Se inician los preparativos para la insurrección armada

Manifestação revolucionária ergue faixa com a consigna 'Todo poder aos Sovietes'
Manifestação revolucionária ergue faixa com a consigna 'Todo poder aos Sovietes'

Se inician los preparativos para la insurrección armada

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100 años de la gran Revolución Socialista de Octubre

En octubre, los bolcheviques comenzaron a prepararse enérgicamente para la insurrección. Lenin señaló que, teniendo, como ya tenían, mayoría en los Sóviets de Diputados Obreros y Soldados de Moscú y Petrogrado, los bolcheviques podían y debían tomar en sus manos el Poder. Haciendo el balance del camino recorrido, Lenin resaltaba: “La mayoría del pueblo está con nosotros”.

Desde la clandestinidad, en sus artículos y cartas al Comité Central (CC) y a las organizaciones bolcheviques, Lenin trazaba un plan concreto para la insurrección: decía como las unidades militares, la armada y los guardias rojos debían ser utilizados, cuáles los puntos decisivos que eran necesarios ocupar en Petrogrado para garantizar el éxito de la insurrección etc.

El día 7 (20) de octubre¹, Lenin se desplazó clandestinamente de la frontera de Finlandia para Petrogrado. Tres días más tarde, en 10 (23) de octubre, Lenin tomó parte de la histórica sesión del CC del Partido Bolchevique que definió el inicio de la insurrección armada para pocos días después. La histórica resolución aprobada por el CC del Partido y redactada por Lenin decía:

“El CC reconoce que la situación internacional de la revolución rusa (insurrección de la escuadra alemana, señal aguda de la marcha ascendente de la revolución socialista mundial en toda  Europa, después la amenaza de una paz entre imperialistas con el fin de estrangular la revolución en Rusia), la situación militar (decisión indubitable de la burguesía rusa y de Kerenski y Cia. de entregar Petrogrado a los alemanes) y la conquista por el Partido proletario de la mayoría dentro de los Sóviets – al lado de la insurrección campesina y de la confianza cada día mayor del pueblo para con nuestro Partido (elecciones de Moscú); y, finalmente, la preparación clara de una segunda Korniloviada (evacuación de tropas de Petrogrado, concentración de cosacos en esta capital, cerco de Minsk por los cosacos etc.), ponen en la orden del día la insurrección armada.

Reconociendo, pues, que la insurrección armada es inevitable y se encuentra plenamente madura, el CC insta a todas las organizaciones del Partido para que se guíen por esto y examinen y resuelvan desde este punto de vista todos los problemas prácticos (Congreso de los Sóviets de la región Norte, salida de tropas de Petrogrado, acciones en Moscú y Minski etc.).”

Kamenev y Zinoviev, mostrando su carácter vacilante, intervinieron y votaron contra esta histórica resolución. También ellos soñaban, como los mencheviques, con una República parlamentaria burguesa e injuriaban la clase obrera dudando de su capacidad para realizar la revolución socialista y tomar el Poder.

Trotsky (y sus aliados), que había acabado de adherir al Partido Bolchevique, aunque en esta sesión no votara abiertamente contra la resolución, había presentado una enmienda que, si fuese acepta, habría reducido a nada y hecho fracasar la insurrección. El oportunista Trotsky propuso que la insurrección no comenzara hasta la apertura del II Congreso de los Sóviets, lo que equivalía a denunciar la insurrección al fijar de antemano la fecha de su inicio y, con eso, poner en guardia el reaccionario Gobierno Provisional.

