeza revolucionaria. La compañera Bárbara, que fue cobardemente quemada por la acción de un policía, dijo:

“Que los estudiantes no se sientan intimidados con las presiones que la burguesía y el imperialismo intentan colocar para impedir nuestra organización. No nos intimidamos con eso, ni con la campaña que el imperialismo hace de que son los mejores del mundo. Es importante y justa toda rebelión de los estudiantes en defensa del pueblo, contra el imperialismo y contra todo ese sistema de opresión”.

Siendo completada por la compañera Pollyana:

“Hay una música que dice ‘cuando yo estoy libre yo canto, pero cuando estoy preso escucho la voz del pueblo que canta mejor que yo’. Es así: no van a conseguir contenernos y no van a conseguir contener la voz del pueblo. Entonces no necesitamos temer, pero ir siempre para el frente, a camino de la revolución”.

Banderas rojas siguen desplegadas

Los diez años que nos separan de aquella manifestación se vuelcan para aumentar la resistencia de los pueblos en todo el mundo. La vida refutó los pronósticos derrotistas de la “izquierda” electorera y oportunista, y confirmó nuestra visión de que la resistencia iraquí sería prolongada y terminaría por hundir las hordas imperialistas bajo el peso de sus propios crímenes. Fue lo que ocurrió, realmente.

Lejos de estar los pueblos doblegados bajo el yugo de los yanquis, lejos de un “nuevo Oriente Medio”, lo que tuvimos en esa década fue un crecimiento vigoroso de la lucha antiimperialista en todo el mundo. Desde entonces los frentes de lucha se multiplicaron por todo el planeta. Nuestras previsiones fueron confirmadas porque estaban iluminadas por la ideología científica del proletariado, y porque nos posicionamos sin reservas mezquinas al lado de las masas oprimidas del mundo entero. Se tratan, para nosotros, de cuestiones de principio – y los revolucionarios no transigen cuando se trata de principios. Esa la fuente de la inquebrantable firmeza demostrada por los militantes del MEPR, que hizo temblar los agentes del viejo Estado y toda la reacción.

La manifestación de 24 de marzo de 2003 significó un salto en la construcción del MEPR, erigiendo nuestras banderas para las masas estudiantiles de todo el Brasil. Desde entonces, el nombre de nuestro Movimiento pasó a ser sinónimo de combatividad y audacia a toda prueba. Mucho contribuyeron para eso los oportunistas de toda clase que, con su miedo de la lucha de las masas, intentaron de todas las formas criminalizarnos. ¡Vanamente! Varias veces retornamos ya a aquel maldito edificio en el Centro de Río, dejando siempre las marcas de la juventud antiimperialista brasileña. Más de que nunca la torrente revolucionaria de masas que se agiganta por todo el mundo coloca en la orden del día el pasaje a formas aún más radicalizadas y ofensivas de lucha. ¡Seguiremos, también en el futuro, fundiéndonos con ese poderoso torrente, instigando entre la juventud brasileña la flameante consigna de que la rebelión se justifica!

Traducciones: [email protected]

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