Niterói: Damnificados protestan un año después de la tragedia

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Niterói: Damnificados protestan un año después de la tragedia

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Hace un año, casi doscientas personas murieron después que una fuerte lluvia provocó deslizamientos en más de 40 favelas de Niterói y São Gonçalo, principalmente en el Morro do Bumba, donde 48 personas murieron enterradas. Para recordar la fecha, centenares de desamparados se reunieron en el Centro de Niterói, donde realizaron una manifestación cobrando del alcalde Jorge Roberto da Silveira las promesas hechas a las familias que perdieron sus casas. Un año después, la mayoría de esas personas no recibió ninguna ayuda del Estado y muchas continúan viviendo en abrigos o en casa de parientes.

Protestos dos desabrigados de Niterói reuniu cerca de mil pessoas

Hace poco más de un año, los deslizamientos en el Morro do Bumba y en varias otras favelas de Niterói y São Gonçalo ocupaban los titulares de todos los periódicos del país. El monopolio de los medios de comunicación noticiaba que políticos — entre los cuales figuraban Luiz Inácio, Sérgio Cabral y el alcalde de Niterói, Jorge Roberto da Silveira — estaban visitando las áreas alcanzadas, fingiéndose conmovidos y prometiendo el oro y el moro para disminuir el sufrimiento de las víctimas.

“No recibí nada”

Pero, meses pasaron y la mayor parte de los desamparados vive hasta hoy en abrigos improvisados en cuarteles abandonados del ejército, en casas de parientes, o pagando alquiler, tras perder la casa propia, conquistada después de años de trabajo. Otros arriesgaron volver para sus casas en las áreas de riesgo para no tener que dormir en las calles.

— Yo, hasta hoy, no recibí un real. Mi casa está en la riba del barranco. El único recurso que yo tenía, de la jubilación de mi marido por invalidez, nosotros lo usamos para reformar la casa. Ahora estamos viviendo en una casa que puede caer a cualquier momento. Eso es una agresión, porque hoy se cumplió un año de la tragedia y nadie hizo nada por nosotros. Yo coloco plásticos, lonas encima del barro para que no se ponga húmedo y el riesgo disminuya. Pero yo gasto mucho dinero cambiando esas lonas. Yo soy diabética, soy hipertensa y estoy teniendo que pasar por este sufrimiento — cuenta el ama de casa Célia Regina, habitante del barrio Travessa São José, en la región céntrica de Niterói.

— Mi casa estaba en área de riesgo, casi cayendo, entonces tuve que mudarme para la casa de mis parientes, causándoles un gran trastorno. Un año después de la lluvia, aún estoy hospedada allá. Soy pisada, humillada, así como mis hijos. Pasó un año y yo aún no recibí nada. Ni el alquiler social — denuncia la empleada doméstica Gabriela Pereira, ex-habitante del barrio Engenhoca, próximo al puente Río-Niterói, que conecta los dos municipios.

Bumba: alquiler atrasado

Incluso las familias que recibieron el propagandeado alquiler social están hace meses sin recibir los cheques y muchas ya fueron desalojadas de sus viviendas provisorias

— Nuestro alquiler social está atrasado y, cuando sale, ellos escogen quién no está protestando para recibir. Boicotean los que están participando de las manifestaciones — dice la auxiliar de servicios generales, Deise Gonçalves, habitante del Morro do Bumba.

— Estamos hace tres meses sin recibir el alquiler social. ¿Y dónde  vamos a vivir? ¿En la calle, en la cámara de los concejales? De hecho, los concejales, que están ahí para representarnos, por lo visto están todos chupando las medias de Jorge Roberto da Silveira. Ellos están haciendo el pobre cada vez más pobre, pagando un salario mísero para el pueblo y aún colocando la gente en la calle para pagar alquiler, sin tener que donde sacar dinero. Y él aún quiere esconder los pobres allá en la Fazendinha. Quiere removernos para allá — denuncia la jubilada Derly dos Santos, habitante del Largo da Batalha, haciendo referencia a la propuesta de la municipalidad de Niterói de reasentar los desamparados en el barrio “modelo” del proyecto Mi Casa, Mi Vida, en la Fazendinha, barrio Sapé, a decenas de kilómetros del centro de Niterói.

— Infeliz es quién vota en esos políticos. En esos perros, ladrones, descarados. Quién ya fue en la Fazendinha sabe: ellos están queriendo esconder el pueblo en el pantano, en las afueras — concluye Derly.

“¿Donde está el gobierno de este país?”

Semanas antes, los desamparados hicieron una protesta en la puerta de la escuela de samba Viradouro, donde los cheques del alquiler social serían distribuidos. El retraso en la entrega y el posterior anuncio de que el pago había sido cancelado indignaron los desamparados. La policía atacó la masa violentamente, usando espray de pimienta y dejando mujeres, niños y ancianos heridos.

— Nosotros estábamos hace casi 10 horas en la fila esperando para recibir los cheques, pero dijeron que el pago fue cancelado. En realidad, no dijeron nada. Un muchacho salió a la puerta mostrando un cartel que dejaron como aviso. No tenía ni una persona de la municipalidad para decirnos algo personalmente, darnos explicaciones. Cuando la gente comenzó a gritar e iniciar una protesta, la policía ya vino tirando espray de pimenta en niños y ancianos. Un absurdo. Después inclusive dijeron para un grupo de jóvenes que, si ellas denunciasen eso, ellos irían a detenerlas  después. ¿Y entonces?  ¿Qué hace la gente? — pregunta la auxiliar de servicios generales, Deise Gonçalves.

— Ese día, un muchacho llamado Gustavo, de 22 años, un mozo, tuvo la vista lesionada por causa del espray de pimenta que la policía, cobardemente, lanzó en sus ojos — complementa, haciendo referencia a la imágenes de la TELE Globo que mostraron el momento en que un oficial de la PM camina en dirección a Gustavo y, sin que el muchacho notara su aproximación, tira un chorro de espray de pimenta en sus ojos.

La protesta, en el aniversario de la tragedia, comenzó alrededor de las 15h y los manifestantes recorrieron la Calle da Conceição, una de las vías más movidas del Centro de Niterói, hasta la cámara de los concejales. Varios coches del Batallón de Choque de la PM, además de un autobús y otros cinco coches del 12º BPM, trataron de intimidar la masa desde el inicio al fin de la manifestación. Un hombre anciano fue prendido y arrastrado por policías hasta el patrullero como un animal, bajo los gritos de protesta de la combativa multitud.

— Y la policía que colocaron ahí diciendo que era para protegernos, ¡pero ella propia está matando las personas! Mata y nadie hace nada con una gavilla de esas. Lanzan espray de pimenta en la cara de un inocente, matan y nadie hace nada. ¿Dónde está el gobierno de este país? Díganme. ¿Dónde? — pregunta la jubilada Derly.

Asista al vídeo exclusivo sobre esta y otras manifestaciones en el Blog de la redacción de AND.

Traducciones: [email protected]

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