Movilización para insurrección

Después de la célebre reunión que determinó el inicio de la insurrección, el CC del Partido Bolchevique envió delegados con plenos poderes a la cuenca del Donetz, al Ural, la Helsingfors, la Kronstadt, al frente sur-occidental etc., con el fin de organizar la insurrección en estas regiones. Los camaradas Vorochilov, Molotov, Dzerzhinski, Ordzhonikidse, Kirov, Kaganovich, Kuibichev, Frunzi, Iaroslavski y otros recibieron misiones especiales del Partido para dirigir la insurrección en diferentes lugares. En el Ural, en Shadrinsk, entre las tropas, actuó el camarada Zhdanov. En el frente Occidental, en la Bielo-Rusia, fue el camarada Ezhov quien preparó la masa de los soldados para la insurrección. Los delegados del CC llevaron al conocimiento de los dirigentes de las organizaciones bolcheviques de base el plan de la insurrección y los estimulaban a preparar y movilizar sus fuerzas para ayudar el movimiento en Petrogrado.

En 11 de octubre ocurrió el Congreso de los Sóviets de Diputados Obreros y Soldados de la Región Norte, convocado por iniciativa del CC del POSDR(b)². Sóviets de diversas ciudades tomaron parte de esta conferencia, entre las cuales Petrogrado, Moscú, Víborg y Narva. También participaron diversas otras organizaciones como el Comité Regional del Ejército, de la Marina y de los Obreros de Finlandia, del II Congreso de la Escuadra del Báltico entre otros.

Los informes presentados por las organizaciones presentes comprobaban la disposición de las masas para la insurrección. Diferente de julio de 1917, cuando Petrogrado no podía contar con el apoyo de otros centros del país para la acción armada, ahora se hacía ver por toda la Rusia la necesidad de la revolución.

Así, el Congreso aprobó la siguiente resolución: “sólo el pasaje inmediato de todo el Poder para los órganos de la revolución – los Sóviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos, tanto a nivel Central como local – puede salvar el pueblo”.

Se creó, por determinación del CC del Partido Bolchevique, el Comité Militar Revolucionario adscrito al Sóviet de Petrogrado, que debía asumir las funciones de Estado-Mayor legal de la insurrección. Este órgano estaba encargado de determinar las fuerzas de combate y los medios auxiliares necesarios para la defensa de Petrogrado, capital del país y centro de la revolución.

En su ‘Carta a los Camaradas Bolcheviques que Participan en el Congreso Regional de los Sóviets de la Región del Norte’, de 8 de octubre de 1917, Lenin apuntaba que las condiciones para la insurrección estaban dadas:

  “¡Camaradas! Nuestra revolución atraviesa tiempos extremadamente críticos. Esta crisis coincidió con la gran crisis del crecimiento de la revolución socialista mundial y de la lucha del imperialismo mundial contra ella. Sobre los dirigentes responsables de nuestro partido recae una gigantesca tarea, cuyo no cumplimiento amenaza con la bancarrota completa del movimiento proletario internacionalista. El momento es tal que la demora equivale verdaderamente a la muerte.

Lanzad un mirar a la situación internacional. El crecimiento de la revolución mundial es indiscutible. La explosión de indignación de los obreros checos fue combatida con increíble ferocidad, que indica el extremo temor del gobierno. En Italia, las cosas fueron también hasta una explosión de masas en Turim. Pero lo más importante de todo es la insurrección en la escuadra alemana. Es preciso pensar en las increíbles dificultades de la revolución en un país como Alemania, sobre todo en las condiciones actuales. Es imposible dudar de que la insurrección en la escuadra alemana signifique una gran crisis del crecimiento de la revolución mundial. Si nuestros chauvinistas, que predican la derrota de Alemania, exigen a sus obreros la insurrección inmediata, nosotros, los revolucionarios internacionalistas rusos, sabemos por la experiencia de 1905-1917 que es imposible imaginar síntoma más significativo del crecimiento de la revolución de que la insurrección en las tropas. […]

El lema Todo el Poder a los Sóviets es el lema de la insurrección. Quién utiliza tal consigna sin tener conciencia de esto, sin pensar en esto, que se queje a sí mismo. Y es preciso saber tratar la insurrección como un arte – insistí en esto durante la Conferencia Democrática e insisto ahora, pues es esto que enseña el marxismo, es esto que enseña toda la situación actual en Rusia y en todo el mundo. […]

La escuadra, Kronstadt, Víborg, Reval pueden y deben avanzar sobre Petrogrado, derrotar los regimientos kornilovistas, levantar ambas capitales, hacer una agitación de masas por un poder que entregue inmediatamente la tierra a los campesinos y proponga inmediatamente la paz, derrumbar el gobierno de Kerenski, crear ese poder.

La demora equivale a la muerte.”

Sóviets deciden por la toma del Poder

Octubre fue un mes marcado por la intensa agitación y movilización bolchevique en los Sóviets, que adherían crecientemente a la consigna de Todo Poder a los Sóviets. Así se procedió en diversas regiones del país, con una gran ola revolucionaria.

El día 14 (27) de octubre, en Moscú, fueron elegidos exclusivamente bolcheviques para el Comité Ejecutivo de los Sóviets de Diputados Obreros y Soldados. Cinco días más tarde, este mismo Comité Ejecutivo aprobó las siguientes resoluciones: entrega del Poder a los Sóviets; armamento de los obreros y campesinos pobres a través de los Estados Mayores de la Guardia Roja; colocación de la tierra a disposición de los comités agrarios de campesinos; y liquidación inmediata del Gobierno Provisional de Kerenski.

En 16 (29) de octubre, el Sóviet de Diputados Obreros y Soldados de Sarátov declaró lucha decidida contra la política del Gobierno Provisional.

En Siberia, el primer Congreso de los Sóviets de la región, celebrado entre los días 16 y 24 de octubre (29 de octubre y 6 de noviembre), declaró el pasaje del Poder para los Sóviets y eligió su Comité Ejecutivo Central.

El día 18 (31) de octubre, Kiev se definió por la entrega del Poder a los Sóviets.

Revolución frustra planes de Kerenski

A la vez que se sucedían los preparativos para la insurrección armada, la contrarrevolución se apresuraba también a concentrar sus fuerzas. La oficialidad del ejército se organizaba en la entidad contrarrevolucionaria intitulada “Liga de los Oficiales”. Los contrarrevolucionarios creaban por todas las partes  Estados-Mayores para la formación de batallones de choque.

El reaccionario Gobierno Provisional ensayó, aún en 4 (17) de octubre, una tentativa de transferencia de Petrogrado para Moscú. Con este movimiento, el contrarrevolucionario Kerenski, en acuerdo con los imperialistas anglo-franceses, pretendía, en medio a la guerra imperialista, entregar Petrogrado a los alemanes, que amenazaban invadir a Rusia. Todo en el intento de impedir la revolución. Pero la protesta de los obreros y soldados de Petrogrado obligó el Gobierno Provisional a permanecer allí.

Sobre esos planes funestos del contrarrevolucionario gobierno de Kerenski, Lenin advertía y apuntaba la necesidad de la insurrección como forma de conjurarlos:

“Y nosotros, después de haber  obtenido así la mayoría de las masas populares para nuestro lado, después de haber conquistado los Sóviets de ambas capitales, ¿vamos a esperar? ¿Esperar  qué? ¡Que Kerenski y sus generales kornilovistas entreguen Petrogrado a los alemanes, entrando así, directa o indirectamente, abierta o veladamente, en colusión, tanto con Buchanan³ como con Guilherme£, para estrangular por completo la revolución rusa!

Por todo el país se inflama la insurrección campesina. Kerenski y los kornilovistas entregarán Petrogrado a los alemanes. Precisamente para salvar Petrogrado es preciso derrumbar Kerenski y que los Sóviets de ambas capitales tomen el poder, estos Sóviets propondrán inmediatamente la paz a todos los pueblos y, así, cumplirán su deber para con los revolucionarios alemanes, darán así un paso decisivo para frustrar las criminales conjuras contra la revolución rusa, las conjuras del imperialismo internacional.

Sólo un movimiento inmediato de la Escuadra del Báltico, de las tropas de Finlandia, de Reval y Kronstadt contra las tropas kornilovistas en los alrededores de Petrogrado puede salvar la revolución rusa y mundial. Y ese movimiento tiene noventa y nueve probabilidades en cien de, en algunos días, llevar a la rendición de una parte de las tropas cosacas, a la derrota completa de la otra parte, al derrumbamiento de Kerenski, pues los obreros y los soldados de ambas capitales apoyarán tal movimiento.”

Insurrección avanza incontenible   

La sesión ampliada del CC del Partido Bolchevique de 16 (29) de octubre eligió un Centro del Partido encargado de dirigir la insurrección. Al frente de él estaba el camarada Stalin. Este centro era el núcleo dirigente del Comité Militar Revolucionario adscrito al Sóviet de Petrogrado y fue él que prácticamente dirigió toda la insurrección.

Por 19 votos contra 2 y 4 abstenciones, la reunión aprobó la resolución de 10 (23) de octubre del CC, exhortó todas las organizaciones del Partido, todos los obreros y soldados a preparar intensivamente y en todos los aspectos la insurrección armada, expresando la plena convicción de que el Comité Central y el Sóviet indicarían oportunamente el momento adecuado y los medios pertinentes para la ofensiva.

En esta reunión, los capitulados Zinoviev y Kamenev volvieron a pronunciarse contra la insurrección. Habiendo sido contundentemente rechazados y viendo fracasar sus intentos de impedir la marcha de la revolución, pasaron a combatir abiertamente la insurrección y el Partido a través de la prensa oportunista.

Así, en 18 (31) de octubre, un periódico menchevique intitulado “Novaia Jisn” (“Vida Nueva”) publicó una declaración de Kamenev y Zinoviev diciendo que los bolcheviques preparaban una insurrección y que ambos consideraban esta insurrección una aventura. Con esta traición, Kamenev y Zinoviev llevaban al conocimiento de los enemigos la decisión del CC sobre el movimiento y su organización para una fecha inmediata. A propósito de esto, Lenin escribió: “Kamenev y Zinoviev delataron a Rodzianko y Kerenski la resolución del CC de su Partido sobre la insurrección armada”. Y pleiteo al Comité Central la expulsión de Zinoviev y Kamenev del Partido.

Prevenidos por los traidores, los enemigos de la revolución comenzaron a tomar sin pérdida de tiempo las medidas necesarias para impedir insurrección y combatir el Estado-Mayor dirigente de la revolución, el Partido Bolchevique. El Gobierno Provisional reunió un Consejo de ministros secreto, en el cual se combinaron las medidas de lucha contra los bolcheviques, providenciando de manera apresurada el desplazamiento de las tropas del frente para Petrogrado, en 19 de octubre (1lo de noviembre). Comenzaron a pulular por las calles patrullas reforzadas.

Pero los días y las horas de vida del Gobierno Provisional estaban contados. Ya no había fuerza capaz de detener la marcha aplastante de la Revolución Socialista, hecho que quedaría comprobado en la segunda quincena de octubre.


Notas:

1– Referencias a los 13 días de diferencia del antiguo calendario Juliano adoptado en Rusia zarista con el calendario occidental Gregoriano, fechas entre paréntesis.

2– Sigla que significa Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (bolchevique), nombre del Partido Comunista de Rusia (Bolchevique) en la época.

3-  Lenin se refería a George Buchanan, embajador del imperialismo inglés en Rusia que ayudó los círculos reaccionarios del país en la lucha contra la revolución. En agosto de 1917 apoyó la fracasada intentona de Kornilov.

4- Lenin se refería a Guilherme II, emperador alemán y rey de la Prusia que, juntamente con el imperialismo anglo-francés, dirigía la guerra contra  Rusia y sus aliados.

Referencias:

– Historia del Partido Comunista (Bolchevique) de la U.R.S.S. [Redactado por la Comisión del Comité Central del PC de la URSS, aprobado en 1938], Río de Janeiro: Victoria, 1945.

– Historia Ilustrada de la gran Revolución Socialista de Octubre – 1917 en Rusia, mes a mes. Nenárokov, Albert. Moscú/Lisboa: Ediciones Progreso, Editorial Adelante, 1987.

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